Se hace indispensable plantear una serie de preguntas que son cruciales para entender cuáles van a ser las prioridades del Gobierno nacional y departamental con las reformas del sector.

Por: Emilio García Gutiérrez*
En la región del Ariari y en el departamento del Meta se necesita vivir en los próximos años con la realidad: dólar al alza, devaluación del peso, cambio climático, caída del valor del petróleo, inseguridad alimentaria, desigualdad social, posconflicto y cambio institucional en el sector agropecuario.

Por lo tanto, es prioritario conocer el norte que tendrá el Meta con sus regiones y en especial el sector agropecuario, donde ocupamos el primer lugar en la producción de maracuyá, guayaba, pera, patilla, soya, palma aceitera y arroz secano,
Se hace indispensable plantear una serie de preguntas que son cruciales para entender cuáles van a ser las prioridades del Gobierno nacional y departamental con las reformas del sector:

*¿Qué tanto va a escuchar el Gobierno departamental los consejos de la Misión Rural o solo hará lo determinado por el Ministerio de Agricultura?
*¿Las nuevas entidades agrarias tendrán cabezas de perfil técnico o político? ¿Y si son de perfil político, tendrán experiencia relevante o serán simplemente “amigos” de caciques?
*Las cabezas en el departamento del Meta –incluyendo las áreas priorizadas para aterrizar la paz– ¿con qué criterio se escogerán?
*¿Se privilegiarán los subsidios y las inversiones a dedo, muchas de ellas desde el escritorio en Bogotá DC o se harán siguiendo las pautas que dan los acuerdos de La Habana y el Plan de Desarrollo y la realidad a transformar de los más necesitados?
*¿Habrá algún espacio real en el presupuesto del departamento del Meta para atender la agricultura campesina y la familiar?
*¿Qué coordinación habrá con otras áreas, como Educación –para fomentar la educación rural–, con MinTIC –para impulsar las Tics agrarias y la infraestructura necesaria– o Trabajo –para arrancar con la formalización laboral en el campo–?
*¿Se coordinará con las dependencias de Vivienda para resolver temas cruciales de los POT locales para sectores en crecimiento como el avícola o el porcícola?
*¿Arrancará en forma, con voluntad política, el trabajo de formalización de la propiedad de la tierra para todos los campesinos que la tienen, pero no tienen escrituras de verdad? En la Región del Ariari se estima en una cifra cercana al 60%.
*¿Subiremos la paupérrima cifra de productores del campo que ha tenido acceso a créditos en el último año, según reveló el Censo agropecuario?
*¿Se coordinará con Cormacarena y las entidades ambientales para mirar la deforestación ocasionada por la ganadería extensiva? ¿Será que las FARC dicen, señalan y reparan las pérdidas de bosque y de biodiversidad ocasionada por la siembra de los cultivos ilícitos?
*¿Se tomarán decisiones para el agro del Ariari y del Meta usando evaluaciones serias de programas pasados?
Es prioritario arrancar con el fortalecimiento de la institucionalidad a nivel territorial y que no se circunscriba solamente a las entidades públicas. Se debe incluir desde ya el fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil que pueden y deben ser co-responsables del desarrollo local y territorial.

Y hablando de institucionalidad para el medio rural, otro reto tiene que ver con la coordinación interinstitucional, pues el desafío del desarrollo rural con enfoque territorial no se resuelve en la Secretaría de Agricultura y en sus dependencias.

Creo y puedo equivocarme diciendo que el Ministerio del Postconflicto tendrá un rol clave en la coordinación de las secretarías sectoriales, incluyendo la de Agricultura, para generar nuevas condiciones en el campo del departamento.
El reto de generar capacidad institucional a nivel territorial en el Meta es uno de los principales del sector agropecuario y rural en el 2017 y 2018. Preocupa el tiempo que tardará la puesta en marcha de la institucionalidad naciente, y su efectividad en llevar la oferta de bienes y servicios a los pobladores rurales, de manera integral y oportuna.

Estos procesos no son de corto plazo, pero es importante que arranquen con buena letra, Se requiere una nueva secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural que, además de estos temas, comprenda y apoye las políticas de seguridad alimentaria, entienda la desigualdad social, los problemas de mercadeo, lucha contra el cambio climático y apoyo a los asuntos del posconflicto, entre otros.

*Catedrático de la ESAP