Dos escuadras que no encarnan una rivalidad histórica, pelearan por saber quién es el mejor en el cierre del 2012, las apuestas están abiertas pero solo con el pitazo inicial en la capital de Antioquia se comenzará a fraguar la anhelada estrella de fin de año.
Por: Juan Manuel Toro Monsalve
Se llegó la hora. La ida y vuelta de diciembre coronará al segundo campeón del año, salido de dos equipos que por primera vez se verán frente a frente peleando por una estrella. Millonarios y Medellín buscarán la gloria a partir de este miércoles; la expectativa de sus hinchas estará a latir de corazón y el sueño por alcanzar el título estará separado solo por 180 minutos.
Así pues, paisas y bogotanos llegan al encuentro definitivo de Liga con dos caminos recorridos de manera diferente. Los rojos con un técnico experimentado, tal vez, el mejor que por estos días ronda el fútbol colombiano. El mismo que hace un año fue tirado a la hoguera pública, crucificado por una opinión que descargó en él los resentimientos de una sociedad como la colombiana. No obstante, se levantó y con herramientas limitadas en su escuadra está a punto de conseguir la sexta alegría para el popular “poderoso” en la historia del profesionalismo. El Bolillo quiere su segundo campeonato como estratega pero esta vez viene condimentado con la revancha en lo personal.
Por eso a punta de táctica, de jugar en bloques breves, cortando los circuitos de los rivales que lo superaban en nómina llegó a una instancia impensable dos fechas antes de culminar el torneo regular. Este Medellín es de cuidado. En dos ocasiones (2002 y 2004), entró raspando desde el octavo lugar y dio la vuelta olímpica. Este año sus golpes certeros en los últimos minutos para conseguir los objetivos paso a paso suenan a un presagio que lo tienen a punto de una nueva consagración. A esa falta de técnica y nómina le sobran ganas y corazón, típico de los rojos paisas.
En la otra orilla está Millonarios, club que desde 1988 no disfruta de las mieles del triunfo. Hace cerca de dos años entró en una reestructuración interna y salió de una crisis que casi lo desaparece del mapa futbolístico. A partir de allí este equipo de la capital colombiana se reinventó y comenzó una nueva era con la llegada de gente fresca para dirigir sus destinos. De ese modo, consiguió la Copa Postobón en 2011 y en su llavero de la historia aspira alzarse por fin con la famosa estrella 14.
De la mano de Hernán Torres el sueño de los azules se hace más real. Este tolimense aparece dentro del abanico de técnicos nuevos en el fútbol criollo. Desde el banco ha sabido construir un equipo que juega al popular toque pero con una nómina regular en número a la que ha sabido exprimir el máximo de lo que pueda dar. Lírico como en torneos pasados le ha agregado un orden táctico con el fin de no descuidar la parte defensiva. Con chispazos de buen juego casi se mete a la final de la Copa Sudamericana pero debido a la falta de contundencia arriba no le alcanzó. Cabalgó en la punta durante 18 fechas y pese a ser de los equipos más goleadores, esa falta de un artillero sólido lo alejó de esa aspiración continental.
De esa manera, se espera una final de incógnita, sin un aspirante serio que desequilibre la balanza a su favor en los previos. Millonarios llega en curva ascendente, con el plus de haber sido el primero y con el apoyo de su gente espera cerrar con broche de oro un excelente segundo semestre. Por su lado, Independiente Medellín apostará a una táctica que le permita en el momento oportuno, sacar las uñas y atacar a su rival, con ganas, empuje y corazón espera alzarse con el título de liga. Dos escuadras que no encarnan una rivalidad histórica, pelearan por saber quién es el mejor en el cierre del 2012, las apuestas están abiertas pero solo con el pitazo inicial en la capital de Antioquia se comenzará a fraguar la anhelada estrella de fin de año.


