Calle minuaturaCiudad para ellos es: un aeropuerto para salir,
malls para visitar, condominios y, para algunos, colegios y universidades exclusivas, y sí, clínicas en las que los médicos sean conocidos y parientes, y no haya que esperar.
Por: Andrés Calle Noreña
Sin ánimo de ofender, sino de analizar, habría que preguntarse qué entienden los paisas, sobre todo los ricos, los de las elites, los dirigentes, los educados, por la política y por lo público. Así no se desgasta uno tratando de explicarles lo que no quieren entender o lo que no les interesa.
Tal vez esto se pueda hacer extensivo a otras regiones y ciudades del país, pero quedémonos en los paisas.
¿El Departamento? No, ellos ya no son antioqueños, viven entre Medellín (un sector) y Rionegro (las Palmas, Llanogrande, etc.). Ciudad para ellos es: un aeropuerto para salir, malls para visitar, condominios y, para algunos, colegios y universidades exclusivas, y sí, clínicas en las que los médicos sean conocidos y parientes, y no haya que esperar. El Departamento, si acaso, es el área metropolitana. Lugares lejos de la casa, en los que trabajan los nietos y los hijos, lugares para arreglar el carro, esas cosas.
Los otros 120 y tantos más municipios (y peor los del Chocó y otras periferias), existen tanto en cuanto tengan una finca (heredada de abuelos o conseguida de carrera, con plata abultada), o, de pronto si hay macro proyectos, en los que se puede invertir: minería, represas… o agro industria. De resto, son lugares de donde traen frutas que uno ya no come, como badeas y mameyes, madroños, borojó. O son los sitios de donde vienen las muchachas de servicio y los pobres de los semáforos.
Bueno la ciudad se ve linda de lejos, y desde arriba, todavía tiene un clima grato. Por eso será que ahora hay tantos turistas.
Se está volviendo insoportable el tráfico. Pero a este ‘sector de población’ (que no siempre coincide con ‘gente bien’), no le interesa el transporte público, ni el metro, ni los cables, porque llegan solo a la parte de abajo de El Poblado, y los de EAFIT casi todos tienen sus propios carros. Qué problema desplazarse. Tampoco les interesan las bibliotecas públicas, los parques (allá roban, allá hay gente muy maluca), ni siquiera la belleza del Jardín Botánico, los Museos y salas de concierto, las librerías. Esas atracciones se visitan en otras ciudades, cuando uno está de viaje de placer. Medellín, la ciudad, como tal, se reduce a unas cuadras, a unos centros comerciales, a los restaurantes de moda, donde haya buenos parqueaderos, guardas con perros, cámaras, y qué pereza esas fotomultas.
Bogotá queda muy lejos. Más lejos que Panamá y que Miami. Los políticos de allá no saben qué es esta verraquera de Medellín, no distinguen un caballo de paso fino, no toman aguardiente. La política es tratar de hacer fuerza y hablar de los políticos, de las personas como tales, qué cuentos de partidos, que se educaron con los hijos de uno, que estuvieron en las juntas de empresas conocidas, que juegan golf, gente que vive como uno. Que hagan campaña por allá lejos y traten de clamar a esa gentuza de las comunas, que son horribles.
Igual, qué importa que quede uno o el otro, esto no nos afecta mucho. Si el dólar sube, para eso tenemos cuentas por fuera y propiedades. Problemas, que arreglen rápido las vías y terminen los viaductos y túneles, para que todo nos quede más cerca y podamos salir fácil de Medellín para las fincas. Y que no falte el internet, para que los muchachos no se aburran cuando vengan a visitar a los abuelos y les funcione el whatsapp.
En 20 días quitarán los pendones y no nos volveremos a acordar de estos políticos y en TV nos contarán lo que pasa en La Habana con esos facinerosos.
Sí, la educación es muy importante. Y entonces, hay un candidato que fue Rector de la Universidad de Antioquia, y dicen que es un corrupto. Uno no entiende, les dan la oportunidad de estudiar y después se vuelven corruptos y hasta cercanos y confianzudos, y se casan con las hijas de los de la rama alta del curubo, o ya ni se casan, o son gays.
Qué pereza, apaguemos el televisor y préstame El Colombiano para secar un mojado que dejó la perrita. La dentrodera no vino hoy, ¡como ellas ahora se mandan! Hablemos de otra cosa y sírvanse estos dips deliciosos que nos enseñaron en la última clase de cocina gurmet. La política dejémosla para cuando no haga tanto calor. Y, hasta en el Evangelio se dice: los pobres siempre los tendrán con ustedes, o algo así. Y este papa se está volviendo castrista. ¡No! El mundo está patas arriba, no era como el de antes.
¿Qué es eso de la política? ¿Lo público? ¿Eso para qué? Le quieren enseñar a uno de economía. Plata llama plata y punto. No es superficialidad, es sentido de las proporciones y de la realidad.