Caso Vera: audiencias con dos fiscales

El procurador delegado se convirtió en otro fiscal, auxiliando al fiscal de apoyo encargado del caso. Defensa de Vera atacó de manera enfática el papel del procurador.

El periodista, historiador y docente Wilmar Vera se enfrenta al que quizá es el mayor reto de su vida: demostrar, con apoyo de su equipo de defensa, que es inocente, una frase que no se cansa de repetir luego de cada audiencia. Foto/Daniel Bejarano
El periodista, historiador y docente Wilmar Vera se enfrenta al que quizá es el mayor reto de su vida: demostrar, con apoyo de su equipo de defensa, que es inocente, una frase que no se cansa de repetir luego de cada audiencia. Foto/Daniel Bejarano

TRAS LA COLA DE LA RATA

Ojalá empecemos este juicio con (el señalado como sicario Carlos Andrés) Velásquez Villada porque ese día se acaba el juicio y la Fiscalía tendrá que pedir resolución absolutoria”, dijo de manera convencida Andrés Jaramillo, abogado del periodista Wilmar Vera.

Vera, también historiador y docente universitario, está acusado de ser el determinador del homicidio del precandidato al Concejo por el Partido de la U, Alexander Morales. Junto con él, otras cuatro personas figuran como acusadas. Velásquez Villada, capturado momentos después del homicidio ocurrido el 18 de marzo de 2011, solo hasta marzo del 2012 acusó a Vera y otros tres más como participantes del hecho delictivo y se acogió por ello a la negociación de un principio de oportunidad con la Fiscalía.

Todo el lunes 4 de febrero así como el martes siguiente se realizaron las diligencias de descubrimiento de pruebas tanto por parte de la Fiscalía, como de los abogados defensores de los acusados: Vera, Jilder Aricapa y Wilson Espinosa, estos últimos como parte de la empresa criminal que, según sostiene la Fiscalía, montó el periodista.

Ante el juez penal se expusieron las pruebas y en la tarde del martes decidió cuáles de ellas eran admitidas y cuáles no. Las decisiones fueron acatadas por la Fiscalía y los abogados defensores de cada uno de los acusados, excepto por Jaramillo que interpuso un recurso de apelación que será resuelto este viernes a las 10:30 a.m.

Por parte de las víctimas actúa José Carlos Vinasco Gamboa, coordinador de abogados defensores de la Defensoría del Pueblo, pero quien en esta ocasión interviene de manera privada por poder especial otorgado por la familia del asesinado Alexander Morales. Vinasco habló pocas veces y lo hizo de manera escueta. Vinasco es el jefe inmediato de los abogados defensores de Jilder Aricapa y Wilson Espinosa.

Acción del Procurador

El representante del Ministerio Público, Edilberto Vanegas Holguín, fue quien mayor cantidad de pruebas objetó, sobre todo las presentadas por las defensas de los tres acusados.

En particular, fue enfático en objetar 25 de las pruebas testimoniales o documentales expuestas por el abogado de Vera. La mayoría de ellas las calificó como improcedentes, inadmisibles, incluso empleó términos como “no aportan nada”.

También objetó algunas pruebas de la Fiscalía y de los otros dos abogados defensores, ambos públicos (de la Defensoría del Pueblo): Hernando León Castillo Ponce, quien representa a Aricapa, y Luz Mary Bautista Hincapié, abogada de Espinosa.

Vanegas fue insistente en su posición de calificar las pruebas como “dilatorias del proceso”. En otro momento afirmó que la cantidad de pruebas y testigos “va en contra de la debida celeridad, el número de testigos va en contra del juicio”.

SOY INOCENTENo sin cierto dejo de ironía, fustigó de manera insistente las pruebas aportadas por Andrés Jaramillo, en una intervención que se detuvo en cada uno de los elementos probatorios para rebatirlos con términos como “sin pertinencia”, “inútiles” y otros adjetivos. De hecho, tomó una posición más enérgica que el mismo fiscal presente.

