<<La respuesta final ante el absurdo, el suicidio; el camino para llegar a él, una película>>

 

christian-camilo-galeano-benjumea-colPor: Christian Camilo Galeano B.

El cine es otra gran herramienta para expresar y llevar a la imagen las contradicciones que encarnan al ser humano. La película Le Hérisson es una bella muestra de ello. La elegancia del erizo es una obra de arte cinematográfica realizada por Mona Achache y basada en el libro que lleva el mismo nombre de la escritora francesa Muriel Barbery.

La trama, simple, pero contundente. Paloma, una niña de once años perteneciente a una familia adinerada, ha decidido terminar con su vida cuando cumpla doce años. ¿Por qué? Ella se ha percatado que la vida del ser humano es un gran absurdo, un mundo en que los adultos chocan como moscas contra el mismo vidrio, siempre.

Ese gran vidrio no es otra cosa que una pecera llamada sociedad. Donde las personas pueden trabajar, tener dinero, poder y demás bienes de consumo, pero no se les permite preguntarse y, mucho menos, responder a sus interrogantes frente al amor, la vida, el trabajo, las relaciones… sólo es permitido habitar la gran pecera y chocar contra ella.

La respuesta final ante el absurdo, el suicidio; el camino para llegar a él, una película. Paloma se propone retratar su vida, la de su familia y su entorno, para dejar una prueba del porqué de su decisión final. Este es el Everest que se propone escalar antes de llevar a cabo su último y gran acto, la muerte.

Lo interesante es que en medio de esta travesía, Paloma interactúa con personajes como Renee Michel y Kakuro Ozu. La primera es la portera del edificio donde vive Paloma, una mujer viuda, gorda y de trato tosco con las personas; el segundo, el nuevo residente del edificio, un hombre rico, pero con una extraña sensibilidad que le permite mirar en Renee una persona con la cual es posible conversar, ya que intuye que Michel no es lo que parece.

Este es el marco en el cual se desarrolla la película, donde los personajes avivan a cada instante las contradicciones del amor y la soledad, tedio y entusiasmo, vida y muerte. Con relación a este último tópico (la muerte), es preciso recordar una de las tantas palabras de Paloma “… lo importante no es morir, ni a qué edad se muera, sino justo lo que se está haciendo en ese momento”.

Paloma, una niña de once años, nos recuerda que la vida no es un simple estar, sino que conlleva en sí el ser, la posibilidad y los proyectos que se construyen en este tránsito hacia el destino final e inapelable que es la muerte. Sólo resta una pregunta: ¿qué se está haciendo en este momento justo antes de morir?