CARLOS MARÍNEs común por estos días ver que los centros comerciales se llenan más que las bibliotecas, aun cuando la temporada navideña ya pasó, algunos sufren la resaca de las deudas y se atreven a ‘vitrinear’ almacenes donde quedaron registrados como deudores. Lo que ignoran quienes visitan estos lugares con frecuencia, es que hay otros sitios aun no descubiertos que terminan ofreciendo un mejor entretenimiento, y que pueden servir como destino turístico.

 Por: Carlos Marín

Pereira es una ciudad que aún no se ha descubierto a sí misma, desconoce de sus cualidades, desconoce  la capacidad de su gente, desconoce las historias que esconden sus calles, y todo cuanto se sabe de sus iglesias y parques; la querendona que ha convertido sus centros comerciales en grandes destinos familiares, desconoce que tiene libros, que goza de bibliotecas que gratuitamente están al servicio de los ciudadanos; recintos que a beneficio de los pereiranos están empapados de obras literarias, historias y miles de ejemplares para todos los gustos.

Lamentable es observar cómo las bibliotecas en vacaciones de calendario escolar son víctimas de la soledad, siendo esto la radiografía de una ceguera social, la fiel ilustración de las indecorosas cifras de lecturabilidad en el país, que, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en el año 2013 tuvo un promedio de 1.9 libros por persona, es decir, 14 menos que los alemanes que leen 15 libros al año, según el Eurobarómetro de consumo cultural.

El que los centros comerciales sufran congestiones en sus pasillos ciertos días de la semana, describe la clase de cultura en la que nos estamos enfrascando; que el aumento de créditos de consumo fuera óptimo en el 2013, también. Eso indica que estamos consumiendo de todo, menos educación, menos libros; siendo una paradoja que Colombia le exija a su clase dirigente educación y que los escenarios para complementarla no se aprovechen.

Los espacios culturales y de patrimonio en la ciudad son más que edificaciones modernas, son casi un destino turístico, donde el entretenimiento es más que un lujo y en el caso de la Biblioteca Luis Ángel Arango, que ostenta un número mayor a 50 mil ejemplares, sus salas se acomodan a visitas familiares. Por otro lado, si se sigue confundiendo el entretenimiento con el consumismo, terminaremos con los bolsillos vacíos, el historial crediticio por el piso y sin nada en el cerebro.

Pereira es una ciudad amable, una ciudad mítica en la región, sus calles destilan historias; y aunque hoy ocupe el puesto 34 entre las ciudades más violentas del mundo, se debe entender que la mejor herramienta para hacerle frente a la miseria, la pobreza y la desigualdad social es aprendiendo a leer, aprendiendo a ser una ciudad turista de sus propias bibliotecas.