CARLOS MARÍNGael ya no es el joven que vimos en la exitosa película Amores perros, un drama que se estrenó en el año 2000  y que fue la primera entrega de la trilogía dirigida por Alejandro González Iñárritu, de quien Gael es bastante cercano. 

Por: Carlos Marín

En su novena edición, Hay Festival Cartagena trajo consigo perlas en el mundo del arte; una de ellas es el reconocido actor y director de cine mexicano, Gael García Bernal, quien en una charla con Roberto Pombo, director de El Tiempo, provocó admiración entre los asistentes al teatro Adolfo Mejía de la ciudad mágica de Colombia y dejó en claro por qué una fotografía puede ser el inicio de una mala relación. “Toda relación que empieza con una foto es una mala relación”, dijo.

Gael ya no es el joven que vimos en la exitosa película Amores perros, un drama que se estrenó en el año 2000  y que fue la primera entrega de la trilogía dirigida por Alejandro González Iñárritu, de quien Gael es bastante cercano. Esta cinta que ganó un BATFA, una nominación a mejor película de habla no inglesa en los Oscar y cuantos premios se le atravesaron en México, fue la vitrina para consolidar a quien en días anteriores visitó la heroica y como anécdota, se mostró confundido cuando los afanados asistentes le aclamaban una foto para el recuerdo.

Gael García Bernal ya roza la madurez profesional, esa que cualquier joven en mundo de las artes quisiera alcanzar; sino es por su manera particular de hablar y expresar sus amores por la actuación y el cine latinoamericano cualquiera diría que es uno de los tantos aclamados personajes de Hollywood.

Apasionado por el teatro, la actuación en el cine y la telenovela, este mexicano de 35 años ofrece ante los asistentes del teatro Adolfo Mejía la explicación del porqué no es amante de las fotografías espontáneas, esas que admiradores de su intachable carrera como artista le piden cuando se lo encuentran en aeropuertos y festivales.

El argumento expuesto durante el conversatorio es que para que exista una fotografía como recuerdo, debe existir antes un momento especial; pues la fotografía es eso que se da después de la anécdota, después del momento vivido. Una fotografía sin un momento vivido es la rotura inmediata del acontecimiento, por eso finaliza diciendo que un saludo cordial podría ayudar para que se produzca ese momento.

Es de admitir que su argumento no raya en la soberbia ni se antepone a la arrogancia de quien ha logrado la cima en la actuación, compartiendo formato con actores como Brad Pitt en Babel, otra entrega de la trilogía de Iñárritu.

Comparto su argumento, pues la fotografía en nuestra época es un hobby por excelencia, y para complementar el período tecnológico que se vive el joven de hoy toma la fotografía y después vive la relación, disfruta el helado después de plano. Gael, como experto en el tema,  rescata el momento preciso, la retroalimentación permitida en una reunión de amigos, en un encuentro entre hermanos.

Quien debutara en el cine en el año 2000 con Amores perros ya ha participado en más de 40 producciones en formatos, oficios y roles diferentes; trayectoria que lo deja a un peldaño de ser una figura de alto peso en el mundo audiovisual y de las artes en América Latina; no siendo de menos el motivo, su reflexión es más que acertada.

El actor que no tolera la fotografía espontánea es porque sabe que la intimidad se logra cuando se conoce el papel, cuando se interpreta un personaje; sin el anhelo de ser protagonista de esta edición del Hay Festival Cartagena, Gael García Bernal nos invita a vivir el momento y dejar la fotografía para la posteridad.