La senadora de la Alianza Verde ha oficializado sus intenciones de ser precandidata presidencial por su partido y ha generado un masivo y contundente golpe de opinión. Según ha dicho a través de diferentes medios, la idea sería definir un mecanismo  para que el partido tenga candidato propio, que podría ser por ejemplo una consulta interna, y que quien gane dicha candidatura ayude a liderar una coalición de ciudadanos, movimientos y partidos que tenga opciones reales en la primera vuelta de mayo del 2018.

Por Edwin Hurtado*

López estudió Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales en la Universidad Externado, hizo una maestría en Administración Pública y Política Urbana en la Universidad de Columbia en Nueva York, fue investigadora de la Universidad de Yale en 2009 y actualmente es candidata a doctora  en ciencia política en la Universidad de Northwestern, en Chicago. Por lo que puede decirse, que al menos académicamente está bastante bien preparada para cargos de gran envergadura.

Además, ha tenido también algo de experiencia en el sector público, ya que trabajo en la primera alcaldía de Enrique Peñalosa y ahora en su trabajo como senadora ha sido una de las mejor calificadas, junto con el senador del Polo Democrático Jorge Enrique Robledo.

En toda su vida académica ha criticado con vehemencia los grandes males del país: la corrupción, el paramilitarismo, las guerrillas, la desigualdad. De hecho sus dos libros son enfáticos contra algunos de estos: “Y refundaron la patria” (2010) donde crítica y traza los nexos entre el narcotráfico, los paramilitares y un sector grande de la política colombiana, y “Adiós a las FARC” (2016), donde plantea los problemas que tendremos que superar una vez las FARC dejen de existir como factor armado, es decir, en el Posconflicto.

Obviamente, López no la tendrá fácil, en un país tan polarizado, donde la ultraderecha y el terrible matrimonio entre religión y política seguramente le complicarán las cosas, puede que su campaña se vea truncada y no logre los apoyos necesarios. Pero creo que también es ya claro que tiene un gran apoyo ciudadano y que puede dar la lucha y ayudar a formar una coalición interesante y con opción de poder, que será lo único que impedirá que el actual vicepresidente Germán Vargas Lleras, o un títere manejado por la mano oscura del ex presidente, llegue a la Casa de Nariño.

Su campaña será apoyada, defendida y promovida por un gran sector de las mujeres, de los ambientalistas, de los jóvenes,  de los universitarios, de los lgbti, de los intelectuales, de los obreros y maestros, de los periodistas y líderes de opinión. Y estará rodeada y asesorada por gente muy preparada y decente como John Sudarsky, Carlos Vicente de Roux, Angélica Lozano, Ana María Íbañez, Antonio Navarro Wolff, entre otros.

Además, conoce el país, lo ha recorrido de norte a sur y de oriente a occidente para defender sus propuestas y para promover el acuerdo de Paz. Sus investigaciones  y apoyos han tenido relevancia en las regiones, por ejemplo en Antioquia y la Guajira, en Nariño y Boyacá, en Magdalena y Putumayo. Donde su partido ahora tiene presencia fuerte, lo cual le ayudará bastante en los meses que se avecinan.

No es perfecta, como cualquier candidato, pero tiene varias cosas que la hacen interesante y la convierten en una buena opción: conocimiento, temperamento, firmeza, buenas compañías (se ha desmarcado de algunas malas, como Enrique Peñalosa) y algo muy importante: quiere el país, conoce sus problemas y tiene ideas y gente alrededor que nos puede ayudar a solucionarlos.

 

*Estudiante de biología de la Universidad de Antioquia