Es triste, pero hemos podido constatar que este país es muy premoderno, crédulo y hasta fascistoide. Como que el pensamiento liberal, secular, o civil, fuera un puro exotismo.
 
ANDRES CALLE (MAMBRE)Por: Andrés Calle
En mi lista de facebook, ni qué decir en el whats app, en los emails, y entre personas cercanas, hay algunos que solo leen y comentan lo que les puede incomodar y hasta descomponer, en relación con temas políticos. De verdad que trato de no pasar mis ojos por las páginas de ellos ni busco ofenderlos ni les publico ni les envío estos comentarios y artículos.
Hay personas con las que no se puede hablar de política, eso es lo que entiendo. No ha sido fácil este tiempo, nos afectó mucho este resultado del plebiscito, que en realidad se obtuvo con trampas y engaños. Pero lo hemos aceptado, hemos tratado de tender puentes, celebramos toda la imaginación simbólica de los artistas, los campamentos, la energía de los jóvenes.
Es una realidad, hemos quedado como descubiertos, hemos dejado ver lo que teníamos guardado: mezquindad y generosidad, indolencia y también interés genuino por lo público. Es triste, pero hemos podido constatar que este país es muy premoderno, crédulo y hasta fascistoide. Como que el pensamiento liberal, secular, o civil, fuera un puro exotismo.
Además, como que no les valiera ni la educación ni las lecturas ni la información. Pura fuenteovejuna. La enajenación no se cura con terapias, qué lástima.
El daño que nos han hecho es sobre todo cultural, mental, es una sociedad muy enferma. También hemos leído, estudiado, escrito. Bueno, con algunas excepciones, casi siempre traigo artículos de fuentes recomendables, de autores controvertidos a veces, pero con datos, investigación, con trayectoria y reconocimiento.
También me preocupo por las fotos que reenvío, para que no sean falseadas (las busco en internet y me fijo que sean actuales, que no sean montajes, que tenga confianza en quien las publica).
Estas personas me han hecho comentarios con la mente muy ofuscada, con agresividad y, ríanse, con regaños, se les sale el autoritarismo. Casi no les he encontrado propuestas ni argumentos, casi ninguno ha hecho un artículo bien estructurado y escrito por ellos mismos.
Además, entre los artículos que ellos me envían, en realidad no hay mucho que escoger, no porque sean contrarios a mis opiniones sino porque provienen de gente que no tiene autoridad, de otros sub judice, o relacionados con gente de lo peor.
Me han mandados fotos falseadas y párrafos entresacados y descontextualizados (que pertenecen a una fábrica de mentiras, así les he dicho). O, también, sobre todo de El Colombiano, textos de autores serios, profesores, personajes importantes, pero que se dan el lujo de reproducir cosas que no son verdad, lugares comunes y simplezas que realmente dan pena.
He sido vehemente y también he tenido reacciones muy primarias y he publicado chistes flojos y señalamientos. Me sabrán disculpar. Pero he tratado de argumentar, de proponer una discusión en un tono filosófico, histórico, con muy buenas referencias.
Mi gran preocupación, ahora, es la paz y formar el criterio político.Si se fijan, en mi página de facebook, en mis correos y publicaciones, hay informaciones muy bien escogidas: de arte, música, fotografía, entre otras. No se detengan en las que los confrontan y los pongan de mal humor. De ustedes es la selección. 
Sí, la democracia es compleja, tensa, conflictiva. En todo tiempo el respeto, la mesura, la tolerancia. Pero así mismo, ya estamos grandes como para no tener una declaración manifiesta de lo que pensamos.
Hemos vivido en unas comunidades, que, como dice Estanislao Zuleta, más bien parecen una salacuna, o también un sauna, algo que adormece y enajena.
Este momento ha sido importante para despertar y para reconocernos, para saber que la sociedad civil no se construye ni con familiares y amigos, ni con vecinos y paisanos, con correligionarios, ni con los propios, sino con los desconocidos, con los que no nos interesan o con quienes tenemos una indiferencia culposa.
Algo más, es también éste el tiempo de entender que la política es cotidiana, es entre todos y para todos. Por esto mismo hemos llegado a saber que esta paz nos toca. Nos toca, porque nos afecta a todos y también porque la vamos a parir, a levantar, porque si no es ahora, ya no nos toca, y sería una historia trunca, una infamia y una tristeza insoportable.  
Les va un cordial saludo.