EL CONCEPTO DE GOLPE BLANDO EN COLOMBIA

La idea de “golpe blando” es muy semejante al concepto de “lawfare” (que al traducirlo al inglés, significa “guerra de las leyes” o “golpe legal”) una manera revolucionaria que reemplazaría los clásicos golpes de Estado del siglo XX para hacerlo por medio de la legalidad. Es así como por medio de métodos aparentemente legales se busca derrocar autoridades electas.

Escribe / Juan Manuel Sánchez Mesa – Ilustra / Stella Maris

El 7 de junio de 2023, el presidente Gustavo Petro desde su cuenta de twitter, compartía una carta enviada por el Movimiento Progresista Internacional, firmada por 400 líderes del mundo respaldando su gestión. En la carta se lee:

“A menos de un año de la toma de posesión de Petro, están desplegando el poder institucional combinado de los organismos reguladores, los conglomerados mediáticos y la rama judicial del país para detener sus reformas, intimidar a sus partidarios, derrocar a sus dirigentes y difamar su imagen en la escena internacional”

El mismo día, simpatizantes del gobierno, se reunieron en diferentes puntos del país para mostrar su apoyo al jefe de Estado desde las calles e impedir un “golpe blando”. Todo esto como resultado de fuertes golpes contra el gobierno Petro tales como:

El Consejo de Estado (máximo tribunal de la administración pública) anulaba la elección del Senador y presidente del Senado de la República, Roy Barreras. Recordemos que este mismo tribunal había revocado el nombramiento del contralor Carlos Hernández Rodríguez, candidato proveniente del ejecutivo. Además de eso, muchos son los nombres de congresistas del Pacto Histórico, siendo investigados por el Consejo de Estado y la Procuraduría; algunos ejemplos son: David Racero, María José Pizarro y Wilson Arias. Al respecto, el presidente se pronunciaba así en su cuenta de twitter:

“A propósito se han dado cuenta de que le están quitando los votos de los congresistas del Pacto Historico suspendiendolos con órdenes administrativas? Es decir, están cambiando de facto la representación política en el Congreso que el pueblo eligió. Le quitaron al Pacto la presidencia del Congreso y ahora sus votos. Es el golpe blando.”

El 12 de marzo de 2023, el presidente salía en una entrevista con la revista CAMBIO para hablar acerca del escándalo mediático de su hijo Nicolas Petro, acusado de recibir dinero de personas que tuvieron nexos con el narcotráfico.

Un nuevo escándalo involucraba directamente a la ex jefa de Gabinete, Laura Sarabia, quien presuntamente secuestró y torturó psicológicamente a su niñera exponiéndola a un interrogatorio ilegal, luego de que en la casa de Sarabia se perdieran 7000 dólares en efectivo. Al parecer, Armando Benedetti también estaría involucrado, teniendo un conflicto anterior con la misma niñera y recibiéndola en Venezuela, luego de que se conociera el altercado con la entonces mano derecha del presidente de la República.

A raíz del anterior suceso, se volvía noticia una grabación, entre Benedetti y Sarabia, con unas declaraciones explosivas del exembajador en Venezuela, luego de que el jefe de Estado llegara 3 horas después de la hora acordada para reunirse con él en una reunión. En los audios, Benedetti dice que recaudo, 15000 millones de pesos para la campaña Petro y que si el habla y cuenta quienes financiaran la campaña, acabarían todos presos:

“No es mamando gallo (broma), no es amenaza, porque tú me conoces. Yo no me voy a dejar mamar gallo, Laura, te lo juro por la vida de mis hijos que no pasará nunca, nos hundimos todos, nos acabamos todos, nos vamos presos”, se escucha en una de las grabaciones publicadas por la revista SEMANA.

El 5 de junio, el presidente de la Cámara de Representantes, David Racero, anunció que se congelaría la discusión en torno a las reformas del gobierno nacional en el Congreso por los polémicos audios de Benedetti. Así mismo, ante este órgano legislativo (juez natural del presidente) ya hay dos denuncias radicadas que buscan determinar si Petro tenía conocimiento del ingreso irregular de 15000 millones de pesos a su campaña. Ante estas acusaciones, desde su cuenta de twitter el presidente respondió:

“Nuestros rivales políticos se han apresurado a ponerme denuncias en la comisión de acusaciones. Sin embargo, en ninguna entrevista o en audios se ha mostrado que he cometido un delito.

Se trata de un simple intento de golpe blando para detener la lucha contra la impunidad.”

Luego de todo este contexto valdría la pena preguntarse ¿Qué es un golpe blando? La revista CAMBIO para responder esta pregunta invitó a Yann Basset, doctor en Ciencias Políticas y docente de la Universidad del Rosario, quien explicó que la idea de “golpe blando” es muy semejante al concepto de “lawfare” (que al traducirlo al inglés, significa “guerra de las leyes” o “golpe legal”) una manera revolucionaria que reemplazaría los clásicos golpes de Estado del siglo XX para hacerlo por medio de la legalidad. Es así como por medio de métodos aparentemente legales se busca derrocar autoridades electas. El abogado Enrique Santiago Romero en el libro “el lawfare golpes de Estado en nombre de la ley” lo define como una guerra jurídica, que se despliega esencialmente a través del uso ilegítimo del derecho interno de cada país o del derecho internacional.

