En Colombia el bulto de úrea oscila en 70.000 pesos, mientras que en otros países, su costo, incluidos los subsidios otorgados, queda entre 18.000 y 20.000 pesos colombianos.

Por: Daniela Lopez y María del Rosario Álvarez
“Que se quiebre el que se tenga que quebrar, para que queden los que son”, dicen los lecheros en Antioquia, pues el sector se encuentra en apuros. Han tenido alrededor de 10 años para prepararse para el TLC y no lo han logrado ya que el gobierno ha llenado de trabas el camino. No ha intentado incentivar el sector y solo se conforma con los parafiscales; dicen los lecheros que es más barato traer un contenedor con insumos de Estados Unidos que de Barranquilla, y esto tiene efectos en la calidad de la leche y a la larga creará las condiciones para que se quiebre el sector.
Una mirada por la cuenca del norte antioqueño.
La cadena de producción láctea enmarca 17 municipios del norte del departamento, contemplando unas características similares de geografía y clima, creando el ambiente adecuado para el desarrollo de la industria; la zona se encuentra de 1850 a 2250 m.s.n.m.; que es constituida por 140 mil productores aproximadamente que determinan sus actividades diarias por los dos procesos de ordeño y transporte de la leche a los refrigerantes, los cuales en su mayoría son comunitarios, debido al rango de pequeños productores donde se ubica entre el 87 y el 93 por ciento de los mismos. Los productores medianos cuentan en promedio con 25 a 30 hatos y los pequeños, 20 o menos.
En el departamento se producen diariamente tres millones 800 mil litros de leche, los cuales representan el 30 por ciento del total nacional, siendo dos millones 500 mil litros diarios producidos en el norte del departamento. Toda la leche que se produce va a la industria formal, contrario a lo que pasa en el resto del país, donde la leche es de consumo propio o es vendida en pequeñas tiendas. Esta formalización ha hecho del sector lácteo antioqueño el más fuerte del país. Para su adecuado proceso de refrigeración la leche debe mantenerse entre 3 y 4 grados centígrados en los tanques refrigerantes, mientras esperan a ser recolectados por la empresa de acopio a la que se le vende el producto para su debido procesamiento.
En cuanto al costo de la producción, este oscila entre 35 y 40 centavos de dólar por litro, encontrándose dentro de los estándares internacionales, mostrando así la competitividad que tiene el sector en el mercado. Lo cual se muestra en el porcentaje del PIB que corresponde al sector lechero de Antioquia con un 70 por ciento.
Dentro de las condiciones actuales, el mantenimiento y cuidado de los potreros establece cambios en el departamento, debido al costo que esto implica para los productores quienes ven en el ensilaje la realidad a seguir como mecanismo de subsistencia, en materia de alimentación de los hatos. Esto a consecuencia de que en la actualidad los diferentes manejos de los potreros en donde pastorean, establecen condiciones demasiado costosas para los productores. Como tradición el sector lechero ha efectuado fumigación de sus suelos sin estudio previo de los componentes que estos tienen, estableciéndose como conducta aprendida más que como un acto concienzudo del tratamiento de la fuente de alimento de sus hatos.
La aparente desorganización del sector toma sus represalias en el peor momento, cuando deben enfrentar un mercado global, lo cual se debe a no pensar en futuro sino la producción diaria, por eso los ganaderos hacen referencia a que “cualquier cosa que pase, en cualquier país nos está afectando”.
Los extranjeros que visitan la región muestran asombro por las condiciones topográficas bajo las cuales se produce la leche en el sector, debido a que mundialmente este tipo de suelos se utilizan para la siembra de pino, pero en la región no lo consideran una opción por el tiempo que este tarda en ser rentable.
Antioquia por Antioquia
“La ganadería es una actividad que está en nosotros, que está en la sangre nuestra, es lo que sabemos, lo que hemos aprendido a hacer y creemos que lo hacemos bien” es como define el gremio el presidente de ASOGANORTE (Asociación de Ganaderos del Norte de Antioquia), Mariano Restrepo, quien explica la labor que realizan y cómo han implementado mecanismos para no ahogarse en las burocracias nacionales, llevándolos a construir toda una maquinaria que les permite ser el departamento líder en producción lechera.
