Es seguro que Mr. Trump no se haya leído ninguna de las novelas de George Orwell -él sólo mira televisión: Fox News, SNL …-, pero si su asesor político más cercano, Stephen Kevin “Steve” Bannon, a quien le debió gustar la asociación de los métodos de gobierno de Mr. Trump con los descritos por Orwell en 1984

 

Por Iván Rodrigo García Palacios

Si bien hace pocos días la novela de George Orwell, 1984, era una tendencia en las compras de libros en Estados Unidos porque, y con alguna razón, se aplicaban algunos elementos de esa distopía a la visión que Mr. Tump y sus disfuncionales asesores ofrecían del gobierno que pretendían imponer sobre los Estados Unidos y en sus relaciones con las demás naciones del mundo, ahora, corridos un poco más de la tercera parte de los 100 primeros días de ese gobierno, me parece que es hora de establecer otra conexión, esta vez mucho más certera, con la otra novela de George Orwell, La granja de los animales, titulada en español como Rebelión en la granja.

Es seguro que Mr. Trump no se haya leído ninguna de las novelas de George Orwell -él sólo mira televisión: Fox News, SNL …-, pero si su asesor político más cercano, Stephen Kevin “Steve” Bannon, a quien le debió gustar la asociación de los métodos de gobierno de Mr. Trump con los descritos por Orwell en 1984, pues son los mismos que él le está dictando, pero, es seguro, no le va gustar, tanto a él como a Mr. Trump, cualquier comparación con los personajes y la historia de La granja de los animales, por las más obvias razones que cualquier lector va a establecer, pues son las mismas por las que fue casi censurada su publicación en 1945, dadas las similitudes con Stalin y el régimen soviético de la época. Que conste que, para el caso, son los animales los perjudicados por esta comparación.

Sin embargo y superada esa referencia puntual y actual -Putin- y más allá de aquellos tiempos o de todos los tiempos, lo asombroso y aterrador de la lectura de La granja de los animales es la exposición de la universalidad que ese modelo político y sus protagonistas ha tenido y tiene a lo largo de la historia de las sociedades y de las naciones, la misma que ahora se puede aplicar con asombrosa cercanía a lo que Mr. Trump y sus asesores proyectan hacer con los Estados Unidos y el resto del mundo.

Como La granja de los animales es una novela corta, sugiero a los lectores curiosos e interesados, hacer su propia lectura y el análisis de las correspondencias que he anotado antes. Con toda seguridad no los decepcionará, por el contrario, será una experiencia aterradora, pero placentera.

Lean y después hablamos.