El mal es evidente y preocupante, pero hay tres remedios muy bien argumentados: canalizar la inversión hacia los subsectores más competitivos, fortalecer las cadenas de valor en las regiones, y mover la industria hacia las costas Atlántica y Pacífica.

PUERTOS

 

Por: Sergio Clavijo*,  Alejandro Vera** y  Alejandro Fandiño*** /Razón Pública

Revitalizar la industria

Es evidente la falta de competitividad de nuestro sector industrial y la tensión que está creando la entrada en vigencia de los TLC con Estados Unidos y con Europa. Los daños causados por la “enfermedad holandesa” (exceso de divisas debido al boom energético- minero) y el imperdonable atraso en materia de infraestructura están causando una desaceleración del PIB-potencial, que habría descendido del 4,5 al 4 por ciento en el actual quinquenio 2010-2015 [1].

Ante la difícil situación de la industria, la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) ha identificado tres oportunidades que ayudarían a revitalizar este renglón esencial de nuestra economía, como lo ha hecho Asia durante los últimos treinta años. Las oportunidades son:

1. La migración de recursos dentro de la industria hacia sectores más productivos;

2. La organización de clusters regionales que  generen economías de escala-alcance, y

3. La relocalización geográfica de buena parte de la producción manufacturera, saliendo de los “enclaves” del centro del país hacia las costas Pacífica y Atlántica.

En los siguientes apartados desarrollamos este argumento.

 

El cuarto grupo se focaliza en diversos equipos
como los de comunicación. En la imagen, torre de
infraestructura telefónica de Tigo.Foto: Guillermo Vásquez

Migración hacia sectores más productivos

Es sabido que el desarrollo económico supone aumentos continuos en la productividad total de los factores (PTF), lo cual implica la migración de recursos de sectores con baja productividad hacia los de alta productividad.  Para saber qué ha ocurrido en Colombia, hay que identificar los sectores que mejor se han adaptado a las condiciones de apertura comercial durante la última década, pues hacia ellos habría debido migrar el grueso de los  recursos industriales.

Con este fin construimos el Índice de Cambio Estructural Manufacturero (ICEM), adaptando la metodología de McMillan y Rodrik [2]. El índice toma los 22 sectores industriales para el período 2001-2011 y analiza tres variables: (a) el cambio en la relación de exportaciones o importaciones de productos del sector[1]; (b) el crecimiento del valor agregado (VA), y (c) la trayectoria de la PTF.

El cuadro 1 ilustra cómo los mejores valores del ICEM (entre 0,5 y 2,0) corresponden a los  sectores muy intensivos en recursos naturales (metalurgia, petróleo) y a aquellos que utilizan tecnologías avanzadas (transporte, maquinaria y telecomunicaciones). Los sectores de instrumentos médicos, minerales no metálicos, y plásticos tuvieron un comportamiento regular. Finalmente, los sectores tradicionales como químicos, calzado, textiles y confecciones, no se adaptaron bien a los cambios, lo cual implica pocas mejoras en materia de productividad, comportamiento externo o aumentos  en VA durante la última década.

Cuadro 1

Fandiño

Y aquí viene la mala noticia: los sectores que se adaptan representan apenas el 27 por ciento de la producción industrial, mientras que los sectores “tradicionales”, que no se han adaptado a las nuevas condiciones, dan cuenta de la mitad de la producción manufacturera. Así, parecería que los recursos necesarios para aumentar la PTF dentro de la industria manufacturera se están desviando hacia el sector minero-energético o hacia sectores no transables de la economía (construcción, servicios financieros  y similares).

 

Cadenas productivas (clusters)

Otra pregunta importante es si la industria manufacturera tiene una localización óptima para poder aprovechar las ventajas de los TLC firmados recientemente.

Solo los sectores procesadores de materias primas han logrado conquistar los mercados externos. Esto se debe básicamente a la pérdida de competitividad industrial que resulta de la enfermedad holandesa, pero también a las fallas de coordinación entre empresas de un mismo sector que dificultan su acceso a los nuevos mercados.

Los encadenamientos regionales o clusters pueden ayudar al traspaso de tecnología entre firmas y a aunar esfuerzos para lograr objetivos comunes [3]. Cabe entonces preguntarse: ¿en cuáles sectores es más factible el desarrollo de estas cadenas productivas?  Para contestar esta pregunta buscamos en cada uno de los 22 sectores industriales las  características comunes en cuanto al tipo de productos, las necesidades de materia prima y las necesidades de ubicación [4]. El cuadro 2 presenta los cinco grupos que resultaron de este ejercicio.

Cuadro 2

Categorización sector industrial

· El primer grupo (“procesamiento local”) comprende los sectores de alimentos y bebidas, artículos de plástico, editoriales, etc.; este grupo se caracteriza por su ubicación cercana a las grandes aglomeraciones de consumidores, de manera que no están muy expuestos a la competencia internacional.

·   El segundo grupo (“intensivos en bienes primarios y energía”) incluye la refinación de petróleo y los metálicos básicos. Allí se requieren grandes inversiones en infraestructura productiva y logística para poder competir en el mercado   internacional; Colombia, como dijimos, tiene una clara ventaja comparativa en  estos bienes.

· En el tercer grupo (“innovación global para mercados regionales”) se destacan los sectores de químicos y vehículos. Estos sectores basan su competitividad en  las actividades de investigación y desarrollo, mezclando mercados locales y regionales, y ocupando  mano de obra altamente calificada.

