EDWIN HURTADO¿No debe acaso ser libre la crítica de las creencias y las visiones del mundo ajenas? ¿No ve la diferencia entre criticar las ideas de los demás e irrespetar a las personas? ¿No ve que está cayendo en una contradicción al no respetar al ateísmo?
Por: Edwin Alejandro Hurtado
El escritor pereirano Gustavo Colorado, después de asistir a una charla de la Asociación de ateos de Cali, publicó una columna llamada Místicos del ateísmo. Allí critica algunos aspectos de esta visión cayendo en muchas contradicciones, falacias y malos argumentos. A pesar de que ya existe una respuesta, quiero ampliar la crítica sobre su escrito y señalar los que considero sus yerros. Empecemos.
 El primer error de Colorado consiste en pensar que todos los ateos somos iguales, que todos tenemos “una fe ciega  y a rajatabla enfocada a explicar el mundo y sus misterios a través del lenguaje  y los métodos de  la ciencia, siguiendo los principios básicos que el movimiento de la Ilustración postuló desde el siglo XVII”. No todos los ateos comparten estos principios, de hecho, algunos ateos odian la ciencia, y muchos otros, aunque estamos de acuerdo con sus métodos y objetivos, no tenemos “una fe ciega y a rajatabla”, ya que ese es, precisamente, uno de los principios básicos de la Ilustración: la crítica, el escepticismo.
Luego Colorado dice que la falta de respeto ante las creencias ajenas no es compatible con una visión del mundo que presuntamente apoya el pensamiento libre. ¿No debe acaso ser libre la crítica de las creencias y las visiones del mundo ajenas? ¿No ve la diferencia entre criticar las ideas de los demás e irrespetar a las personas? ¿No ve que está cayendo en una contradicción al no respetar al ateísmo? Como ya dijo el comentarista anterior, esperamos su disculpa en la sección de comentarios.
Confunde después, de manera conveniente, asociación con religión. ¿Son todas las asociaciones con líderes y objetivos, religiosas? ¿Implica fanatismo el gregarismo? ¿Piensa que los asistentes creen todo lo que el expositor de turno dice, como si fuera una misa? Lo que debería hacer Colorado, ante su desacuerdo, es buscar las razones por las que algunos ateos han decidido reunirse y si las puede desestimar, que lo dudo mucho, pues que lo haga. Yo mismo he asistido a algunas de esas reuniones y puedo constatar que tanto las asociaciones como las personas que asisten son diversas, y que sus objetivos son buenos: la promoción del laicismo, la crítica de su incumplimiento, la denuncia de los males que las religiones han causado y de los que siguen causando. ¿Tiene algo que decir al respecto en lugar de ridiculizar algo ante la primera impresión? Lo único que tenemos los ateos en común es la idea de que no existen los dioses y que podemos vivir sin ellos, no se puede meter en un mismo costal, tan olímpicamente, a una comunidad tan variopinta.
A pesar de que algunos ateos parecen creer que todos los creyentes son idiotas, pensar que todos lo hacemos es una falacia. Muchos críticos de la religión entendemos que ella hace parte de nuestras culturas, y que por tanto, hay muchas personas inteligentes que siguen teniendo algún tipo de creencia, y que muchos otros, además, siguen diciendo creer aunque sea evidente que no comparten muchas de las idioteces de la religión a la que muchas veces su cultura los obligó a pertenecer. ¿Cómo explicaría Colorado esta frase del ateo Michel Onfray?: “Prefiero un creyente inteligente a un ateo imbécil, así como también prefiero a alguien de derecha inteligente que a alguien de izquierda imbécil”.
Pregunta el escritor dónde queda el libre albedrío para la elección de las creencias. ¿En serio? ¿Usar como ejemplo de libre albedrío la creencia religiosa? Claro que una persona debe ser libre de escoger creer en lo que quiera, pero eso está lejos de ser lo usual: así lo demuestra el hecho de que la mayoría de los creyentes sostengan la religión del país donde nacieron, o la de sus padres. Al parecer el escritor no tiene nada que decir sobre el adoctrinamiento infantil, ni sobre la poca separación entre iglesia y estado, ni sobre la nefasta influencia de las religiones en la educación, ni sobre todas las cadenas que las religiones le han impuesto al pensamiento libre. Así como los creyentes deben tener la libertad para creer en lo que les plazca, los ateos tenemos el derecho de criticar sus creencias, de hecho, así fue como muchos de nosotros terminamos siendo ex creyentes.
Continúa Colorado: ¿”Fe ciega en la ciencia”? La frase se contradice sola. Primero, sabemos que la ciencia tiene sus fallas y sesgos, pero a la vez sabemos que la forma de remediarlos está en su mismo corazón: la crítica, la evaluación constante, el contraste con la realidad. Sabemos,además, que la ciencia no es lo único que existe, que existe la filosofía, la ética, el arte y las demás formas que los humanos hemos usado a lo largo de la historia para tratar de aprehender el mundo. Y la poesía, por supuesto, señor Colorado: podemos seguir disfrutando y aprendiendo de la poesía, su pensamiento al respecto es un lugar común tan cacareado como criticado, y espléndidamente desmontado por ateos como Richard Feynman, Carl Sagan, Stephen Jay Gould y Richard Dawkins.
Defiende luego el columnista el supuesto hecho de que los creyentes no buscan demostrar su creencia. Momento… ¿no estaba criticando la fe ciega unos párrafos atrás? Ahora, con un cambio de tono, llama a la fe, al dogmatismo, y a la inmovilidad, “intuición”. Tanta sangre, tanta coerción, tanta  promoción de la ignorancia en nombre de una intuición. Además, los ateos no intentamos aportar pruebas porque el creyente lo pida o no, sino porque con esa misma carencia de evidencia y argumentos, muchos de ellos, o de las estructuras que los dominan, pretenden imponer su manera de vivir y de ver el mundo. Ahora resulta que son los ateos los dogmáticos, tentadora para algunos,  pero es una tergiversación de la historia.
En fin, no hay párrafo de la columna de Colorado que se salve, es una colección de sesgos y malos argumentos, lo que usualmente pasa cuando alguien se lanza a criticar las generalizaciones generalizando.