El loco y su sombrero

Y así  regresé de nuevo a mi cuarto que no era, donde había personas que creía conocer. Les di a ver el sombrero que ya no era tan negro, conté la historia ocurrida, que era nieve y azúcar…

black_hat_vaako_by_1kornygrrl-d6zkn13

Por: John Alexander Tabares

Y tuve un sueño que no era tan sueño, me encontraba en mi cuarto que no era mi cuarto, con personas que  conocía y que a la vez no. Quise  salir de ahí, ir  a caminar por las sendas, perderme entre las líneas del tiempo, huir despavorido, sin saber porque, sin entenderlo, simplemente ser guiado por los impulsos.

Al salir, creyendo encontrarme con  la noche, observé que era de día, mis ánimos se alzaron como un cadáver, los árboles estaban boca abajo mostrando sus raíces y las cosas flotaban en un líquido invisible y sin olor, entonces vi el cielo azul extenderse  con pequeñas nubes que parecían motas, estas al notar mi presencia comenzaron a caer  y al caer volvieron a volar como aves o grullas hechas de papel. En esa lluvia acelerada y ágil de nubes agarré un sombrero negro de la nada, inmediatamente  las motas de algodón cielo se arrojaron a su interior con la fuerza de un rayo, no hubo estruendo, solo levedad, quedando amontonadas en el lugar donde imagen y sombra se pierden.

Y así  regresé de nuevo a mi cuarto que no era, donde había personas que creía conocer. Les di a ver el sombrero que ya no era tan negro, conté la historia ocurrida, que era nieve y azúcar desprendida del firmamento, que podrían probarla hasta saciarse, no lo hicieron. A la vez me miraron irónicamente arguyendo que era un sueño que estaba loco y deliraba, no me creyeron. Escapé de aquel lugar y de esa gente vacía que creía conocerme, esta vez tenía una razón para irme lejos muy lejos con mi sueño, lejos de esas personas, con mi sombrero no tan negro a encontrarme con los míos. Los locos, mis únicos amigos, que habitan en la nada, donde los relojes no giran.