Cuatro estructuras metálicas en la UTP (Universidad Tecnológica de Pereira) se roban la atención de la comunidad universitaria que pasa por el bloque Y. Estamos estrenando lo que serán los “módulos de ventas para los estudiantes”, una solución light a la vulnerabilidad socio económica de los estudiantes planteada por la administración.

 

SAMSUNG CSCPor: Alexis Barrios

Estos módulos para los vendedores estudiantiles hacen parte de la propuesta presentada por la administración el segundo semestre del 2015 como un supuesto mejoramiento a las condiciones en la que se desarrolla tal actividad, pero vale la pena cuestionar: ¿y el mejoramiento para quién?

Las ventas al interior de las universidades públicas constituyen en muchas ocasiones, el único método de sostenimiento que tienen las personas para continuar con sus estudios (ya sea con un tarro de gomitas, con postres o con varios productos en un puesto fijo), y es el resultado lógico de un Estado que no garantiza una educación pública, gratuita y de calidad. Es una alternativa legítima para estudiantes que viven en un país donde un tercio de la población se encuentra en la pobreza, es decir más de un tercio de la población colombiana gana menos de 7.060 pesos al día , y alrededor de un 8 por ciento en la pobreza extrema (persona que gana menos de 3400 pesos al día ); un país donde las universidades públicas no hablan de garantizar el derecho a la educación superior sino que hablan de cobrar por él, además, con una cobertura insuficiente de apoyos socio económicos para el sostenimiento de los estudiantes como pasa en la UTP.

Por lo anterior, mientras no se garanticen las condiciones sociales adecuadas, este fenómeno seguirá presentándose como legítima alternativa y plena manifestación del derecho al trabajo, aunque para el Ministerio de Educación esta actividad siempre ha representado un problema, suciedad, o enfermedad que le resta belleza a las universidades públicas, realizando múltiples intentos por prohibirla en las universidades, creando sanciones disciplinarias para aquellos que las realicen y llegando a tal punto de restringir por la fuerza, por ejemplo, en la Universidad de Antioquia; actualmente los estudiantes aún se pueden tomar el espacio para vender y continuar con sus estudios, pero con la presente propuesta ya tendría sanción disciplinaria el ocupar un lugar del campus.

Figura 1.Módulo de Venta-Bloque Y-UTP

Módulo de Venta-Bloque Y-UTP

Ahora la táctica es formalizar quién sabe cuánto tiempo a unos pocos con módulos, es decir, eternizar durante años a unos cuantos, sacrificando así a los que en el futuro dependerán de esta actividad. La propuesta de los módulos de ventas es un nuevo intento de solución a una situación generada por profundos problemas sociales del país, una solución estética y superficial que prioriza el aspecto de estas en las facultades a un real acompañamiento al estudiante que recurrió a este método.

Las ventas al interior de las universidades mantienen una población muy cambiante por el hecho de ser estudiantes. Si se aprueban los módulos, ¿cuánto tiempo estará cada persona?, ¿Qué garantía tenemos los estudiantes en que su uso sea exclusivo para nosotros y no para otras empresas y monopolios con gran interés de vender dentro del campus? Si ya los módulos están ocupados y bienestar universitario no me garantiza un apoyo socio económico y además con esta propuesta no se me permite tomar el espacio, mi única alternativa será desertar. Garantías de una posible negociación, no hay ya que las reglas del juego las maneja el Consejo Superior y la administración, la misma que en la propuesta inicial de contrato que presentó, estipula que en los módulos no se podrán vender productos comestibles, empacados sin registro sanitario (Invima) y sin código de barras, y que no sean comercialzidos por las cafeterías ubicadas en la universidad, situación que preocupa a una joven de química, quien ya no podría sostenerse con los deliciosos arroz con leche que prepara en casa. Aclaro que lo hago público ya que la propuesta es para los estudiantes vendedores de la UTP, pero al ser una alternativa legítima, finalmente va dirigida hacia todos los estudiantes.

Si la mano alcanzara para tapar el sol, sería la nueva adquisición del Ministerio de Educación. No se trata de decir que estos puestos de venta restan estética a las facultades, se trata de decir que se ejerce el derecho al trabajo en una universidad que no garantiza el sostenimiento en ella. No se trata de reducir el número de estudiantes vendedores en la universidad, si se continúa con un aumento irresponsable y desmedido de la cobertura, pasando de 4.217 estudiantes de pre grado en el año 2000 a 16.496 estudiantes en el semestre pasado (segundo semestre de 2015), además la continua disminución de apoyos socio económicos (ver archivo adjunto).

Una solución a dichos problemas de los estudiantes que podría plantear la administración, sería la ampliación de los apoyos socio económicos en cantidad y con proyectos, por ejemplo, Residencia Estudiantil, lo cual sí representaría una verídica y real ayuda; pero no, la solución planteada es continuar con el abandono al bienestar estudiantil y tratar el problema de forma superficial. Es momento de exigir un mejor Bienestar Universitario al interior de la UTP que no priorice una solución a la estética y el aspecto de las ventas estudiantiles en la U, al real acompañamiento integral a los estudiantes.