El siglo de los muros

El mundo se hizo experto en definir muros. Lugares sin ley y reinos de la anomia. Si el siglo XVIII es considerado el siglo de la Ilustración,  el XXI podría ser el siglo de los muros. 

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Por: Felipe Chica Jiménez

El mundo se hizo experto en definir muros. Líneas sin ley y reinos de la anomia. Si el siglo XVIII es considerado el siglo de la Ilustración,  el XXI podría ser el siglo de los muros.

Esas Líneas que  dividen lo que cuenta cómo parte de la verdad  y lo que sencillamente puede ser muerto. El muro entre E.E.U.U-México ha visto pasar más de 57 mil niños en los últimos meses, el muro entre Corea del Norte-Corea del Sur, las vayas militarizadas entre España y Marruecos, Irak-Kuwait, el muro que divide favelas en Río de Janeiro y muchos otros por citar, pese a quizá pronto tengamos que anexar al inventario un muro entre República Dominicana y Haití o entre  Ucrania y Rusia. Así la sociedad de las fronteras,  ¿Cómo no mencionar el “Check Point entre Israel y Palestina? Dice el presidente Socialista de Francia, cuna de los derechos humanos que “a Francia no le incumbe el conflicto entre Palestina e Israel”.  Parece que no hay más claro indicador de nuestro fracaso civilizatorio que la prosperidad de los muros y la obsesión occidental de fabricar enemigos, porque tras la construcción de cada línea divisoria esta la sombra de occidente.

Por boca de Harry Truman se impuso hace 50 años el “desarrollo”. Por fin los amantes de la paz, encontrarían las claves para un “tercer Mundo” rebosante de bienestar, insinuó Truman el 20 de enero del 1949. Hoy  es claro que el discurso del desarrollo  fue para norte américa una estrategia geopolítica contra el comunismo que nunca cristalizó sus promesas hechas a los países del “sur  periférico”. Planes, manuales, metodologías, comunicación y teorías, llevan  el apellido “desarrollo”. Desde entonces las sociedades se  dispusieron a empeñar su equilibrio ecológico y social con tal de algún día vivir del desarrollo.

Pero caído el imperio soviético los grandes dirigentes de occidente necesitaron ponerle rostro al enemigo. El Islam, el árabe, el terrorista.

 La coartada perfecta se dio el 11 de septiembre de 2001. Tal y como en Palestina celebraron ésos hechos, en las calles de Norte América se celebraría años después la muerte de Osama Bin  Laden. Israel hoy por hoy parece ejecutar de manera efectiva la tarea de consolidar el odio entre occidente y el mundo árabe a cambio de las migajas de un territorio ensangrentado.

Por eso no sorprende que el pasado 23 de julio, en pleno Consejo de Derechos Humanos de la ONU, los Estados Unidos fueran los únicos en votar contra la resolución  ONU que condena los ataques de israelíes en Gaza. ¿Ven a donde quiero llegar?   El imperio solo puede existir en función de sus enemigos. ¿Será acaso esa enseñanza la que practican muchos en Colombia que se resisten a la desaparición de las Farc como enemigo único del estado?

Ya ante una posible terminación negociada del conflicto armado que diluya los revanchismos, comienza a ambientarse la “amenaza” Castro-chavista.  Es evidente que el negocio político del siglo está en la práctica de construir enemigos.