Por otro lado, no podemos decir que todo producto audiovisual con contenido sexual es específicamente pornográfico. Para diferenciarlos se debe tener en cuenta su contenido y la historia que se relata.

  

Por: Gustavo Gutiérrez Medina

Desde la Constitución de 1991 se le garantiza a toda persona la capacidad de expresar libremente sus pensamientos e ideas, por tal motivo se obstaculizó la censura en la producción y proyección de los medios audiovisuales.

No se puede decir que las salas de proyección con contenido sexual han desaparecido. Esto no es debido a la censura, sino que el material que muestran tiene mala calidad de proyección y está en mal estado: el brillo, la nitidez, el contraste y el color hacen parte de esto.

Además, con los nuevos avances tecnológicos, para la industria cinematográfica con clasificación X (letra para marcar el sexo) y la utilización de proyectores digitales, han hecho que las salas de cine porno como el Pussycat y el teatro Novedades en Bogotá pasen a ser salas de video.

En estas salas se proyectan los diferentes géneros de la pornografía: la pedofilia, la zoofilia, el transexualismo, porno con travestis, el heterosexualismo, el homosexualismo o gay y transgénero: en el que se muestran mujeres voluptuosas, pero en el que solo importa ver el pene, con difusión masiva para así atraer al mayor número de clientes estimulados por el placer y generando ansiedad por sexo desenfrenado. Esto era lo que ocasionaban los teatros porno en su auge para liberarse sexualmente, aparte de los prostíbulos.

Para Mauricio Laurens, crítico de cine, “El contenido sexual en las salas de cine porno es abiertamente hardcore: es decir, el tratamiento efectivista reiterativo y gratuito del sexo como elemento central de una narración audiovisual, con tomas amplificadas de las diferentes manifestaciones de la sexualidad en primeros planos y con actos específicos, no simulada de las diferentes representaciones sexuales. Por ejemplo, orgasmos, erecciones, gemidos, masturbación,  etc.”.

Por otro lado, no podemos decir que todo producto audiovisual con contenido sexual es específicamente pornográfico. Para diferenciarlos se debe tener en cuenta su contenido y la historia que se relata. Por ejemplo:  La vida de Adele, El  imperio  de  los sentidos, La historia de O y La doncella, las cuales son películas basadas en el erotismo y la expresión de la sexualidad. En estas podemos encontrar el sexo simulado o el soft-core. El erotismo: viene del griego ero, que significa amor y placer.

Es una manifestación poética de la sexualidad. Es artístico: se muestra en la pintura, la escultura y la poesía como aquella metáfora del mar enfurecido que se estrella contra las rocas. Esto es lo que no se puede  apreciar en las salas  de  cine porno.

También profundiza en las caricias, la necesidad de sentir otro cuerpo junto al tuyo, de ser tocado y de sentir, en el amor y la pasión, en el juego previo, de ser pasivo o dominante, al igual en que la divagación de la psicología sexual y la kinésica; es decir, el lenguaje corporal: los movimientos del cuerpo, los gestos, la tensión, los ademanes, la expresión en los labios, la mirada y la postura, así como también la suavidad de la piel y el baile. Finalmente diferenciar lo que es erotismo y pornografía es saber sobre las diferentes representaciones de la sexualidad.