Grafiti: ¿expresión o vandalismo?

LEANDRO TOROPasamos entonces a la actualidad, donde las ciudades latinoamericanas han visto cómo sus paredes de inundan de reclamos sociales y diseños vistosos que dan vida a los muros citadinos.

 

Por: Leandro Toro Valencia

Las ciudades hablan. No son un ente inanimado, tienen un lenguaje propio que grita aquello que algunos humanos han tratado de callar. El grafiti es la expresión de una ciudad alterna, aquella que no tiene voz pero que grita en las paredes y mobiliario urbano. El grafiti es expresión de ciudad, de ideas, de denuncias, de nuevos órdenes, de antiguos que quieren perpetrarse. El grafiti debe ser visto como el latir de una sociedad y no como vandalismo.

Encontrar pocos estudios sobre el tema hace ver su sentido tabú en la sociedad. Grafiti es sinónimo de vandalismo y así nos lo demuestran casos de graffiteros asesinados por autoridades como Diego Felipe Becerra en Bogotá o Israel Hernández en Miami. El asunto es tratado como delito y las concepciones que se tienen en la sociedad son negativas. Pero aquí prima el dicho popular que reza que le tememos a lo que no conocemos.

El grafiti como hoy lo conocemos tiene una historia relativamente corta. Los inicios de esta manifestación comunicativa se dan en el famoso mayo del 68 francés donde estudiantes y proletarios alzaban su voz frente a la sociedad consumista. El escenario donde vuelve a cobrar fuerza el grafiti es en Nueva York hacia los años 70, donde las paredes del metro fueron el lienzo para expresar inconformidades sociales y hacerse ver como artistas los grafiteros del momento. Pasamos entonces a la actualidad, donde las ciudades latinoamericanas han visto cómo sus paredes de inundan de reclamos sociales y diseños vistosos que dan vida a los muros citadinos.

Es un honor poder indagar y encontrar que uno de los pioneros en estudios sobre grafiti, desde una mirada académica, es colombiano y se trata del profesor y jefe del Centro de Medios Audiovisuales de la Universidad Nacional, Armando Silva. Sus trabajos sobre grafiti e imaginarios urbanos le han dado la vuelta al mundo y en especial su metodología sobre imaginarios urbanos  ha sido aplicada en varias ciudades latinoamericanas y una europea. Silva trabajó una serie de grafitis recolectados en los años 80 en Bogotá que dieron luces sobre estas manifestaciones en un contexto colombiano.

Su conclusión más relevante, que nos lleva a conocer un poco más de los grafitis, apunta a creer que el grafiti es mucho más que vandalismo. El grafiti es un género comunicativo con una estructura que puede ser leída y que responde a factores ideológicos, formales y sociales. El grafiti, va más allá de una pinta, otra palabra con la que es conocido. Lleva consigo anhelos de cambios, o de perpetuación de ideologías. Es superficial creer que es vandalismo, es básico y es sinónimo de lo poco que conocemos nuestra propia sociedad.