En la zona de influencia de esta asociación se cuenta con 200 productores de leche, ubicados en el municipio de Yarumal, que tienen tanques de acopio con Colanta, mientras que al municipio de San Pedro de los Milagros entra diariamente un millón de litros. La cuenca antioqueña es la mayor productora de leche del país, gracias al trabajo conjunto de los 17 municipios que la componen.
Uno de estos mecanismos encontró su salida en la asociación de los diferentes productores por municipios, llevándolos a conformar varias entidades que los representen en un manejo uniforme del proceso y la comercialización de la leche, congregándose todas a su vez en FEDELAN (Federación de Lecheros Antioqueños). Así hallaron la mejor vía para sobrevivir a los diferentes Tratados de Libre Comercio, que han sido negociados y firmados por el gobierno central que no prevé las consecuencias que estos traen al sector lechero, llevándolos a perder de igual manera en los dos últimos firmados (EEUU y China), aunque estas pérdidas aún no están estimadas. Situación que se resume en la crítica que el sector hace: “si el gobierno firma un TLC, debería tratar de que si en uno el sector pierde, en el otro gane”, con lo cual afirman que el sector más damnificado es el lácteo.
La asociación es, en términos generales, la respuesta uniforme que los productores de la región encuentran para afrontar el fenómeno de la globalización y sus tratados de libre comercio en donde los países latinoamericanos muestran gran desventaja, debido a las políticas internas. Si se tiene una figura asociativa se puede enfrentar las diferentes problemáticas que el sector vive diariamente para subsistir, viéndose reflejada en la baja de costos de los insumos al pedir volúmenes significativos y pagar por agremiaciones.
Todos concuerdan en las mismas falencias

Adicional a esto, se encuentra el problema que deben afrontar a diario los productores con los costos que tienen los concentrados e insumos de los animales, agravados con un IVA del 16 por ciento sobre el precio. En Colombia el bulto de úrea oscila en 70.000 pesos, mientras que en otros países, su costo, incluidos los subsidios otorgados, queda entre 18.000 y 20.000 pesos colombianos. Lo que lleva a tener los insumos más caros del sector, mostrando su principal consecuencia en el mercado internacional al comercializar el litro de leche más caro del mercado, en donde su precio se encuentra entre 50 y 55 centavos de dólar. Situación que podría mejorar con intervención del gobierno central.
El gremio encuentra en los diferentes TLC que el gobierno ha firmado y en aquellos que aún se encuentran en negociaciones, una amenaza inminente, debido a que en Europa (TLC aún en negociaciones) y en EEUU (firmado el pasado mes de mayo), debido a los diferentes subsidios que estos gobiernos emplean para fomentar y cuidar la producción nacional, en una equivalencia de dos dólares diarios por hato, con lo que se subsana los costos de producción, enmarcados en la alimentación, medicación y cuidados que estos requieren para mantener un buen nivel de producción. Caso contrario pasa en Colombia, donde los productores deben pagar 0.75 centavos al Fondo Nacional de Ganado (FEDEGAN) por litro producido, como impuesto parafiscal, siendo este del 1 por ciento de cada litro producido, que se va al fondo de Fedegán.
Y es que el gobierno como parte de su política nacional de consolidar el crecimiento y mejorar la competitividad del sector agropecuario creó en el 2010 un Conpes lácteo, el cual contaba en la época de su formación con 500 mil millones de pesos, hoy en día presenta fondos insuficientes y su implementación nunca se vio reflejada; mostrando la poca o nula aplicabilidad de dicha política dentro del gremio nacional, obligando a los productores a implementar diferentes estrategias que les permita seguir a flote en el mercado. Antioquia en este aspecto ha mostrado ser autosuficiente, a tal grado que el gobierno nacional, a través de Fedegán, ha adoptado las diferentes políticas que hoy en día direccionan el sector en todo el territorio nacional. “El Conpes es una caja de buenas intenciones, pero sin fondos para laborar”, es como resume el proyecto Holmes Rodríguez, profesor de la Universidad de Antioquia.
