Miébola

¿Quién resulta ser más peligroso: un gobierno que extiende sus tentáculos para volver  paranoica a toda una sociedad, o un grupo de individuos que disputan una guerra patrocinada por el Estado? ¿Quiénes son los verdaderos terroristas: los alzados en armas o el Gobierno? 

Mateo Ortiz GiraldoPor: Mateo Ortiz Giraldo

Cada día es más extraño todo. En días donde la comunicación viaja a una velocidad vertiginosa, donde lo canales de comunicación están ligados a una red grandísima en la cual todos participamos como prosumidores; es decir, un sincretismo posmoderno de “consumidor” y “productor”; una paradoja actual que nos habilita para informar y ser informados. Por tanto, en nuestros días es sencillo saber qué ocurre a miles de kilómetros de distancia, gracias a la proximidad de clic. Esto supone un ventaja para conocer ciertos hechos que se yerguen ocultos en el underground  de la agenda noticiosa.

Uno de estos es la información “real” sobre el ébola. Varios portales de internet destacan cuán falsa esa esta enfermedad que se perfila como pandemia. Analicemos un segundo lo que fuera de las confortables paredes de nuestra habitación ocurre: en Sierra Leona, Nigeria, Liberia y Guinea han muerto más de 10.000 personas a causa del virus; hay varios casos en diferentes países del primer mundo, como lo son España y el impenetrable Estados Unidos. Esto ya lo sabemos, es claro; pues los medios de comunicación le dan un tratamiento tan arduo que ya conocemos de memoria el estado clínico de la enfermera española  y los demás casos dispersos. Pero ¿qué  sabemos sobre lo demás? “Nada”, es la respuesta. Esto se debe  a que los  mass media, como  la radio y la televisión, les  importa un carajo qué  haya tras este telón de virus y pandemónium.

 África se desangra:  

Los diamantes de sangre llevaron a que miles de mineros  esasen sus actividades, estaban cansados de, por décadas, ser tratados como animales de  carga, de  llevar cientos de  años haciendo las veces de esclavos: herederos de los  oprimidos por la  corona española, portuguesa e inglesa. El paro minero se  desarrolló  por espacio de cuatro  meses. Algo que  resulta curioso es que dicha huelga haya  terminado cuando el  ébola realizó su “intempestiva”  aparición. ¿Coincidencia que en este país,  que es el  mayor proveedor de diamantes del mundo, se  haya realizado una  huelga que claudicó con el surgimiento del ébola,  justo después de que las provisiones de las vacunas llegasen a este territorio como medida de prevención? ¿Es  un hecho fortuito que  gracias a esto las tropas estadounidenses tuvieran acceso ilimitado a todo sector de  los ríos  sierraleoneses, donde los mineros realizaban sus huelgas?

A inicios de este año, se llevaron a cabo investigaciones y análisis topográficos para encontrar yacimientos petroleros en Nigeria; es decir, los estadounidenses, en su afán por acumular más petróleo en la inminente crisis, buscaban un lugar más donde arrebatar con su heterodoxa, bárbara y criminal, práctica nombrada como fracking, unos cuantos miles de barriles más. Así pues, sus búsquedas dieron resultados a inicios de junio, llenando de júbilo a los petroleros. Pero ciertas disposiciones legales, además  de manifestaciones contra esta práctica que se adelantaban de manera conjunta en Ecuador, Romania, Argentina y Estados Unidos, impedían que sus máquinas fracturasen las rocas, para adueñarse del oro negro. Mas, ¡Vaya sorpresa! A finales del mismo mes, se dieron los primeros casos de ébola que desembocaron en el arribo de una tropa de soldados americanos, acompañados de un grupo de voluntarios de Médicos sin frontera. De nuevo ¿Es un acto del azar el hecho que las protestas hayan finalizado y Shell (empresa que explota el petróleo en esta zona) pueda absorber el mineral sin limitantes; todo esto cuando el ébola irrumpe en la escena?

Un teatrín:

Éstos  no  son casos aislados ni gratuitos. Como tampoco lo son los casos del virus que se dieron Dallas, Texas (Estados Unidos) mientras el país  afronta una crisis económica que va desde la bolsa hasta la disminución en el precio del barril de petróleo; esto aunado a la reciente alianza con 19 países más para “frenar” en avance del Estado Islámico, acción que ha sido infructuosa, y lo único que ha traído es la muerte de civiles.

El miedo ronda las calles: el terror es la sombra que a todos nos cubre, la paranoia es el pan de cada día para todos los habitantes de este planeta; el terrorismo es la palabra favorita de los países que ostentan el poder,  quienes se aferran a él como dé lugar. No importa si el vehículo para mantenerse en este puesto es crear un estado de tensión generalizado en el cual, al más mínimo ápice de amenaza, se incurre en una manipulación mediática que lleva a las personas a sumirse en la más profunda de las turbaciones.

Tomar la temperatura:

Ésta es una de las estrategias que la Unión Europea y Estados Unidos, crearon  para sondear a los viajeros que vengan de países donde el  brote del ébola alcance altos niveles (Liberia, Sierra Leona, Nigeria y Guinea). Esta acción, al igual que las que se realizan en todos los aeropuertos – con especial ahínco en los estadounidenses- en búsqueda de estupefacientes (en el caso de los latinos) y artefactos explosivos (para los árabes), son creadas con el objetivo de atemorizar a la  población, de ponerlas en un estado de alerta tal que reaccionan de  manera exagerada, pero frecuente: xenofobia, rechazo hacia los africanos, árabes, latinos y cualquier  otro  que pueda romper su burbuja de jabón.

¿Quién resulta ser más peligroso: un gobierno que extiende sus tentáculos para volver  paranoica a toda una sociedad, o un grupo de individuos que disputan una guerra patrocinada por el Estado? ¿Quiénes son los verdaderos terroristas: los alzados en armas o el Gobierno?

Ya sólo queda esperar el día que bomba definitiva explote, para que así el H1N1, el ébola, la gripe aviar, El Estado Islámico, los combatientes pro-rusos y Al Quadea, parezcan simples juegos de niños.