…sin embargo el país enfrenta situaciones también importantes que parecen ser ignoradas: el paro judicial, la reforma tributaria y la reforma a la educación pública, como ejemplo.

Por: Miguel Ángel López

¿Qué pasa ahora que lo único que prevalece en la agenda del Gobierno son los diálogos de paz? No malinterpreten mis palabras, porque no ignoro ni degrado la importancia de este hecho, sin embargo el país enfrenta situaciones también importantes que parecen ser ignoradas: el paro judicial, la reforma tributaria y la reforma a la educación pública, como ejemplo.

Está bien que entre los ciudadanos nos disfracemos al terminar octubre, que las mujeres acorten sus faldas y exageren el matrimonio, que sea más importante comprar dulces que el pan para el desayuno, incluso que empiecen a vender papás Noel desde esta fecha; pero el Gobierno no puede usar ese antifaz de la paz y sencillamente dejar el resto a un lado.

Como lo dijo Álvaro Forero Tascón en su columna en El Espectador el pasado 29 de octubre: “Hasta que no se deshaga el nudo gordiano de las negociaciones de paz, la agenda pública y la política estarán paralizadas”.

Hace un año miles de estudiantes marcharon contra una reforma que buscaba cambiar la educación pública y un paro de varios meses logró dos puntos muy importantes. Uno es la revocatoria de dicha reforma con la promesa de una mejor y la otra fue el reconocimiento y el apoyo de la sociedad y los medios a los estudiantes. El tiempo ha pasado y el 17 de octubre los estudiantes marcharon al presentar su propuesta, mas la respuesta de arriba fue pobre.

Ahora llevamos varias semanas en un paro judicial el cual no ha llevado a ningún acuerdo. Son miles las audiencias que siguen siendo aplazadas y mientras los abogados aprovechan para dormir un par de horas extra en la mañana, ya hay casos que por vencimiento de términos van a perder su proceso, entre ellos Agro Ingreso Seguro.

Y también tenemos la Reforma Tributaria, que como su prima la Reforma a la Justicia, intentó pasar desapercibida, pero pisó esa mina antipersonal llamada medios y como un mentiroso cae más fácil que un cojo, no se demoraron en conocerse los micos que por segunda vez este año, se cansaron de comer bananas y quisieron un banquete de injusticia.

El problema ahora no son estos hechos como tal, el problema es que el Gobierno, satisfecho por llevar a las Farc a ese “Caguán sin mosquitos”, parezca olvidar que el país tiene más de una responsabilidad.