Las películas en el país experimentan un crecimiento grandioso y para seguir mejorando necesitan el apoyo del público. Y con apoyo no me refiero a comprar la copia pirata por $2.000, sino pagar una boleta un poco más costosa que en verdad le aporte a la industria.

Por: Miguel Angel López

El viernes se estrenará en las salas de cine colombiano la película El cartel de los sapos, y los sapos no demoraron en saltar a criticar las películas que se producen en el país. En Colombia somos perfectos para alardear de lo orgullosos que estamos de nuestra patria, pero a la hora de apoyarla nos quedamos en críticas y abandono.

Este no es el caso específico del cine, en todos los aspectos encontramos la manera de apoyar más fácil cualquier producto extranjero. En el fútbol, en la moda, en la literatura, en el turismo, en el mercado; siempre, siempre lo de afuera, porque lo de Colombia  es de mala calidad.

Hablando particularmente del cine, este ha recibido una fuerte crítica sobre los temas que tocan sus películas. Los delimitan a narcotráfico y guerrilla, en ambos casos la violencia que conllevan. Mas antes de hacer cualquier juicio la gente debería tomar asiento y ver la lista de cine colombiano que en este último año han demostrado el crecimiento del séptimo arte en el país.

-Chocó

-Gordo, calvo y bajito

-Ilegal.co

-Pequeñas Voces

-180 segundos

-San Andresito

-Mamá tómate la sopa

-El páramo

-El escritor de telenovelas

-Cuarenta

-La cara oculta

-El gran Sadini

-Saluda al diablo de mi parte

-Mi gente linda, mi gente bella

-Silencio en el paraíso

-Sin palabras

-Pescador de lunas

-Póker

Todas estas películas marcan un nuevo panorama del filme colombiano, partiendo desde el hecho que se están estrenando cada vez más seguido. Años atrás ver una película colombiana en cartelera era todo un acontecimiento, casi que limitado a Dago García el 25 de diciembre; pero ahora siempre hay películas colombianas que sirven de alternativa los fines de semana (en este momento pueden ver La lectora en Cine Colombia).

El cine que estamos produciendo hoy por hoy se la juega con las narrativas, la fotografía y lo temas. Está el caso de Gordo, calvo y bajito que es una película realizada en rotoscopia  (método en el cual tras filmar una película se le dibuja encima cuadro por cuadro), o Chocó, que por primera vez incluye la fotografía y la musicalización de un film como parte activa  de la narración.

Por otro lado tenemos películas bien colombianas, porque muchas veces como en el caso de Póker se busca hace una historia genérica, sin embargo encontramos producciones como 180 segundos y Sanandresito, además de El gran Sadihini, que se basa en un personaje colombiano para crear un film muy prometedor.

Inclusive, las películas que sí tocan los temas del narcotráfico y la guerrilla lo hacen desde perspectivas distintas. Pequeñas voces, película totalmente animada y en 3D, presenta el conflicto armado desde los dibujos y voces de niños que lo vivieron, una producción que cuenta con un premio nacional y otros cuatro internacionales. Ilegal.co es un documental muy interesante que expone el fallo de la guerra contra las drogas. Y por último El cartel de los sapos, que vendría siendo el gran cliché, se rumora va a ser nominada a los Oscar como mejor película extranjera de no habla inglesa.

Si nos sentamos a ver una evolución muy breve del cine colombiano, digamos por ejemplo: Algo huele mal, luego García y más adelante La cara oculta; ¿no hay mejoría acaso?

Las películas en el país experimentan un crecimiento grandioso y para seguir mejorando necesita el apoyo del público. Y con apoyo no me refiero a comprar la copia pirata por $2 000, sino pagar una boleta un poco más costosa que en verdad le aporte a la industria. O acaso ustedes creen que potencias mundiales cinematográficas como Francia, Argentina y Estados Unidos tienen salas de cine vacías como las que tenemos en Colombia. No, cada audiencia tiene el cine que se merece.

Por lo tanto, cine de calidad sí encontramos en el país, quienes se quedan pobres son las espectadores. Los personas que al llegan a una sala de cine y prefieren ver la última superproducción en 3D (entiéndase por superproducción como película costosa, con una historia débil y muchos efectos digitales que emboban a las masas), y a su vez solo se llenan de malos comentarios de las películas nacionales, las cuales ni han visto. Gente, estamos siendo el niño que afirma que no le gusta el tomate y ni lo ha probado. Entonces, ¡a comer tomate!