Ahora Colombia compra el 99% del consumo nacional de trigo, en su gran mayoría a empresas gringas. El negocio incluye el andamiaje para comprar a extranjeros los insumos, maquinaria, semillas, entre otros, para producir materias primas…

 

FABIAN MORALES X 300Por: Fabián Morales

El sector agropecuario de una nación es una de las áreas más preciadas. Los conocedores del tema le otorgan tres funciones básicas: producir alimentos, generar divisas y producir materias primas para la industria. No obstante desde mediados del siglo pasado han impuesto políticas destinadas a acabar lo que había, especialmente mediante el “Libre Comercio”.

En este tema, como en tantos otros, EE.UU ha ejercido presión en el país, tanto que ordena qué se produce en el territorio, qué no se produce, cómo debe cultivarse y a quién debe comprarse lo que no se produce en el país, sobre todo desde la llamada revolución verde. Por citar un ejemplo, por órdenes de ellos, Colombia renunció a producir trigo, así cuente con los pisos térmicos para producirlo y ser autosuficiente. Ahora Colombia compra el 99% del consumo nacional de trigo, en su gran mayoría a empresas gringas. El negocio incluye el andamiaje para comprar a extranjeros los insumos, maquinaria, semillas, entre otros, para producir materias primas; harta razón tienen los campesinos y productores nacionales al quejarse de este desfavorable entramado.

En este orden, las medidas del Libre Comercio muestran un panorama alarmante. En 1990 el país compró al extranjero (importó) menos de 600 mil toneladas entre productos alimenticios primarios y productos procesados, para el año 2014 el país importó 10.2 millones de toneladas. Por otra parte, a pesar de que las hectáreas (has) cultivadas en este tiempo han aumentado de 3.700.000 has a más de cinco millones, los cultivos transitorios, los de la dieta básica (cereales, legumbres y oleaginosas) han disminuido en 800.000 has.

Además, el campo se ha ido quedando estancado en su clave aporte al Producto Interno Bruto. La mayor concentración de indigencia está en el sector rural, más del 90 % de los habitantes bajo la línea de la pobreza, gran parte carece de recursos elementales, como agua potable o vías decentes y 7 de cada 10 trabajadores ganan menosde un salario mínimo.

Risaralda no es ajeno a estas políticas. El sector agropecuario disminuyó en 50% su  participación en el PIB entre 1990 y 2010, pasando de 18% a 9.5%, siendo remplazado por actividades de menor encadenamiento productivo y generación de riqueza. Además, en municipios como Santa Rosa de Cabal,  la población en sus zonas  rurales va en descenso, generando la inquietud de qué va a pasar con el cambio generacional para continuar con las actividades agrícolas

Por mucho motivos más y especialmente ante la masacre agropecuaria de los TLC, incluso a los productos que habían logrado salir airosos fruto de la protección estatal; campesinos y productores del agro conglomerados en Dignidad Agropecuaria están impulsando un referendo agropecuario para el primer semestre del 2016. Para que el Estado promueva, proteja, modernice y salvaguarde el sector, además para blindar el campo ante acuerdos internacionales y renegociar los ya firmados. Sin duda una acción grande y justa de un sector determinante para la soberanía de Colombia.

Referencias:

  • “Colombia necesita una nueva política agropecuaria”. Juan Pablo Fernández. Deslinde # 54
  • “Modificar la constitución, asegurar la producción agropecuaria nacional”. Óscar Gutiérrez. Deslinde #58.
  • “Tendencias demográficas departamentales”. Carlos Alberto Osorio Duque.