“Algunos estamos amenazados de muerte por nuestra fidelidad a la patria, al pueblo, a los trabajadores y a la causa del socialismo… Si el enemigo arrebata nuestra vida, bienvenida la muerte porque sabemos que al caer nosotros, de la unión de jóvenes patriotas saldrán los que nos deban respaldar, representar, los que sigan creyendo en lo que el pueblo quiere”.
Jaime Pardo Leal – Candidato presidencial y militante de la Unión Patriótica.
Por: Leandro Toro Valencia
Hace 17 años Aida Avella, concejal en ese entonces de Bogotá por el partido Unión Patriótica, fue víctima de un atentado que sacudió al país, por su inmediata trasmisión por radio y por la crueldad con la que sus atacantes intentaron acabar con su vida. Este hecho, y cientos de asesinatos y atentados más exterminaron un partido político en Colombia en la década de los 90, partido político que al fin perdió su personería jurídica en 2002 cuando no logró el umbral necesario de 50.000 votos ni representación en el Senado. Aída Avella se exilia en el exterior y desde allí sus esfuerzos nunca han cesado porque se reconozca que lo que sucedió con la Unión Patriótica fue un exterminio.
La semana pasada Aida Avella regresa al país. Hace cuatro meses, en julio, el Consejo de Estado le devuelve la personería jurídica a la UP. Sin lugar a dudas la oposición se fortalece nuevamente en el país. El fin de semana que acabó de pasar, 15, 16 y 17 de noviembre, se llevó a cabo el Quinto Congreso de esa colectividad.
Aquellos que creyeron que con balas se exterminaban las esperanzas se equivocaron. Con balas y violencia se genera miedo, se exterminan cuerpos y se desaparecen algunos ánimos. Pero como lo ha profesado un enmascarado que se ha convertido en el símbolo de la anarquía mundial, “Las ideas son a prueba de balas” y hoy el renacimiento de la UP así lo demuestra.
Sin lugar a dudas los veteranos, que en los 80 y 90 militaban en ese partido, hoy apoyarán la causa. Pero el discurso de Jaime Pardo Leal hoy sigue vigente, y es de esperar que miles de jóvenes que sueñan una Colombia diferente apoyen algunas ideas de este movimiento político, que en su tiempo se consolidó como la alternativa de cambio que necesitábamos.
Recordemos que la UP logró más de 300.000 votos en las elecciones de 1986, cifra histórica para un partido de oposición hasta ese momento. Y si fueron exterminados se debió a que el miedo de los poderes oscuros de esta nación los llevó a usar la fuerza y la violencia, porque con las ideas sabían que nunca iban a poder ganar la batalla ideológica contra la UP.
Hoy renacen las esperanzas de una alternativa de pensamiento. Hoy las ideas, esas que no se desaparecieron con balas y metralleta, están a flor de piel. Los movimientos sociales que se han alzado este último año, y que lo seguirán haciendo, encontrarán en las ideas de la UP un camino político de materialización de esas reivindicaciones que han estado luchando en tantos paros. Esperemos que las juventudes acompañen a estos héroes que hoy siguen alzando las banderas de la oposición, y que la unión en torno a un país mejor se materialice en el respeto por la diferencia y la diversidad de ideas.


