Videos de borrachos, recurso perezoso

En gran medida los medios de comunicación ponen en los hogares del país los temas que se van a dialogar. Me pregunto entonces si el hecho de publicar este tipo de imágenes tiene algún peso informativo que aporte a las noticias que se están brindando a los ciudadanos.

 

DIANA CAROLINA GOMEZPor: Diana Carolina Gómez Aguilar

Mucho se ha visto en los noticieros, principalmente de canales privados, informes sobre personajes públicos que protagonizan bochornosas escenas en estado de embriaguez atentando contra la fuerza pública o tratando de utilizar su influencia política para librarse de alguna multa o pena mayor.

Tal como lo fue el ya antiguo pero no olvidado caso de Nicolás Gaviria, un joven de 29 años que apareció alicorado en varios noticieros del país, enfrentándose en primer lugar a un taxista y finalmente a la Policía Nacional con un arma que para él parecía infalible: el hecho de tener un supuesto parentesco con el expresidente César Gaviria. En otros casos son personajes del común que alteran el orden público, logrando con esto ser grabados por algún ciudadano y posteriormente son publicados en un medio televisivo, de esos que tienen la intención de reemplazar algunas noticias que afectan al gobierno de turno o causar sensaciones de rechazo y burla hacia el personaje en cuestión y ahí para la cosa.

Este tipo de noticias son tan frecuentes y naturalizadas por los colombianos, que en muchas mesas de conversación se presentan como tema de discusión o simplemente de comentarios. Y es que para nadie es un secreto que en gran medida los medios de comunicación ponen en los hogares del país los temas que se van a dialogar, y en este caso, son temas vacíos que no aportan ni a la cultura ni a la educación de los ciudadanos.

Me pregunto entonces si el hecho de publicar este tipo de imágenes tiene algún peso informativo que aporte a las noticias que se están brindando a los ciudadanos, pues aunque sean personajes o lugares públicos los que se ven en el reporte, no contienen datos importantes para los televidentes, que provoquen una reflexión sobre la situación económica y social del país, o que por lo menos informen sobre un hecho que nos afecta como sociedad.

Se debe tener en cuenta, además, que el hecho de publicar este tipo de imágenes donde se muestra a una persona en un estado de inconciencia, alteración de la percepción y dificultad para responsabilizarse de sus actos, es un abuso y atenta contra la integridad de la persona grabada y de su familia.

Es en estas circunstancias donde entra a ser revelada la ética de un periodista a la hora de grabar y publicar una noticia, pues en el desarrollo de la subjetividad está demostrando que prefiere transmitir un hecho tan deplorable y carente de valor informativo, por encima de otras noticias que pueden enriquecer la percepción de los televidentes, resaltar labores importantes o denunciar problemáticas que aquejan a la población.

Por esto, debemos apelar siempre a nuestro deber como periodistas de informar en función de la verdad, de la comunidad y de la ética. No es informar por informar, pues cualquier suceso puede ser un hecho noticioso, pero no cualquier hecho noticioso tiene la relevancia para ser difundido. El ejercicio periodístico no es más que la búsqueda de la verdad y la divulgación de esta para el beneficio de la humanidad.