Considero desafortunado el tuit del periodista Norbey Quevedo que, posterior a haber sucedido la explosión del petardo, lanza una información en su cuenta personal de Twitter, según la cronología de este evento: el atentado se registró a las 10:36 am, a las 11:40 publica el tuit informando de una probable línea de investigación de las autoridades…
El domingo 19 de febrero de 2017 sucedió un acto terrorista en cercanías a la Plaza de Toros Santamaría de Bogotá, y minutos después el periodista del diario El Espectador y docente de la Universidad del Externado, que según su perfil en Twitter es un seguidor del legado de Guillermo Cano, publica el siguiente tuit.
Antes de iniciar con mi análisis tengo que informar que soy médico especialista con cero formación académica en periodismo, pero como en el medio periodístico hay personas ajenas a la profesión (abogados, arquitectos y etc…) que ejercen como periodistas y en un acto de reciprocidad cuando los periodistas informan acerca de temas de la salud con cero conocimiento de ello, me tomo esta licencia por fuera de mi actividad profesional. Asumo, además, este texto como mi posibilidad de expresarme como asiduo consumidor de noticias.
El anterior tuit ha recibido muchos comentarios negativos, debido a la ligereza del periodista al asociar este atentado con posibles seguidores de Gustavo Petro, según una línea de investigación de las autoridades que investigan los hechos. Me hago la siguiente pregunta:
¿Es válido que un periodista informe en su cuenta de Twitter sobre los presuntos autores del acto terrorista asociándolo con un probable candidato presidencial de una corriente que ha sido satanizada en este país controlado por las corrientes de derecha?
Algunos podrán esgrimir que es libre expresión y que si una fuente se lo informó, él tiene todo el derecho a publicar lo informado y proteger su identidad, por lo que, según la Constitución colombiana, no está en el derecho de divulgar su fuente.
De esta pregunta y probable respuesta, me surge otra pregunta:
¿Tiene un periodista el derecho a publicar una probable noticia que le informó, según él, una fuente confiable?
Mi respuesta es: NO. La información suministrada por una fuente es material que un periodista puede tomar para iniciar una línea de investigación, pero el periodista debe saber en su ejercicio profesional que esa información puede ser cierta o falsa, y que solo a través de una investigación seria -con fuentes oficiales, no oficiales y otras evidencias- puede llegar al final a una conclusión acerca de la información, si es cierta o falsa (la famosa post-verdad).
Considero desafortunado el tuit del periodista Norbey Quevedo que, posterior a haber sucedido la explosión del petardo, lanza una información en su cuenta personal de Twitter, según la cronología de este evento: el atentado se registró a las 10:36 am, a las 11:40 publica el tuit informando de una probable línea de investigación de las autoridades: autores de los hechos son probables seguidores del candidato Gustavo Petro. Una hora y 4 minutos le bastaron al periodista Quevedo para publicar esa información, basado solo en la información de un fuente, sin soporte alguno de una fuente oficial que son quienes realizan la investigación, y surge un algoritmo de preguntas que me animo a imaginar:
¿Podría publicar en el periódico El Espectador esa noticia al día siguiente de sucedido el acto terrorista?
Si la respuesta es Sí, porque hay pruebas de esa información.
Si la respuesta es NO, porque el director de El Espectador no considera que la información de una fuente por sí sola constituya una noticia veraz. Surge la siguiente pregunta:
¿El hecho de que esa información sea revelada en su cuenta personal de Twitter, lo exculpa de su profesión como periodista, el medio periodístico y universidad para quien trabaja y los estudiantes a quienes enseña?
Si la respuesta es SI: lo exculpa porque es una opinión personal, informada en su cuenta personal de Twitter, por lo que el medio escrito y la universidad no se hacen responsables de ello. Pero aquí surge un problema: es que usa su página como un medio para dar noticias veraces o post-verdades, informando en su perfil que es periodista de El Espectador y docente universitario, extendiendo el ejercicio profesional que realiza con sus empleadores a su cuenta de Twitter, convirtiéndola en una extensión de este medio escrito para el cual usted trabaja.
He aquí el cuestionamiento para usted: si esta información divulgada no se publica en el medio escrito El Espectador porque no se tienen pruebas sobre la veracidad de ella, y usted usa su cuenta de Twitter como una extensión de su ejercicio profesional, le formulo una última pregunta: ¿por qué usted no usa los mismos criterios éticos del medio impreso para el cual trabaja para dar vía libre o no a esa información?



