El presente artículo compila una serie de relatos y propone dos nuevos subgéneros  de la minifición: el mibonachi y el tankuento, pero antes realiza una brevísima historia de la minificción en el Departamento del Quindío, Colombia, referencia la influencia de la poesía oriental en la narrativa regional, incluye aspectos preceptivos del mibonachi y del tankuento y esboza algunos de los aspectos de la estética del tanka que sustenta el formato narrativo propuesto.

 

Por: Carlos Alberto Villegas Uribe

Contexto previo

Como lo afirmé en el artículo de Letralia, la revista de las letras hispanas,  publicado con el título: “El Quindío, tierra de minificción”:

Ubicado en el corazón verde de Colombia y cuna del Paisaje Cultural Cafetero, declarado por la Unesco como patrimonio material de la humanidad, el departamento del Quindío es reconocido como el territorio donde la minificción iberoamericana tuvo su origen.

Valga citar que en 1926, cuando el poeta calarqueño Luis Vidales sacudió la abulia parnasiana con su libro paradigmático Suenan timbres, incluyó entre sus textos una serie de poemas en prosa denominados  “Estampillas”. Para muchos críticos literarios, aquellos textos son considerados el acto fundacional de la literatura breve en Iberoamérica. Aquel acto poético constituyó un verdadero timbronazo que le abrió senderos insospechados a la literatura universal con la creación de un nuevo género literario, la minificción, ahora denominado “el cuarto género”.

Microbios

Por medio de los microscopios

los microbios

observan a los sabios.

                                           (Luis Vidales, 1926)

 

El vecino de enfrente, Luis Vidales

Me lo encontré en la avenida. Su identidad conmigo era, como si dijéramos, escandalosa. Le dije: “¿Quién es usted?”. Y me soltó, susurrando las sílabas:

-“Luis Vidales”. Le grité, angustiado: -“¡No! ¡Yo soy Luis Vidales!”

Y para asombro de mi parte, me respondió con aplomo: “¿Y quién lo contradice?”. Y en verdad, no tuve nada que argüirle.

                                                      (De Suenan timbres, Estampillas, 1926)

No es gratuito que la tierra de Vidales sea un fértil escenario para el cultivo de la minificción.  Entre ellos,  escritores como Jaime Lopera, Oscar Zapata,  Hugo Hernán Aparicio Reyes, y poetas como Leydi Bibiana Bernal, Fabio Osorio Montoya y Nelson Osorio Marín, este último creador de las “microfantasías”, término pionero acuñado cuando aún en Latinoamérica no se hablaba de minificción, ficción súbita, brevicuento, haikuento, minicuento y más de un centenar de denominaciones que ha recibido por parte de los creadores y estudiosos.

 

Una serie de minificción con rostro de mujer

Gracias a la serie Cuadernos negros, orientada por la poeta Leydi Bibiana Bernal, los cultores y estudiosos de la minificción han podido divulgar sus creaciones en otras latitudes y conocer estudios críticos sobre el cuarto género en otra partes del planeta.

Valga reseñar aquí los libros Aforías, del escritor Hugo Hernán Aparicio Reyes; Era el final, del fallecido periodista y compositor Alfonso Osorio Carvajal; la antología Minificción quindiana, compilación de Leidy Bibiana Bernal; La baba del farsante, del poeta Fabio Osorio Montoya, y El boom de la minificción, del crítico mexicano Lauro Zavala. “Breve y exigente trabajo sobre aspectos  varios de la minificción que pueden convertirse en sólidos puntos de partida para realizar múltiples investigaciones en torno al tema. Ideas imprescindibles, las de este texto, para consolidar, valorar y proyectar la minificción en la narrativa del siglo XXI”.

 

La influencia oriental en la narrativa quindiana

Sin duda uno de los más destacados estudiosos y cultores de la minificción en el Departamento del Quindío es Umberto Senegal, quien no sólo introdujo el haikú en esta región colombiana sino que promovió, cuando era integrante de la legendaria revista Termita, el Primer Concurso Nacional de Minicuento, ganado por la escritora vallecaucana Lucy Fabiola Tello.

