No deberían los hinchas ser las guirnaldas viejas que se pongan en el árbol de Navidad del elenco Matecaña, por el contrario, es necesario guardar la compostura para no tener que sufrir la soledad en una tribuna que tradicionalmente acompaña al fútbol con cánticos.

 

carlos marinPor: Carlos A. Marín

Después de empatar 2-2 ante Leones en el Hernán Ramírez Villegas y perder en Bogotá 2-1, los orientados por el técnico argentino Oscar Craviotto tendrán la responsabilidad de devolver la ilusión al hincha esta tarde (3:30 p.m.) en la disputa de una de las cuatro fechas que le faltan para conseguir el ascenso a la liga colombiana.

Es el hincha el protagonista en el fútbol, sin seguidores el deporte rey no sería lo que es: el estandarte mundial de la competencias física; sin embargo, es conveniente hacer un paréntesis para analizar lo que sucedió en el estadio Metropolitano de Techo en Bogotá.

Las versiones apuntan a que el malestar por el poco fútbol mostrado en la cancha pudo desencadenar la reacción violenta de los aficionados, esto sumado a que la Policía decidió, a través de la fuerza, controlar la situación, lo que en lugar de disminuir la gresca, la aumentó. Aún así, no existe argumento que valide el gesto inoportuno por parte de un número reducido de seguidores, en el que terminaron dañando alrededor de 50 sillas del escenario capitalino.

Después de la marea no llegó la calma. La comisión disciplinaria de la Dimayor impuso una sanción de dos fechas a la tribuna de Lobo Sur, en la que se le prohíbe el ingreso a la grada distintiva del conjunto. A esto se le sumó una sanción económica de dos millones de pesos que se cancelará en un plazo máximo de 20 días.

El panorama es apenas normal, la situación se vuelve compleja cuando los líderes de la barra intentan justificar el hecho aludiendo a que las autoridades reaccionaron con golpes y disminuyéndolos por medio de palabras de grueso calibre; se habla de heridos, de integrantes de la barra que fueron detenidos. ¿Qué esperaban?, ¿camiones de la Policía regresándolos hasta Pereira? ¡Por Dios!, son una de las barras más importantes del país, no por el número de aficionados que tienen, ni las apasionadas letras que suenan en la Popular, sino por la lealtad que le guardan al plantel. ¡Despierten!

Bajo el anterior contexto se pueden desprender dos conclusiones: la primera es que los seguidores asiduos del plantel deben entender que la reacción de la Policía es normal en cuanto a que su responsabilidad es velar por la seguridad, integridad de los demás asistentes al escenario, además de proteger las instalaciones donde se desarrollen los compromisos. Una acción genera una reacción, un principio básico de la física.

La segunda conclusión es que la violencia debe cesar en los escenarios deportivos como medio para expresar descontentos. No se ha perdido nada, tampoco se ha ganado mucho. Los 70 puntos en el año son apenas un espejo traído por los españoles, que si no abrimos los ojos, nos arrebatarán también el oro. Ojalá entiendan la analogía.

Con atención escuché al líder de la barra manifestando a través de una emisora digital de Pereira, que son unos pocos los que hacer ver mal al resto. La respuesta es: no está diciendo nada nuevo, es un argumento antiguo que poco o nada explica el porqué las sillas de un escenario cómo el de Bogotá terminaron en las fotos de los principales medios del país. Es la imagen que se está ofreciendo a Colombia, al Fútbol Profesional Colombiano de Lobo Sur, del Pereira.

Ahora bien, si quienes acuden a estos hechos de violencia son unos pocos, ¿por qué no se vetan de la barra? He tenido la oportunidad de estar en tribunas populares como Barón Rojo Sur, Los del Sur, Resistencia Norte, Holocausto, Frente Radical, y no me vengan a decir que la violencia no se contagia por aquello del respaldo interior; entonces, muchachos, a cambiar de argumento.

Ustedes quieren que los ciudadanos aplaudan los esfuerzos que desde adentro se gestan para mejorar las problemáticas de los integrantes de la barra, pues empiecen a vetar gente. Si a uno como periodista no le otorgan la entrada al escenario deportivo, ¿por qué a quienes tienen la intención de fomentar la violencia no los vetan? ¡Mucho cuento! ¡Mucho cuento!

Creo que los comunicadores sociales de la ciudad que abordamos estos temas no queremos destruir a la barra, o reforzar ese estigma que se siente hacia la misma; por el contrario, tenemos la firme intención de aportarle para que mejore, depende de cómo se mire la crítica. En lo personal, me encanta ir a la Popular, pero señores: si nos dañan la silletería de la tribuna occidental, ¿qué haríamos?

Barristas de Lobo Sur, no desentonen para la fiesta, el partido de este domingo 6 de noviembre se juega sin la popular, pero desde otras tribunas se estará sintiendo el vacío en sur. Sean cómplices del Pereira; pero nunca, por favor, los villanos de la ciudad.

Por último, quiero agradecerle a la oficina de comunicaciones del equipo por permitir el ingreso por zona de prensa para cubrir el encuentro. Mi arribo desde Medellín justo en esta época se debió a eso, es incomprensible que en el estadio Municipal de Itagüí ya se me haya concedido el permiso, aquí en mi tierra, mi cuidad, el equipo donde entrené cuando estaba joven, no se me otorgue. ¡Gracias!

@Marin0319