Se cree que quien popularizó la palabra “lawfare” fue el sociólogo y politólogo estadounidense Gene Sharp, autor del “Manual de técnicas para una revolución sin violencia” y del ensayo, “De la Dictadura a la Democracia”. Sharp describe 198 métodos para derrocar gobiernos mediante “golpes suaves” que se pueden resumir en 5 etapas, que relacionaré con eventos puntuales del primer año del gobierno del “cambio”.

  1. Esparcir intrigas, falsos rumores, generando un ambiente caótico en la sociedad. Algunas de estas pueden ser denuncias de corrupción, escándalos, incluso, noticias falsas.

Son varias las acusaciones en contra del gobierno Petro por actos de corrupción y claramente hacen que la imagen de la presidencia se vea cuestionada y atacada. Sin embargo, le tomará un largo tiempo a la justicia determinar si el jefe de Estado o sus asesores son culpables o no de actos punibles. Mientras estos casos se resuelven, la credibilidad y la integridad del ejecutivo se verán afectadas.

2. La segunda etapa consiste en desarrollar campañas en defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos.

La FLIP (Fundación para la libertad de prensa) ha cuestionado y criticado la relación del presidente con la prensa; Petro por medio de su cuenta de twitter, le ha restado credibilidad a los medios de comunicación en varias oportunidades. Pienso que el gobierno ha podido blindarse mucho mejor ante los ataques de los medios. En gran parte, estos ataques se han originado por la falta de comunicación entre los órganos que conforman el ejecutivo. Vale la pena recordar las diferentes disputas entre ministros sobre el tema de los hidrocarburos o la poca claridad sobre el papel de las eps con la entrada de la reforma a la salud. La falta de orden y seriedad al momento de manejar temas tan delicados para el país genera inseguridad, pánico y zozobra, lo que los medios terminan transmitiendo.

Existen más situaciones que ayudan a una confrontación directa entre la prensa y el ejecutivo, como la poca tolerancia del presidente a la crítica o sus decisiones improvisadas al no consultar ni tomar consejo de nadie. Vale la pena recordar que desde España el presidente decía que era el jefe del fiscal, declaraciones de las que luego tuvo que retractarse.

3. La tercera etapa tiene que ver con la lucha por reivindicaciones políticas y sociales, originadas de la manipulación por parte de dirigentes políticos para que sus simpatizantes organicen manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.

Las marchas en contra de las reformas en el Congreso o las convocadas por parte de las reservas del Ejército Nacional son situaciones acordes a esta tercera etapa. Muchas de esas marchas han sido inspiradas por parte de una oposición política que desde la desinformación han alentado a salir a las calles, aunque, por el momento, no ha sido de forma violenta.

4. La cuarta etapa se centra en una guerra psicológica, generando un ambiente de “ingobernabilidad”.

La cual puede ser ocasionada por un discurso consolidado desde la oposición de gobierno, acusando al presidente de querer dar un golpe a la democracia. Hasta la fecha de esta publicación el gobierno Petro no ha dado ninguna señal de querer tomar el poder, a pesar de sus problemas con las altas cortes, con el fiscal general de la nación, con la procuradora y con algunos miembros del Congreso. Sin embargo, las constantes luchas de poder entre estos órganos dan los argumentos necesarios para que los enemigos del ejecutivo argumenten, que el ejecutivo es un tirano dispuesto a desobedecer a la Constitución y la Ley.

5. La quinta etapa tiene como finalidad la renuncia del jefe de Estado mediante acciones violentas por parte de la comunidad civil, una presión que al final preparará el camino para una intervención militar.

Aún la polarización enorme de este país no ha llegado a niveles insostenibles para desatar la violencia. Sin embargo, no hace mal traer a la memoria las palabras del coronel en retiro John Marulanda, exdirector de Acore (Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro de las Fuerzas Militares) quien amenazó con querer “defenestrar” al presidente de la República (Defenestrar significa intentar de forma inesperada separar a un individuo del cargo que viene desempeñando) estas fueron sus declaraciones completas:

“Yo creo que Colombia está siguiendo los pasos del Perú, y yo creo que en el Perú las reservas fueron exitosas en el sentido de que allá lograron defenestrar a un presidente corrupto, aquí vamos a tratar de hacer lo mejor por defenestrar a un tipo que fue guerrillero, y no hablo como presidente de Acore, hablo como un miembro más de la reserva, que en sus funciones cumple con sus tareas”-Marulanda en diálogo con la emisora W Radio.

Debo confesar que, al iniciar la búsqueda y recolección de información para poder abordar este tema, era muy escéptico al pensar que existiera un verdadero golpe en contra del gobierno y que en realidad eran solo excusas del presidente para poder maquillar los múltiples errores de su mandato. Al finalizar este escrito, admito que no es así. Las 5 etapas que propone Sharp para lograr derrocar un gobierno por medio de “golpes blandos” calzan perfectamente con la realidad política del país.

Insisto que el gobierno Petro sigue teniendo la obligación de minimizar por todos los medios los ataques que recibe, los cuales en la mayoría de los casos surgen de errores e imprecisiones del propio ejecutivo. Sin embargo, que la realidad colombiana se ajuste tanto a la teoría de Sharp, nos hace pensar que el poder aún sigue en las sombras.