Una falacia es la de generalización, que usted comete cuando asegura que “Los homosexuales locas en busca de clientes son más provocadores que sus colegas femeninas y propician conflictos y escándalos permanente en los cuales la droga y el hampa encuentran nicho para desmanes y fechorías”.

En respuesta a la columna de Mario Pacheco, en Kyen y Ke

Por: Maria Clara Calle y Ian Lopez

Doctor, perdónenos que no se lo digamos de frente, pero no sea tan ignorante. Uno no habla de temas que no maneja y tampoco habla desde la rabia. El hecho de que haya leído un par de historias sobre la jocosidad de la homosexualidad o de que se escandalice porque dos hombres van de la mano, no le da derecho a sentar una opinión tan discriminatoria sobre un tema tan sensible y de por sí ya mal visto por la sociedad colombiana.

Empecemos por el uso que le da a la palabra homosexualismo. Cuéntenos, ¿usted qué entiende por homosexualismo y homosexualidad? No nos diga que en la arrogancia de su vivir ha ido perdiendo las facultades mentales. El primero hace referencia a un movimiento, a una congregación; y el segundo habla de una preferencia o tendencia. No repita la historia de Pilatos, lavándose las manos para que no lo crucifiquen, mientras dice que no es homofóbico. Al parecer este es otro término del cual usted tampoco conoce su significado.

Por nuestra parte, sí podemos decir abiertamente que tenemos fobia a algo. Le tenemos pavor a un columnista que sale a decir cualquier barbaridad para cumplir con un medio, sin pensar las palabras o, mucho peor aún, pensando que está haciendo un bien. Recuerde que el camino al infierno está construido a punta de buenas intenciones.

A usted, señor don doctor Pacheco, a usted que le gusta tanto utilizar diferentes palabras como homofóbico, homosexuales, homosexualismo, sexualidad, locas; a usted que pareciera que le encanta jugar con el vocabulario; ¿sabe usted la diferencia entre argumentar y persuadir? ¿Lo considera importante?

Le aclaramos que esto no es nuevo. Aristóteles empezó a sentar las bases de la argumentación en “La poética” y en “La retórica”. Esa teoría se ha venido puliendo desde entonces. Habla de las falacias y de muchos más temas que posiblemente usted no ha leído. Una falacia es la de generalización, que usted comete cuando asegura que “Los homosexuales locas en busca de clientes son más provocadores que sus colegas femeninas y propician conflictos y escándalos permanente en los cuales la droga y el hampa encuentran nicho para desmanes y fechorías”.

Otra falacia en la teoría de la argumentación es la falta de pruebas. Lo invitamos, entonces, a que antes de hablar de la devaluación de Chapinero, se respalde. Muestre un informe, muestre cifras, muestre datos. Y si fuera verdad tal decaída de este sector, ¿está usted seguro de que el causante es la presencia de los homosexuales en la zona? Hay que reconocer que algunos exceden en sus maneras y ocasionan un espectáculo realmente desagradable, pero no es algo exclusivo de la comunidad LGTBI. Vaya mire a sus colegas femeninas, como usted las llama. O mejor no, que no queremos caer en lo mismo que usted.

El hecho de que la alcaldesa sea homosexual, sólo riñe con las mentes conservadoras y puristas que aún no ven a los homosexuales como personas calificadas, o en igualdad de derechos y condiciones. ¿A usted quién le dijo que porque la alcaldesa sea homosexual, el sector se convirtió en una insignia de la comunidad LGTBI?

No generalice. Demuestre con datos verídicos. No escriba… sin argumentar que los homosexuales devaluaron a Chapinero. No mencione ni siquiera que las “locas” que se prostituyen son más provocadoras que las putas heterosexuales, a menos, claro está, de que sea su opinión personal el que sean más provocativas.

No se escandalice y, de nuevo, no caiga en la inepta generalización. Algunos heterosexuales también se drogan, señor Pacheco. Algunos también tienen sexo en la vía pública del país del Sagrado Corazón, así usted no lo crea. Eso no sólo le pasa a los homosexuales. En la droga, el hampa, la fechoría y los desmanes, todas palabras con una carga retórica fuerte y que usted utiliza, también se incluyen heterosexuales. ¿O es a que usted le parecen muy maricas y muy locas Pablo Escobar, Vicente Castaño, ‘Tirofijo’ o el ‘Mono Jojoy’?

Todos tenemos derecho a opinar, pero para compartir opiniones como esa, mejor hágalo en su diario o en la paz de su dormitorio, donde a ninguno de nosotros nos sangren los ojos y las entrañas de ver tal despropósito y tal regresión. ¿O será que nuestra fobia a los columnistas de afán es demasiado grande para no entender su fino estilo periodístico? Si es así, intentaremos ponernos en el modo ‘Reality’ para leerlo de nuevo.

Sus datos, insistimos, son limitados. Eso de que “El homosexualismo ha sido perseguido social y penalmente en todas las épocas” es falso.

El término “homosexualidad” es de finales del siglo XIX. Basta con escribir esa palabra en Google para darse cuenta. Entonces, si es una palabra tan reciente en la historia de la humanidad, ¿cómo es eso de que se ha perseguido en “todas las épocas”?

Además, la sexualidad entre hombres sí ha sido importante en algunos momentos de la historia. En la antigua Atenas, por ejemplo, cuando un varón tenía relaciones con otro, demostraba que era fuerte puesto que podía manejar su calor y su fuerza corporal al momento de actuar para dominar al que fuera. Si no nos cree a nosotros, simples estudiantes que no tienen una columna de opinión en Kien y Ke, léase “La Atenas de Pericles”, escrita por C. W. Bowra.

El contexto hoy es muy diferente al griego pero, a diferencia de lo que usted plantea, las loquitas no generan pobreza. ¡Si lo que hay es plata! Y como usted puede pensar e imaginarse, no tienen niños para mandar a colegio arquidiocesano, ni familia numerosa que mantener, sólo chihuahuas, gatos importados y apartamentos limpios, cómodos y por supuesto caros. Vaya más allá de la percepción que usted tiene de los alrededores de la calle 24 o del sector conocido como “Chapigay”.

El consejo, antes de que vuelva a escribir, es que recuerde ese refrán popular que dice que “nada es nuevo bajo el sol”. Échele cabeza. Antes y durante esta época moderna, señorísimo señor Pacheco, ha habido grandes pensadores que dedicaron su tiempo a analizar la argumentación y a volverla teoría como para que usted o los millones que seguiremos después de usted tiremos todo eso a la basura.

Por cierto, le dejamos el link de la Real Academia Española de la lengua, para que empiece a diferenciar las palabras: http://rae.es/rae.html . De nada.