Vuelvo a la pregunta: ¿ Quién es la persona que escribe “me gusta” bajo un video que muestra la decapitación de otro ser humano? Quisiera pensar que se refiere a la calidad técnica del producto.
Por: Gustavo Colorado
Ignoro cuáles sean los criterios de quien redactó la lista, pero el locutor la lee con un tono de calculado dramatismo. “ Estos son los diez videos más vistos el último mes en las redes sociales”, dice y suelta la extraña cadena de eventos:
La decapitación de dos periodistas a manos de verdugos del denominado Estado Islámico.
Las tetas recién operadas de una Johanna no sé cuántos que hacen furor en el ciberespacio.
Un gol convertido de arco a arco por un portero de la liga coreana.
La aparición de un fantasma en plena sala del Parlamento galés, irlandés,escocés, inglés o algo así.
El festín de unos pueblos nómadas que se ahítan con sesos de mico.
La decapitación de mujeres por parte del grupo criminal de los Zetas, en México.
El baile del perreo en la boda de una actriz venezolana.
El drama de los niños inmigrantes en la frontera de México y Estados Unidos.
El gesto contrariado de James Rodriguez tras errar una oportunidad de gol en el Bernabeu.
El descubrimiento en la Polinesia de una nueva planta mágica capaz de curarlo todo.
Si ustedes quieren una prueba distinta del grado de demencia alcanzado por el Homo Sapiens , tendrán que confeccionarla. Material no les faltará : yo me conformo con esta. Uno no sabe cuál agujero negro es más profundo: si el dejado por la cabeza cercenada de los pobres periodistas o el de las mentes desquiciadas de quienes nos bombardean segundo a segundo con información desprovista de todo juicio y valoración crítica. Pero ¿ Saben dónde reside lo más terrible? en que, sin considerar las circunstancias y la naturaleza del video en cuestión, millones de habitantes de este planeta escriben al final las mismas dos palabras rubricadas con el conocido símbolo de : “Me gusta”.
Visto así, poco importa si son tetas, goles, bodas, niños abusados, bailes, fantasmas o prójimos decapitados : en el negocio del espectáculo todo vale, si eso incrementa el número de visitantes , y por lo tanto de potenciales consumidores de alguna cosa. En este circo de infamias, conceptos tan elementales y necesarios como respeto y dignidad carecen de sentido alguno. Pero eso sí, los invocarán cuando se trate de justificar el absurdo bajo la premisa del derecho de los ciudadanos- es decir, de los consumidores- a estar bien informados, cosa que nadie discute.
Pero la pregunta es otra : ¿ Qué entendemos por información y cuál es la noción de derechos? Por lo visto, en el primer caso confundimos el acceso a los hechos y su contexto con una avalancha de imágenes y datos cuya magnitud imposibilita de entrada todo intento de abordaje reflexivo y crítico. En cuanto a los derechos, hace rato los confundimos con los caprichos. Por ese camino nos consideramos con patente de corso para incursionar en los asuntos más íntimos y escabrosos de la gente. La disolución de lo privado en lo público alcanza así su máximo tope.
Vuelvo a la pregunta: ¿ Quién es la persona que escribe “me gusta” bajo un video que muestra la decapitación de otro ser humano? Quisiera pensar que se refiere a la calidad técnica del producto. Pero sospecho algo peor: hace rato perdió la capacidad de discernir entre el bien y el mal. Por eso mismo se acerca a esas imágenes captadas en el infierno como quien contempla una película acompañada de Coca- Cola y palomitas de maíz. A ese punto, al de homúnculos sin cabeza, querían llevarnos los dueños de ese negocio que , sin dejar resquicio, lo convirtió todo en espectáculo.


