Tiahuanaco es un tema con un piano azaroso y unos timbales aletosos que fue compuesto en 1972 por un peruano, hijo de un hombre que arreglaba pianos. En algún comentario en Youtube alguien dice que si Mozart hubiera sido latinoamericano seguro habría compuesto Tiahuanaco.

 

Por: Giussepe Ramírez

Los peruanos son tan salseros como los caleños o los barranquilleros. En muchos conciertos en Perú los cantantes lanzan un grito: ¡Chim pum, Callao! Opera como invitación al goce y contiene un sentido místico. Sin embargo, los artistas más populares del género son puertorriqueños criados en Nueva York, cubanos disidente o fieles al régimen, o algunos colombianos que lograron popularidad internacional.

Los canales por los que se transmite la música en una región muchas veces son accidentes producto de una migración masiva, que a su vez surge por la violencia o condiciones políticas adversas para ejercer las libertades. Antes de que existiera internet la música solo podía compartirse por el capricho de algún productor de radio, o por una persona que se instalaba con sus costumbres en un lugar muy distinto al de origen, forma genuina de intercambio cultural. Más o menos así sucedió en Perú con la salsa y los ritmos antillanos, pues fue uno de los pocos países que mantuvo relaciones con Cuba tras el Bloqueo.   

Tiahuanaco es una antigua ciudad boliviana cercana a la frontera con Perú donde habitó una cultura preincaica con el mismo nombre. Tiahuanaco es un tema con un piano azaroso y unos timbales aletosos que fue compuesto en 1972 por un peruano, hijo de un hombre que arreglaba pianos. En algún comentario en Youtube alguien dice que si Mozart hubiera sido latinoamericano seguro habría compuesto Tiahuanaco. El peruano (limeño para más señas) que lo compuso se llama Alfredito Linares y hace más de veinte años está radicado en Cali. También es conocido por su Mambo Rock, con la batería y la fanfarria de trompetas, pero su producción es bastante amplia y abarca géneros como el Latin Jazz, el Jazz afrocubano y el Boogaloo.

Alfredito se formó en el Conservatorio Nacional de Música de Perú; lo que hizo al salir del Conservatorio hace parte de la Historia de la salsa, que no es poca cosa con la cantidad de prodigiosos que la han escrito. En la música del maestro Linares convergen varios ritmos, tanto así que fue buscado por el proyecto musical Ondatrópica (un intento por fusionar los ritmos latinoamericanos contemporáneos y tradicionales) para documentarse sobre los sonidos del Perú, y en el que además de participó como compositor y pianista en el tema Descarga trópica.

Tiahuanaco fue el primer tema que atacó el pasado jueves con sus dedos el maestro Alfredito Linares. Para el caleño bailador es un himno, un saludo a la bandera que solo se respeta colmando la pista. Este himno lo compuso apoyado en una maleta tras encontrar su casa saqueada por los ladrones —el maestro compone donde lo coja la obra y la transfiere de una vez al pentagrama— y lo grabó en Medellín. También tiene otro tema, menos conocido, con el nombre de una antigua ciudad: Machu Pichu. Estos dos nombres parecieran traer resonancias andinas, con sonido de charangos y zampoñas. Sin embargo, lo que ejecuta Alfredito tiene más acordes caribeños, de vientos metálicos y cuero de chivo, con más olor a mar que a montaña.

@Animalmoribundo