Las aves son uno de los grupos de seres vivos más estudiados y admirados del mundo. Siempre han estado asociados a la vida humana, ya sea en la mitología, como alimento, como mascota o como objeto de estudio y contemplación. Miles de personas alrededor del globo disfrutan pasar su tiempo observándolas e investigándolas, ya sea de manera aficionada o porque esta actividad haga parte de su trabajo profesional. Actualmente, hay alrededor de 10500 especies de aves, habitando todos los continentes, por lo que son el grupo de vertebrados terrestres más abundantes del planeta, y a pesar de que no sucede con la alta frecuencia de otros grupos taxonómicos, se siguen descubriendo y describiendo nuevas especies.
Por Edwin Alejandro Hurtado Pimienta*
De las 10500 especies totales, alrededor de 1900, según cálculos recientes, habitan de uno u otro modo en nuestro territorio; ya sea porque pasen toda su vida en nuestro país, porque nos visiten cada tanto en sus rutas migratorias, o porque hayan sido registradas alguna vez cruzando nuestra área continental o marítima. Por contar con este altísimo porcentaje de especies, cercano al 20%, Colombia es reconocido como el país con mayor diversidad aviar del mundo y por eso es una joya para la investigación y contemplación ornitológica tanto para investigadores y observadores locales como extranjeros, que vienen por montones con ganas de conocer las aves de Sudamérica, muchas de las cuales solo se encuentran aquí, por lo que se denominan especies endémicas. Estas especies viven en sitios particulares e interesantísimos desde el punto de vista biogeográfico, como el gradiente altitudinal de la Sierra Nevada de Santa Marta, las selvas húmedas chocoanas, o los pocos bosques aún conservados del Magdalena Medio.
Numerosas especies se han extinto alrededor del mundo por causas antropogénicas como el tráfico ilegal de especies, la colonización de nuevos territorios, la destrucción de bosques y diferentes hábitats, la introducción de especies invasoras, entre otras. Debido a estos procesos ya no tenemos ni a las gigantescas moas ni aves elefante, ni a los dodos y otras extrañas aves de las islas Mauricio y Reunión, ni a la paloma migratoria, ni a numerosas guacamayas, pericos y loros del caribe americano, como la guacamaya tricolor cubana extinta en 1864. Colombia, por supuesto, no es ajena a este patrón, habiéndose extinto en nuestro territorio especies tan valiosas como el pato zambullidor andino, endémico de la Laguna de Tota, observado por última vez en 1977. Además, lastimosamente, hay una larga lista de especies en diferentes grados de peligro, aunque ya se están desarrollando una gran cantidad de acciones para evitar su desaparición.

Por esta y otras razones en el mes de mayo se adelanta normalmente el mes de las aves, con el ánimo de divulgar el conocimiento sobre estos preciosos seres, informar al público general y construir redes de trabajo que ayuden a llevar a cabo diversas iniciativas en pro de su investigación y conservación. El 9 de mayo se celebra globalmente el Día Mundial de Las Aves, y por esos días también se celebra el Día internacional de las Aves Migratorias, iniciativa que nació en el 2006, y que busca rescatar y proteger a las aves que realizan grandes viajes en busca de las mejores condiciones ecológicas para sus complejas actividades vitales. Nuestro país también es clave en este tema, ya que cada año recibimos la visita de miles de aves que vienen desde Norteamérica y otras regiones a esperar que las condiciones del clima cambien en su territorio habitual y a desarrollar aquí las actividades pertinentes a cada ciclo.
Las aves aparecieron en el planeta hace aproximadamente 150 millones de años, y a pesar de que esto sigue discutiéndose, parecen ser descendientes de un grupo particular de dinosaurios: los terópodos. Con su gran diversidad ecológica y morfológica cumplen una alta gama de funciones en la naturaleza encontrándose en diferentes nodos de las redes tróficas, desde la herbivoría hasta el consumo de carroña. A pesar de maravillarnos con una de sus características sobresalientes: el vuelo, no todas las aves pueden hacerlo; algunas como los ñandués, avestruces, kiwis y otros, han perdido esta capacidad. Otras de sus características más sobresalientes son su canto, sus colores, sus rituales de cortejo y sus complejos comportamientos y habilidades cognitivas, las cuales han empezado a entenderse mejor hace algunas décadas. A lo largo de la historia nos han deleitado con estas y muchas otras cosas, haciendo parte de nuestra vida cotidiana y de nuestra imaginación insatisfecha.

Es de vital importancia entonces que diversas organizaciones y personas aúnen esfuerzos y continúen con los ya iniciados, para que todos nosotros y las generaciones futuras podamos seguir aprendiendo de estos maravillosos organismos. Además su supervivencia y bienestar es clave para el buen funcionamiento de todos los ecosistemas en que viven. Ojalá esta y otras actividades sigan realizándose cada año en pro de su conservación y conocimiento, y que a medida que pase el tiempo haya cada vez más enamorados de su multiplicidad y unicidad, de estos magníficos componentes de la dinámica vital que adorna y construye nuestro planeta.
*Estudiante de Biología, Universidad de Antioquia.



