ANDRES CALLE (MAMBRE)O ¿se podría pensar en otras maneras inteligentes y efectivas de hacer presión y de negociar? Con todo respeto por los paperos, cafeteros, arroceros, entre otros, ¿los maestros tienen que salir a marchar como un campesino, como quien no tiene más opción? 
Por: Andrés Calle Noreña
Necesitamos educación. Queremos buenas condiciones para los maestros. Esperamos que los estudiantes abran sus mentes al conocimiento y a la libertad. Queremos construir una sociedad más justa. Enseñar es la paz real.  Esto se puede decir con frases cortas y bien construidas.  ¿Será mucho pedir que el gremio de la gente que piensa y trabaja con los lenguajes y la pedagogía escriba y hable bien, piense con coherencia?  ¿Para decir esto es necesario acudir a un lenguaje heroico, altisonante, retórico, desgastado, copiado, y además belicista, camorrero? El Paro es un batalla, hasta la victoria, el pueblo unido jamás será vencido, únete a la lucha, ¡recojamos las banderas! Qué falta de originalidad, qué exceso de lirismo. Y qué objeto tiene que estas consignas gastadas las repitan menores de edad que ni saben qué dicen.
¿Compañero de lucha? Compañeros de discurso, de libro, de palabras, de didáctica, ¿no habrá más qué decir? ¿En realidad somos compañeros? ¿O hermanos? ¿No sería mejor pensarnos como ciudadanos, como personas que dentro de la gran diferencia se respetan y trabajan por lo público? Uno no necesita ser hermano, ni vecino, ni compañero, ni copartidario, para ser ciudadano.  Ésa es la verdadera democracia, que uno pueda reconocer como igual en la ley y como digno a cualquiera. Esto les queda muy fácil entenderlo a los maestros, o eso pensaría cualquiera sin ser maestro.
Mañana será la toma de la capital. Esto es una gran estrategia de organización y tendrá una visibilidad mediática. Pero, ¿hasta cuándo se seguirán haciendo “movilizaciones”? O que viajen hasta  Bogotá todos los maestros es la idea. Como si fueran los gloriosos Comuneros del siglo XVIII. ¿No será muy anacrónico?¿Además, quién se preocupa por los padres de familia y por los estudiantes en las ciudades y campos? ¿Todos tienen que estar en el mismo escenario? ¿Pueden ensayar la democracia representativa? Los que se quedan en las ciudades intermedias, ¿lo mejor en lo que pueden ocupar su tiempo es en arengar y en hacer aeróbicos?
O ¿se podría pensar en otras maneras inteligentes y efectivas de hacer presión y de negociar? Con todo respeto por los paperos, cafeteros, arroceros, entre otros, ¿los maestros tienen que salir a marchar como un campesino, como quien no tiene más opción? ¿O aparecer como si fueran una comunidad indígena que tiene una identidad colectiva? ¿Entre los maestros todos son iguales, son demócratas, justos, impecables, y su pelea es un imperativo moral? ¿Ellos son los buenos y el Gobierno, la ministra, son los enemigos de la causa? Todo es cuestión de absolutos. O también, como otros ciudadanos, ¿los maestros tienen incongruencias, conflictos internos, divisiones, pugnas, intereses? ¿Es conveniente idealizarlos?
Todo el respeto y la admiración  para los maestros, para que sean reconocidos y tratados con toda dignidad. Pero, ¿fuera de los maestros hay otros ciudadanos con otros conflictos? ¿Qué dicen los maestros de los problemas de los otros?  ¿Qué enseñanzas sacan de un paro, o un paro es igual a otro paro desde que mataron a Gaitán o desde María Cano, hasta el presente? ¿Para qué sirve un paro? Todo se reduce al activismo ¿O en realidad un paro forma en criterios políticos, en conciencia ciudadana, en respeto por la institucionalidad y por lo público?
¿En sus pancartas, pasacalles y mensajes de redes sociales están reflejadas la variedad, la riqueza , la complejidad del país? ¿En esto se agotan el arte, las tradiciones populares, la alegría, la fiesta, la sabiduría?
¿Alguien ha pensado en una gran estrategia pedagógica en los medios? ¿En hacer aulas abiertas?¿Hay estudios históricos para ver cómo han cambiado las protestas populares y los paros del magisterio en las últimas decadas? ¿Los maestros que han salido del país han visto otras manifestaciones y formas de expresión para enriquecer sus justas demandas? Qué vendrá después del Paro, de la lucha ¿volver a hacer otros paros con otros presidentes y otras ministras? ¿Qué lecciones quedan? ¿Qué dicen los maestros, los estudiantes, los otros trabajadores del país, de los maestros?
¿Estos maestros van a cambiar la cultura y a prepararnos para la paz?
Los maestros pueden invitar a todo el país a pensar, pueden argumentar, transformar las representaciones simbólicas, y es ahora y con frases bien hechas que van a reclamar, a transformar la realidad, a hacerse escuchar y a poner a pensar al país.