De ese concurso fue jurado Germán Vargas Cantillo, uno de los integrantes del denominado Grupo La Cueva de Barranquilla. Senegal no sólo creó y promovió el “haikuento”, narración ficcional breve de máximo diez palabras, sino también creó, fundamentó y cultiva el “cuento atómico”, narración ficcional breve de máximo 20 palabras.

 

Muestra de cuentos atómicos

Desde La embajada de nadie seleccionamos los siguientes cuentos atómicos escritos por Senegal:

El mendigo

“Regáleme un poema”, solicitaba a los sorprendidos transeúntes, quienes sólo tenían monedas.

 

El crédulo

Dos fantasmas comparten una habitación.

-No creo en fantasmas- dijo uno.

-Yo tampoco- respondió su compañero.

“Yo sí” -intervino alguien.

 

Dudas

Cuando ese fantasma entró a un campo cuántico, comenzó a dudar de su condición de fantasma.

 

Ego

Aquel quark tenía complejo de superioridad.

 

El que debe irse

La muerte y el hombre se encontraron. Dialogaron un momento. “Es hora de irse”. Pero uno de los dos se quedó.

 

-¿Eres real o irreal?- le preguntó.

-Ambas cosas- respondió entre la lluvia.

 

La última cena

Era el último hombre. Los dos vampiros lo supieron demasiado tarde.

 

Afirmación válida y comprensible dentro de cien años

Contemplaré los gobs del ciniclón mientras se jaztro la tridina.

 

Extraviado

Al apagar la lámpara, preguntó: “Papá, ¿todavía estoy aquí?”.

 

Amistad

Esta vez su eco sí le respondió.

 

Escritor

Por esquivas, salvajes y peligrosas que sean las ideas, basta un lápiz para atraparlas.

 

Búsqueda

“Trataré de encontrarme”, dijo. Y entró al laberinto.

 

Mibonachis y tankuentos, el aporte personal

Como quindiano, no sólo he sido tocado por la pasión suscitada por la minificción, también he cultivado el haikuento y he realizado propuestas escriturales en este género como el tankuento,  el Mibonachi  y la novela mibonachi hiperbreve.

 

El mibonachi

Mibonachi es una técnica lúdica de escritura creactiva, creada por mi (pero no te creas todo, nada nuevo hay bajo la luz del sol) a partir de la apropiación y reelaboración del concepto del matemático italiano Fibonacci. Diseñado como una herramienta combinada de lógica y fantástica para estimular el ejercicio del pensamiento creactivo.

 

Sobre sus aspectos filosóficos

El mibonachi no es una escuela secreta como Oulipo, ni un movimiento estético como el surrealismo o el dadaismo. Podrá tener, eso sí, membresías y estructuras orgánicas que ayuden a su función transformadora, pero no recita credos, descree de la genialidad y el don, y entiende el talento como una capacidad de todo ser humano –y por tanto democrática– que puede ser incrementada con la modulación de las capacidades neurológicas del cerebro –con todas sus potencialidades y limitaciones que no son pocas, en ambos sentidos–. Como lo afirmara Friederich Hunderwasser: el arte es un derecho universal con la condición de merecerlo. Mibonachi es una herramienta de trabajo creactivo, para motivar la suma de voluntades del escritor y el mejoramiento cualitativo del ser humano. Un instrumento para disponer de él. Un juego literario y una herramienta creactiva, ni más, ni menos.

El diseño de esta técnica lúdica parte de la concepción de la escritura como un artificio (arte y oficio) que se aprende. Juegos del lenguaje y sus códigos. Un ejercicio de hombres comunes y corrientes (ordinarios) que se hacen extra–ordinarios a través del cultivo de la palabra. Se apoya en la concepción del escritor (el artista) como una suma de voluntades y no como un don que el espíritu santo insufla en el ser humano (Summa teológica, Santo Tomás). El Mibonachi acoge la patafísica y descree de los postulados metafísicos. Valora la escritura y todas las posibilidades narratológicas como un proceso ontológico que brinda sentido y sentidos de existencia al ser humano. Es una técnica sincrética en la medida en que combina el azar (Dadá) y la lógica de las restricciones (Oulipo), para aplicarlas lúdicamente a la literatura. Y en este sentido desacraliza las posiciones y poses de los iluminados por el verbo.

