Cinco inocentadas del 2017

Bergoglio fue incapaz de condenar los casos de pedofilia y pederastia de la Arquidiócesis de Cali, sobre la paz, solo pronunció palabras dignas de Coehlo… su habilidad consiste en hacernos creer que es progresista, que es tolerante, que vino a salvar al cristianismo y a los colombianos de la guerra.

 

Por: Miguel Ángel Rubio Ospina

Este país está lleno de Hannibals Lecters, como si del silencio de los inocentes se tratara. Por supuesto, más por el silencio que hemos guardado, que por lo inocentes de podamos llegar a ser. Escribo esta columna el 28 de diciembre, día religioso denominado “De los inocentes”. Este día, tiene que ver con una orden del Rey Herodes, de asesinar a todos los niños menores de dos años, buscando evitar el cumplimiento de la profecía judaica de la llegada del mesías.

Sin embargo,  sobre eso no voy a referirme en esta columna. Estas son, para este país, las cinco inocentadas del 2017  hechas por una clase dirigente y una élite, que como Herodes, todos los días asesina la posibilidad de que seamos una nación decente.

1 El proceso de paz: Esta inocentada fue vendida de manera emocional, tanto que los defensores del SÍ y del NO hicieron una guerra verbal digna de una canción de Paquita la del Barrio o Francy. Acá es fácil saber quiénes fueron los más inocentes de todos, las víctimas, pues el congreso en el peor acto de mezquindad y soberbia, les negó la posibilidad de las 16 curules, con las cuales por primera vez y de forma legítima podrían ser escuchados e incluidos en las políticas gubernamentales. Los Herodes de esta inocentada fueron por supuesto el gobierno, por su incapacidad de reaccionar de manera acertada ante la negativa del Congreso, el Congreso por su miedo a que más de un congresista fuera acusado por alguna víctima de esas curules de ser cómplice de masacres y las FARC, que guardaron silencio o fueron timoratos en sus declaraciones sobre esta tajante negativa

2 La campaña política a la presidencia de la república: Ya lo dijo el profesor y jurista Gilberto Tobón Sanín: “Este país está manejado por una bandola de delincuentes”. Ninguno de los actuales candidatos podría lanzar la primera piedra a la prostituta llamada Democracia, la cual ejerce su oficio en esta patria. Desde el más “Decente” de los candidatos hasta el más “Revolucionario” representan lo peor de los que somos como sociedad y como país político; nunca antes en la historia de Colombia la sociedad se vio tan bien representada en todos sus pecados capitales y veniales. Un candidato que es vanidoso, niño bonito y poco comprometido con una ideología, que es peligroso porque es fácilmente manipulable, y porque no adquiere compromisos reales con los graves problemas del país. No se puede hacer política sin ideología, lo demás no es más que una empresa electoral; el otro, representa todos los vicios centenarios de la política colombiana, elitista y centralista, solo quiere mantener el poder entre su casta familiar. Los demás juegan a parecer lo que no son y no suenan ni truenan. Inocentada es creer en las encuestas, en que el primero, el “decente”, cambiará la historia del país; en que el segundo, el bogotano, exterminará los actores armados en contra del Estado. Inocencia es creer que con votos y democracia este país cambiará.

3 La visita del papa a Colombia. Jorge Mario Bergoglio, alias Francisco, como se le llama en la feligresía Católica, visitó Colombia en el mes de septiembre; no debemos olvidar que este personaje tiene rango de jefe de estado, por eso, le trató con su nombre de pila, Jorge Mario, y no con su pontifical Francisco. La venida del papa a Colombia deja entrever que aún no somos, ni queremos serlo, un estado laico; que la iglesia católica aún interfiere hasta en los más mínimos actos de nuestra vida, que nuestra visión colonialista de la sociedad permanece en todas sus estructuras, que el estado aún no se separa de la iglesia y que nuestros gobernantes utilizan la religión a conveniencia de esta, para manipular a la gente. Hasta los más brillantes  y furibundos intelectuales se dejaron tramar por las frasecitas de cajón de este sacerdote que intenta, con todos los medios posibles a su alcance, lavar la nefasta y acabada imagen de su institución, posando de librepensador, tolerante, y ecuánime. La inocentada es creer que la iglesia católica, después de la visita de Bergoglio, moderara sus más retardatarias posturas y dejará de favorecer y aliarse con la más perversa y perjudicial de las élites colombianas. Fueron el pilar fundamental del NO en el plebiscito, junto con los pastores cristianos, distorsionando todos los puntos del acuerdo a conveniencia. Bergoglio, fue incapaz de condenar los casos de pedofilia y pederastia de la de la Arquidiócesis de Cali; sobre la paz, solo pronuncio palabras dignas de Coehlo… su habilidad consiste en hacernos creer que es progresista, que es tolerante, que vino a salvar al cristianismo y a los colombianos de la guerra. La iglesia católica ha sido la principal enemiga de la reconciliación, la paz, la justicia social, y la igualdad en Colombia, inocentes los que aún le rezan y le diezman a las instituciones católicas y sectas cristianas.

4 La selección Colombia. Sin nivel, sin estrategia y a calculadora, llegó con la lengua afuera al mundial de Rusia. Es hora de replantear si el técnico debe ser el mismo, si los jugadores están en el nivel esperado, si están a la altura del reto mundialista.  La inocentada será creernos, por enésima vez, campeones, antes que jueguen el mundial.

5 Donald Trump. Este señor, presidente de los Estados Unidos, un Nerón a la gringa. Supone lo peor de lo que los gobiernos norteamericanos han representado para el resto del mundo. El hijo calavera de los republicanos (si es que todos los republicanos no lo son), Donald John Trump, es la antípoda de Obama, un personaje nefasto para el mundo, Nerón por su piromancía política, pues enciende un conflicto en su propio país  y con retórica barata  justifica sus acciones, prende una guerra lejos de sus fronteras y culpa a otros. Para Colombia, Trump es el regreso de las relaciones jerárquicas entre nosotros y Estados Unidos, ordena políticas para Latinoamérica  desde la oficina Oval y espera que, como desafortunadamente ocurre, algún Marco Fidel Suarez contemporáneo obedezca sin chistar. Pues “Estados Unidos es la estrella polar que nos guía”…

Este 2017 ha sido un año de inocentes pero sobre todo de… cómplices.

Feliz año