Ivan Rodrigo GarcíaY porque es el Odio, más que el Amor, la fuerza visceral que une a los humanos en sus conquistas de los otros y de la naturaleza. El Amor, por su parte, es apenas una aspiración espiritual de buenos sentimientos y de muy buenas intenciones … de esas de las que “está empedrado el infierno”.

Por Iván Rodrigo García Palacios

En lugar de sentirse traicionados y ofendidos por las revelaciones de Juan Carlos Vélez Uribe en las que desvela la estrategia de Odio (mentiras, miedo, rabia) que utilizó el Centro Democrático para manipular a los votantes por el No, más les valdría sentirse avergonzados por ser tan frágiles intelectual y emocionalmente por caer y ser “idiotas útiles” de trucos tan bajos y rastreros, pero tan viejos como la misma humanidad, al fin que el odio, la violencia, el miedo, la rabia y todas las demás emociones primarias y las más ardientes pasiones, tanto las negativas como las positivas, se encuentran marcadas en nuestra herencia genética primitiva, pero que dominan las primeras sobre las segundas. Es más sencillo odiar que amar.

Porque ha sido el Odio el gran motivador que ha movido a los grupos humanos en sus conquistas del mundo y en la búsqueda de aquello que llaman felicidad, es decir, el logro de aquellas condiciones de bienestar en las cuales las personas sienten que lo tienen todo. Porque tenerlo todo significa dominar y someter al otro y a la naturaleza para ponerlos al servicio incondicional de la satisfacción de las necesidades y deseos de los más fuertes. Será eso a lo que también llaman “lucha de clases”, por anacrónico que parezca.

Por el contrario, todas las estrategias del Amor pareciera que han sido meros eufemismos con los cuales enmascarar las oscuras intenciones del Odio, como también puede verse en la historia de la humanidad, en la cual toda acción del poder se ha justificado con aquello de “por tu propio bien”, con lo que los poderosos imponen a los demás su dominio y sometimiento.

Y porque es el Odio, más que el Amor, la fuerza visceral que une a los humanos en sus conquistas de los otros y de la naturaleza. El Amor, por su parte, es apenas una aspiración espiritual de buenos sentimientos y de muy buenas intenciones … de esas de las que “está empedrado el infierno”.

Y ahora … ¿cómo recoger la leche derramada?