La acción de Vanegas reforzó las intervenciones tímidas del fiscal de apoyo, Nelson Camacho Betancur, quien tomó el caso de manera provisional por la ausencia de la titular, la fiscal 22 Beatriz Alicia Idárraga Piedrahíta, cuya incapacidad médica causó la cancelación de la audiencia inicial citada para el viernes de la semana pasada. De este modo, Vanegas se convirtió en aliado evidente de una débil representación de la Fiscalía durante estas audiencias, aunque Camacho contó también con la ayuda de la asistente judicial María Alejandra Oyuela, quien de manera diligente aportaba a cada tanto, y por escrito, argumentos al fiscal de apoyo, quien los leía titubeante, dando una impresión de desconocimiento del proceso.

Refutación de la defensa

Jaramillo, abogado de Wilmar Vera, tomó la palabra luego de la intervención del representante de la Procuraduría. Desde un principio y por primera vez en todo el proceso, se mostró enérgico y muy alterado por la intervención del procurador Vanegas.

Inició con una afirmación categórica: “al procurador le duele la celeridad y no el derecho a la debida defensa”. El procurador dijo cosas muy comprometedoras, siguió el defensor de Vera.

Calificó además como “argumentos baladíes del Procurador” varias de sus intervenciones. Incluso afirmó que en las fases previas intervino en actividades de indagación de la Fiscalía para la construcción del caso. De hecho, calificó al procurador como parte de sus “opositores litigantes”.

Aseveró Jaramillo que el señalado homicida, Carlos Andrés Velásquez Villada, afirmó a terceros en la prisión que él simplemente iba a firmar los testimonios que previamente habían sido escritos, “y allí estuvo presente usted, señor Procurador”, remató, mirando de manera fija a Vanegas.

Manifestó, antes de ser apurado por el juez, que cosas muy graves tiene este proceso y “las pondré al descubierto en su momento”.

Un hombre cercano a sus alumnos, ese es el perfil que más recuerdan de este periodista y docente. Foto/Suministrada
Un hombre cercano a sus alumnos, ese es el perfil que más recuerdan de este periodista y docente. Foto/Suministrada

Decisiones del juez

El juez penal, quien en todo momento estuvo atento y tomando nota de lo dicho por las partes, entró a decidir sobre las pruebas. Advirtió que varias de las pruebas de todas las partes serían aceptadas, pero algunas otras, no.

Además, dijo que cuando un grupo de testigos sean citados para informar sobre un mismo hecho o argumento de la respectiva parte, solo permitiría la asistencia de dos personas, a escogencia de cada uno de los afectados. Esto con el fin de agilizar el posterior juicio.

Los informes técnicos tampoco serían admitidos, a menos que sean peritazgos.

Empezó con las pruebas de la Fiscalía, a la cual le restó tres testigos por impertinentes (no pertinentes). También excluyó los correos electrónicos suscritos entre Morales y Vera, aportado por Viviana Ramírez, esposa de la víctima, pues no se respetó el proceso legal definido para su obtención, además de que se violó el derecho a la intimidad (incluso de la misma víctima). Para apoyar su decisión citó jurisprudencia de la Corte Constitucional en un caso similar.

Aceptó el testimonio del exrector de la UCP, Darío Valencia Uribe, con la condición expresa de que solo se le puede indagar por la relación comercial entre Vera y Morales, o sobre el homicidio mismo. Advirtió a la defensa para que objetara si se desviaba de estos únicos propósitos.

Rechazó también todo el material aportado por la Fiscalía en relación con los supuestos atentados sufridos por Velásquez en la cárcel de Doña Juana, en La Dorada, por no considerarlo asunto de esta causa.

Respecto a la pruebas aportadas por la defensa de Vera, dijo que le acepta todos los testigos comunes con la Fiscalía. Incluso le dio garantía de que si este ente desiste de llevar al mencionado testigo, le permitirá llamarlo durante el proceso.

Inadmitió o rechazó por diversas razones siete testigos y ocho documentos aportados por esta defensa. De manera inicial llamó a 60 testigos y 67 pruebas documentales.

Respecto al material aportado por los defensores públicos de Aricapa y Espinosa, en total seis testigos y cinco documentos fueron rechazados por el juez.

Ante la insistencia del juez que ofreció de nuevo el principio de oportunidad, los acusados se declararon inocentes.

Después de 4 horas y media se levantó la sesión.