Miguel angel lopezEn mayo del 2012, 44 de los 45 miembros de la Cámara de Representantes votaron en contra de penalizar el conducir en estado de embriaguez, bajo el argumento  que así las cárceles se llenarían de presos y con la crisis carcelaria eso era algo inviable.

 

Por Miguel Ángel López

“Solo me tomé una cerveza”, es la excusa y la mentira más popular entre los conductores que son atrapados por las autoridades de tránsito al manejar con tragos encima. ¿Qué se necesita para que la gente dimensione el peligro de dicha acción? No son accidentes, muertes, humillación pública o llamadas a ex novios.

1.628 es el número de comparendos entregados a conductores en estado de embriaguez por parte de las autoridades en el país durante el puente festivo de Reyes. Por lo tanto, 1.628 personas fallaron en: uno, no ser pillados por el Tránsito, y dos, en sobornar al Tránsito. Entonces digamos que, siendo caritativos por el nuevo año, dos mil personas condujeron ebrias en un solo puente.

En mayo del 2012, 44 de los 45 miembros de la Cámara de Representantes votaron en contra de penalizar el conducir en estado de embriaguez, bajo el argumento que así las cárceles se llenarían de presos y con la crisis carcelaria eso era algo inviable.

Con esta declaración nuestros congresistas aceptaron que conducir con tragos encima es algo tan común en el país, que en caso tal de penalizarlo tanta gente iría a la cárcel que no se podría controlar.

Por otro lado, el cinco de julio del 2012 se modificó el artículo 152 de la Ley 769,  que trata la prueba de alcoholemia y sus consecuencias. Se decretó que, sumado a la sanción económica, los conductores tendrán una suspensión de su licencia por un tiempo determinado, de acuerdo a su nivel de ebriedad.

También se agregó un nuevo nivel de alcoholemia, menor a los tres previamente decretados, donde el mínimo de alcohol en la sangre necesario para recibir una sanción y suspensión de la licencia entre seis y doce meses, es entre 20 y 39 mg de etanol/100 ml de sangre. Lo que equivale a una sola unidad alcohólica que puede representar un trago de whiskey de 30 ml;  330 ml de cerveza, aproximadamente una botella y media; o 250 ml de vino, lo que normalmente son dos copas.

Entonces, sobre el papel, el mínimo consumo de alcohol ya no solo conlleva a una multa en dinero, también puede llevar al conductor a perder su licencia (y cualquier trámite relacionado con ella) hasta por diez años, además de verse forzado a tomar un curso de 40 o 80 horas en los casos más severos.

Sin embargo, leer la legislación colombiana es como ver una película que ha pasado por el más hábil en photoshop: lejos de la realidad. Tanto, que en solo dos días cerca de dos mil personas fueron sancionadas por conducir bajo los efectos del alcohol.

Así pues, queda en duda la eficiencia de los cambios en la Ley, o la eficiencia de la policía de tránsito; lo único claro es que  hasta el momento las medidas tomadas no han sido suficientes para siquiera controlar la cantidad de conductores ebrios en el país.