· El cuarto grupo (“innovadores para la exportación”) se concentran en diversos equipos, incluyendo los de telecomunicación, pero éste grupo representa apenas el 2,4 por ciento de la producción industrial. Curiosamente, nuestro ICEM revela que en esta franja está el mayor potencial y hacia allí deberían estar migrando los recursos.

· El quinto y último sector está formado  por manufacturas propiamente dichas (“bienes intensivos en mano de obra”), que representa el 7 por ciento de la producción.  Aquí es donde la productividad en Colombia se ha ido deteriorando, por cuenta de los altos “costos laborales unitarios”.

Para crear verdaderos clusters que aprovechen los TLC es esencial canalizar la inversión extranjera hacia el sector industrial mediante los llamados green field invesments”, es decir proyectos cero kilómetros con tecnología de punta, como lo hacen los países asiáticos e incluso los centroamericanos. Estas nuevas inversiones sirven de ancla para los llamado  clusters tecnológicos (cuarto grupo) que Colombia necesita impulsar con decisión.

 

Localización industrial

Otra pregunta importante es si la industria manufacturera tiene una localización óptima para poder aprovechar las ventajas de los TLC firmados recientemente.

Bajo el modelo conocido como de “sustitución de importaciones” (1920 a 1974) Colombia consolidó una industria manufacturera diversificada y ubicada en función del abastecimiento de las principales urbes. Sin embargo, la localización geográfica de muchos productos de punta resultó sub-óptima, pues se concentró en el interior del país, despreciando las ventajas de las ciudades de la costa Caribe y Pacífica para acceder a  Norteamérica, Europa y Asia.

El cuadro 3 ilustra bien este punto. Cuando comenzó el proceso de  apertura comercial a principios de los 1990, Bogotá, Antioquia y Valle concentraban dos terceras partes de la producción industrial. Y aunque los incentivos de la apertura produjeron cierta dispersión,  hoy por hoy el 50 por ciento del total sigue ubicada cerca o dentro de Bogotá, Medellín y Cali.

Cuadro 3

Cuadro: Participación del valor agregado regional en el valor agregado industrial (por ciento)

2003

2007

2011

Dif 03-11

Bogotá

23,2

22,5

20,3

-2,8

Antioquia

17,2

15,8

15,9

-1,4

Valle

15,1

12,7

13,9

-1,2

Atlántico, Bolívar y Magdalena

13,1

12,5

13,6

0,5

Santanderes

8,4

13,5

13,2

4,8

Cundinamarca

8,5

7,7

11,2

2,7

Eje Cafetero

3,5

3,2

3,1

-0,4

V.A regiones elegidas/V.A industrial

88,9

87,9

91,2

Participación total industria/PIB

14,2

14,4

12,6

-1,6

Fuente: Cálculos Anif con base en EAM-Dane

Al analizar la evolución de la industria por regiones entre el 2003 y el 2011, se observa que

Bogotá experimentó la mayor desindustrialización (perdió 2,2 puntos porcentuales y quedó con el 20,3 por ciento), mientras que Cundinamarca aumentó su participación en 2,7 puntos y quedó con el 11,2 por ciento del total

La industria de Antioquia aporta el 16 por ciento del total nacional, pero sufrió una pérdida de participación de 1,4 puntos; esto se explica sobre todo por el mal desempeño de la cadena textil-confecciones.

La industria del Valle perdió 1, 2 puntos y quedó con un 14 por ciento del total nacional.

Aun sin recibir los beneficios previsibles de los TLC con Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, la región Caribe ha venido ganando participación y pasó del 13,1 al 13,6 por ciento entre los dos años de referencia. Esto sin embargo ha obedecido más al procesamiento de materias primas -como la refinación de petróleo- que a industrias innovadoras para el comercio regional y global.

Además, la pérdida de participación en Bogotá, Antioquia y Valle no ha sido compensada por la ganancia del Caribe, pues buena parte se debe a crecimiento de la industria en departamentos del interior como los Santanderes y Cundinamarca, sobre todo en el grupo 1 del Cuadro 2 (“procesamiento local”).

Es claro que los sectores intensivos en recursos naturales y de innovación para la exportación regional y global deberían estar ya incorporados a la cadena global de valor mediante una ubicación cercana a los puertos.

 

En conclusión

Los sectores intensivos en recursos naturales y aquellos que incorporan tecnologías avanzadas son lo que mejor se han adaptado a los cambios de  la última década; por eso   una buena parte de los recursos (capital y trabajo) debe redirigirse hacia estos sectores.

Los clusters regionales son fundamentales para acceder a los nuevos mercados.

Estos clusters requieren la re-localización geográfica de la industria

Los TLC serán mejor si se la industria se reubica cerca de los puertos; necesitamos dejar atrás la larga tradición de un país encerrado en su interior.

El gobierno debe aumentar la provisión de bienes públicos y hacer realidad la llamada “agenda transversal”, que incluye una mejor infraestructura de transporte; abaratar los costos de energía-gas; mejor educación aplicada a los procesos productivos, y el abaratamiento del “costo laboral unitario”

Director de Anif.

** Subdirector de Anif

*** Investigador de Anif. Email: afandino@anif.com.co

 

Nota:

[1] Incluyendo la Balanza Comercial Relativa (BCR), las variaciones en dicha balanza,  el aumento de las exportaciones y su cambio relativo.