Al final del día, lo más desalentador de todo es que no parece existir un candidato que llene las expectativas y sea atractivo para una gran variedad de sectores. Pues quien cumplía con estos objetivos ya no está en la contienda.

 

Por: Camilo Andrés Delgado Gómez

Hace un mes, en una columna para este mismo medio, escribí que, fuera cual fuera, el candidato del Partido Verde iba a tener altas posibilidades de llegar a la alcaldía de Bogotá.

También dije que, a pesar de lo anterior, con la elección de una candidata que tiende al centro, el uribismo tiene una creciente posibilidad de ser un fuerte competidor e incluso ganar las elecciones.

Hoy esto no parece tan claro, pero sigue siendo evidente que estos partidos políticos son los centros de los dos polos que van a disputarse la alcaldía.

Las posibilidades del uribismo ya no están tan claras porque Angela Garzón parece no haber comenzado formalmente su campaña, y ha mantenido una sospechosa inactividad. Esto puede ser contraproducente teniendo en cuenta que, desde su elección como candidata oficial del Centro Democrático, tiene más perdida que ganada la alcaldía, pues es una candidata no tan conocida que proviene de un sector político por el que Bogotá ha demostrado una gran resistencia.

Además de lo anterior, “la derecha”, compuesta por Garzón y Uribe Turbay, apoyado por Peñalosa y el oficialismo liberal, no se ha puesto de acuerdo para una consulta, ni para otro mecanismo, con el fin de elegir candidato único.

Esto pone en evidencia que, contrario a lo que sucedía al inicio de la campaña, esta coalición tambalea y pierde el impulso con el que iniciaron.

Por el otro lado, “los alternativos”, compuestos por el Partido Verde, el Polo Democrático, Colombia Humana, el MAIS, la Unión Patriótica y los movimientos de los disidentes liberales, En Marcha y Activistas, ya anunciaron la decisión de someterse a “un mecanismo democrático” para la elección de una candidatura única, que sea fuerte y que atraiga a un amplio sector de los votantes que se han sentido excluidos, atacados e invisibilizados por el actual alcalde.

Sin embargo, esto no va a ser tan fácil porque parece ya claro que la candidatura es de Claudia López, quien en su momento apoyó enérgicamente a Peñalosa y nunca se pronunció en contra de los evidentes atropellos del alcalde en contra de la ciudadanía sino hasta que comenzó la campaña.

Además, ella, que tiene un apoyo indiscutible, genera a la vez una gran resistencia entre amplios sectores, incluso dentro de “los alternativos”. Algunos la acusan de oportunista, otros de hipócrita (por su apoyo a Peñalosa) y otros pensamos que, aunque ella no lo quiera ver, las formas y actitudes en la política importan y ella no tiene las mejores.

En todo caso, creo que el Partido Verde se dejó llevar de la, al parecer, evidente popularidad de López y dejó a un lado la candidatura de Navarro que era mucho más viable con miras a ganar la alcaldía, pues no tenía tantas resistencias y atraía a más sectores, incluso dentro de “la derecha”.

A pesar de todo, todavía nos deparan muchas otras cosas que de seguro cambiarán sustancialmente el panorama que se tiene hasta hoy. Faltan varias consolidaciones de candidaturas pues varios de los anteriormente mencionados aún están recogiendo firmas y esperando a que sean avaladas.

También, es muy probable que entre a la carrera por el puesto de burgomaestre aparezcan nuevos nombres como el de David Luna y el de Carlos Fernando Galán.

El primero es muy probable que sea avalado por Cambio Radical, o que este partido le ayude a recolectar las firmas, en todo caso estaría cerca de la coalición de “derecha”.

En el caso de Galán, iría por firmas y sin el apoyo de ningún partido, ni del Nuevo Liberalismo por la injusta negación de la personería jurídica; lo que no se tiene tan claro es a qué sector se acercará pues se le conoce críticas a ambos sectores.

Lo mejor que puede hacer es acercarse a la coalición de “los alternativos” pues, por un lado, solo no va a llegar a ningún lado y, por otro lado, las ideas que ha defendido y en gran medida heredado de su padre, están más cerca de este sector que el autoritario uribismo.

Mi llamado, como en el de la columna anterior, es que la coalición de “los alternativos”, que hoy parece ya organizada, llegue hasta el final de la competencia por la alcaldía y se comprometa con el apoyo a un candidato que a su vez se comprometa con el redireccionamiento de la ciudad hacia una que sea moderna y sostenible, tanto social como ambientalmente, y que respete y garantice los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Es muy probable que, luego de la decantación, la candidata sea Claudia López, a quien, aun sin estar de acuerdo con ella, apoyaré, más por temor a que la ciudad siga siendo mal dirigida por personas que no respetan los derechos de los ciudadanos, que por apoyo a ella.

Al final del día, lo más desalentador de todo es que no parece existir un candidato que llene las expectativas y sea atractivo para una gran variedad de sectores. Pues quien cumplía con estos objetivos ya no está en la contienda.