¿Acaso todas las aventuras que emprendemos en nombre del amor terminan en una guerra fría? Una cotidianidad plagada de reproches y deseos que no logran coincidir, pero tampoco alejarse. El amor, en esta película, parece una aventura condenada al fracaso.

 

Por: Christian Camilo Galeano Benjumea

Amar es una tragedia. Lo confirmamos al ver la película Guerra fría del director Pawel Pawlikowsk, donde dos amantes se encuentran y separan en diferentes momentos de sus vidas, viven la pasión, el odio y la condena de amar. El momento histórico que sirve de telón es la confrontación que se da entre soviéticos y estadounidense por lograr la hegemonía política y económica. Las naciones se enfrentan, libertad o justicia; los amantes luchan entre el amor y el odio.

Los protagonistas de esta historia coinciden en un grupo de música popular y nacionalista que se construye con el objeto de exaltar los valores polacos y socialistas. Wiktor (director y músico) queda cautivado ante la sensualidad y libertad que muestra Zula (cantante y bailarina), ambos terminan sujetos el uno del otro. El deseo emerge en medio de cantos socialistas y la vigilancia del régimen.

Para Octavio Paz, amar es una tragedia que viven los seres humanos. Ya que los individuos sufren el paso del tiempo, padecen la vejez y los cambios inevitables de las formas de ser y pensar; nadie es el mismo en el movimiento de la vida. Sin embargo, el amor se abre como la posibilidad de anular, por algunos instantes, las contradicciones que viven las personas; al estar con el amante se detiene el tiempo y las vicisitudes de la vida. Al amar se abre un paréntesis en el destino de cada hombre y mujer.

A su vez, para confirmar que el amor es una tragedia, éste solo puede surgir a partir de la libertad del otro. Ya Sartre reflexionaba alrededor del amor y explicaba como buscamos poseer una libertad alienada, es decir, los amantes están en una puja permanente por conquistar la libertad del otro; la libertad es el sino terrible del amor. Porque si la libertad propia se hace insoportable en muchas ocasiones, amar la libertad del otro parece una utopía.

Sin embargo, es el único camino para mantener el deseo. Si uno de los amantes entrega las armas y su libertad al otro, pasará a ser un autómata, un muñeco de trapo. Y el vencedor de esta contienda, al recibir la libertad del otro, queda confinado a la soledad y la rutina. Amar es una tragedia que implica enfrentarse a la condena del paso del tiempo y soportar la libertad del otro como única condición de supervivencia.

Los discursos del amor, así sean trágicos, son soportables; hecho diferente sucede con las vivencias concretas que encarnamos a diario o que el cine nos representa. Así vemos en una de las escenas como Wiktor espera a su amada para que puedan huir a París. La espera pasa por los minutos y algunas horas en las cuales el músico debe reconocer, derrotado, que su amada no lo acompañara en su huida del régimen socialista.

Es preciso la separación ante las dudas de Zula, ¿pueden ser motivo de reproche los interrogantes que vive Zula?, ¿puede alguien decir que ella ya no ama a Wiktor por no haberlo acompañado? Los amantes cargan el peso de sus propias angustias y el otro, si realmente ama, no puede ignorarlas.

Pasados algunos años el destino vuelve a encontrar a Zula y Wiktor, la pasión y la euforia duran unos instantes, después llegan los celos, los reproches y la rutina. De nada sirve que por fin los amantes se hayan encontrado, esto no resuelve la ecuación de dos libertades que buscan poder coincidir en algo más que su amor por la música.

Esta búsqueda por asir la libertad del otro, termina por convertir al amor en una guerra fría. Ambos conviven, saben que desean al otro a pesar del conflicto, lo extrañan y el mundo pierde sentido para ambos si no están juntos; no obstante, ¿acaso todas las aventuras que emprendemos en nombre del amor terminan en una guerra fría? Una cotidianidad plagada de reproches y deseos que no logran coincidir, pero tampoco alejarse. El amor, en esta película, parece una aventura que condenada al fracaso.