El periodismo tiene grandeza, pero éste depende de la calidad y la veracidad de la información. La pelicula Truth 2015 no es una pelicula, ni mucho menos el contenido hace juego con su título, es una moraleja de un caro error que muchos de los comunicadores sociales deben evitar.

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Por: Diego Firmiano

“Ante todo un hombre debe ver antes de poder hablar”

Cuando el tejido viscoso, como llamó Nietzsche al periodismo, se rompe, no queda sino una tela manida que solo sirve para aprender del accidente o para pensar técnicas de costura (reparación). Y con esta imagen me refiero al contenido del docudrama político “Truth” estrenada en el 2015,  protagonizada por Cate Blanchett  (Mary Mapes ) y Robert Redford (Dan Rather) y que trata sobre una mala investigación periodística, o mejor, de un error periodístico sin posibilidad de reparación (costura).

La película, que se encuadra en el contexto de la reelección de George Bush Jr en el 2004,  y la filtración de documentos (copias de memos) donde se revela el posible trato preferencial que recibió Bush en la Guardia Nacional Aérea de Texas, problemas de aptitud y conducta y librarse de ir a Vietnam, está basada en el libro de la misma periodista Mary Mapes, Truth and Duty: The Press, the President, and the Privilege of Power.

En años previos, agencias de noticias  intentaron buscar información sobre la misma historia de Bush Jr, pero no fue sino con Mary Mapes,  (en ese entonces periodistas de la CBS) que se inicia una investigación profunda a raíz de un par de memos filtrados, escritos aparentemente por Jerry Killian, comandante de la escuadrilla del joven Bush en 1972-1973, que revelaban el historial militar del futuro presidente de los Estados Unidos. El informe fue entregado a la periodista y su equipo por un ex- oficial de la Guardia Nacional de Texas, Bill Bucket, a cambio de concertar una cita con el asesor de la campaña de John Kerry.

Mapes, junto con su equipo de colaboradores, entrevista políticos y militares relacionados con los llamados “documentos Killian, además de certificar los memos con cuatro examinadores profesionales para eliminar toda duda antes de emitir la primicia en cadena nacional. Así, con una aparente seguridad sobre la información obtenida, Dan Rather, el presentador estrella de la CBS, presenta la primicia en el famoso noticiario 60 minutos con la introducción: “Consultamos un analista de la escritura y experto en documentos, y él que cree que el material es auténtico”. Pero fue solo en cuestión de minutos que la blogosfera, el internet, los foros, empezaron a detectar que los memos eran falsos por varias razones:

  1. La fuente del texto contenía un espacio proporcional igual al de los ordenadores modernos.

  2. Posiblemente la tipografía era “Palatino” o “Times New Roman” tipos de letras popularmente usadas en Microsoft Word.

  3. Se sugirió que un documento escrito en “Word” pasado más de quince veces en una fotocopiadora, adquiere una imagen de letra antigua.

  4. Charles Johnson’s un conocido blogger, demostró este último punto haciendo una imagen GIF que dio como resultado lo sospechado: los memos eran escritos recientemente.

El revuelo mediático se desató y la CBS despidió a Mapes y a sus colaboradores después de una concluyente investigación interna. Los dos Bloggers que descubrieron los anacronismos de los memos y lo denunciaron en sus plataformas digitales,  “Buckhead” y “TankerKC”, fueron premiados  con el “Reed Irvine Investigative Journalism Award” por su contribución a la exposición de lo que también se llamó el “RatherGate” o “Memogate”.

El mensaje de este docudrama político es sencillo: comprobar documentos y más si de estos depende una noticia. Certificar fuentes, usar la intuición o sexto sentido periodístico y no publicar, emitir, asegurar sin antes corroborar, ya que al final el público son los jueces y los que interpretan la información que puede acreditar o destruir la reputación de un profesional de la comunicación o una agencia noticiosa. Hoy la gente está informada antes de recibir una noticia.

Sinceramente, hay que ver esta esta película porque se trata de periodismo transgénico, es más, porque se trata de una enseñanza para los futuros investigadores y amantes de las primicias periodísticas.  Si existe una moraleja, es la que nos enseñó la abuela: los errores se pagan caro.