De igual manera la competencia continental, encabezada por Argentina y Uruguay, representan una inminente desestabilización del mercado interno, debido a la importación de leche en polvo que muestra entre 10 mil y 12 toneladas anuales y que en los primeros cinco meses del presente año fueron de 3 mil más que el año anterior, esta vez ingresando por Ecuador, un país que nunca ha representado competencia alguna para el sector nacional. En este ámbito se encuentran también la competitividad global, reflejada en los pagos arancelarios que cada país efectúan para la exportación e importación de los diferentes productos lácteos, materia en la cual los productores nacionales tienen todas las de perder por los altos costos que este acarrea para ellos.
Así mismo, la tradición “familiar” que ha sido la base de la industria en el sector se ve afectada por la división de tierras, de acuerdo al número de hijos y el poco interés que el sector despierta en las nuevas generaciones, dejando de esta manera el negocio en manos de terceros. Lo anterior afecta el futuro de la industria por las nuevas condiciones en que se produce el lácteo y la necesidad imperiosa de volver a la raíz del negocio, “uno mismo ordeñaba, trabajaba y no tenía trabajadores”, o una segunda opción es trabajar a niveles industriales para esperar el retorno del IVA (16 por ciento), que puede llegar a tardar entre 6 y 12 meses en ser retribuido.
Por último, los ganaderos de la región tienen claro que “somos productores y no comercializadores, no tenemos los centros de acopio, ni las distribuidoras, ni las máquinas para competir”.
Proyectos de la industria
Los proyectos se elaboran y efectúan con la idea clara de responder al principal interrogante que afrontan los productores antioqueños: “¿Cómo volvernos competitivos frente al TLC?”, obteniendo como única respuesta que esto depende del costo de producción por litro, el cual debe bajar entre 30 y 35 centavos para así venderlo en el mercado internacional entre 40 y 45 centavos, siendo de esta manera más competitivos frente al resto de los productores. En la actualidad, en pesos colombianos, producir un litro cuesta entre 850 y 930 pesos, el transporte oscila entre 45 y 70 pesos, estos se hacen teniendo a Medellín como referencia y el punto donde se recoge.
En el departamento de Antioquia se unieron los sectores académicos, gremiales y gubernamentales, representados en la Universidad de Antioquia y la Universidad Nacional, el Ministerio de Agricultura, el Secretario de Agricultura y Desarrollo Rural de Antioquia, para construir una política lechera en el departamento, consiguiendo elaborar un primer proyecto a ejecutar durante los años 2012 -2015, bajo el nombre de Mejoramiento Integral de la Producción y calidad de la leche en las subregiones Norte y Oriente del Departamento de Antioquia, el cual cuenta con un presupuesto total de 3.220 millones de pesos, otorgado en diferentes montos por dichas entidades.
En medio de un par de cafés cinco productores del municipio de San Pedro de los Milagros determinan cuáles son los pasos a seguir para la industria de aquellos que queden en el mercado, son la búsqueda de opciones alternativas de alimentos, que resumen en dos: la producción de su propio alimento, permitiendo de esta manera crear reservas para una óptima producción, en volumen y calidad. De igual manera es importante innovar en un despliegue tecnológico que se vea reflejado en bancos de maquinaria comunitaria, sistemas de riego e indumentaria apropiada para la geografía del sector; aunque se puede decir que el sector en términos generales está bien. De forma adicional estos hacen referencia a la inversión en tecnología, estudios y la necesidad de ser más organizados.
La zootecnista Andrea Múnera encabeza el plan Asistegan Lácteos Express Yarumal, uno de los tres pioneros nacionales, que hace parte de la inversión que los ganaderos realizan con el impuesto de los parafiscales, el cual consiste en darles estrategias a los productores para mejorar sus niveles de producción, enfocado en la parte de registros, calidad de leche, el manejo de praderas y costos. En el departamento este inició con 56 ganaderos, de los cuales solo 12 tienen certificación en brucelosis.
Ante la entrada en vigencia de los TLC que el gobierno ha firmado, el sector empiezan a mover sus diferentes fichas para afrontarlos en bloque, entendiendo que el trabajo se hace conjunto en un gobierno que depende de la producción agrícola para subsistir y como parte del proceso, concientizar a los productores de que no es producir por producir.