Se han probado los positivos resultados para superar el “terror a la página en blanco” que domina a los escritores –especialmente de ficción–. Un escritor que conozca la técnica Mibonachi siempre tendrá algo para narrar, nada que perder y siempre mucho para ganar. La mera lúdica y disfrute que la técnica proporciona es una ganancia, además del mejoramiento del fraseo. También comprobado. (Mibonachi Vidales. Breve teoría y práctica. 2012. Pdf).

 

Sobre los aspectos técnicos

En el aspecto práctico, la técnica Mibonachi es una sumatoria lógica de palabras a partir de una palabra casual (elegida o sugerida), con el propósito de contar una historia con sentido coherente y completo (ficción y no ficción).

Podemos nominar los siguientes Mibonachis inaugurales:

Mibonachi Progresivo Básico –MPB–. Conformado por 20 frases escritas (la posibilidad de significar a través de un texto escrito –frases u oraciones–).

Cada frase u oración varía de 1 a 20 palabras que se denomina Clave y se denota C seguida de punto y el número de la clave (C.12 o C.17).

El numero de palabras por Mibonachi Básico se denomina Patrón y se denota como P 210

La totalidad de un Mibonachi Básico MB (en sus múltiples posibilidades) debe tener –y ese es una regla irreductible del juego– 210 palabras. Recordando que asumimos la patafísica, esta norma podrá variar circunstancialmente. Excepcionalidad excepcional.

El mibonachi se usa tanto para desarrollar Ficción y No Ficción (Ensayos, Reseñas, Tesis, Cuentos, Novelas, etc, etc, etc)

Se denota con P al patrón del primer Mibonachi y el número inicial de palabras es 210.

La denotación P.A corresponde al número de palabras acumuladas o Patrón Acumulado PA, a medida que avanza el MM.

Y la denotación PT corresponde al total de las palabras acumuladas o Patrón Total en la última entrada del Mibonachi.

Cuando un texto se compone de varios Mibonachis se denomina Mibonachi Múltiple MM (Progresivo, Regresivo o Sostenido) cada entrada del mibonachi múltiple se denota con E ( entrada) seguido del número del mibonachi (E1, E2, E3, etc.). Los mibonachis de entrada única (E1) pueden exceder la constriccción del Patrón de 210 palabras (excepcionalidad excepcional).

Así la denotación M.M.DC E5, PT 1050 le indicará el lector que ha leído un Mibonachi Múltiple en diversas Claves compuesto por 5 entradas (210 por cada Entrada: E1 P 210; E2 PA 420; E3 PA 630; E4 PA 840; E5 PT 1050)

Cada entrada del Mibonachi se separará de la anterior con dos espacios, mínimo.

En su origen el Mibonachi es progresivo, se adicionan palabras a la Palabra Umbral o P.U. (aleatoriamente elegida o sugerida por un agente externo) hasta completar frases u oraciones de máximo 20 palabras (y aquí se hermana con el Cuento Atómico, de Umberto Senegal, en la extensión máxima de la Clave).

El número máximo de palabras para la frase se denomina Clave o Clave del Mibonachi. Así un Mibonachi en Clave 20 es un texto cuya frase u oración mayor tiene 20 palabras y se denota: C.No. así (C.1) (C.2) (C.3), toda Clave que no supere las 14 palabras se denominará Clave menor (Cm). (…)

 

Sobre las fichas técnicas

Cada mibonachi debe contener 210 Palabras Totales. El título no cuenta en la suma del Patrón. Los mibonachis múltiples exceden esa cantidad normativa. Pero deben respetar las 210 por Entrada. Una Palabra Umbral inaugura el ritual creactivo. Rompe el mito de la página blanca. La Palabra Umbral debe ser indefectiblemente aleatoria. Única restricción que escapa al antiazar oulipiano. Lo demás, rigurosa sujeción a la restricción. Los mibonachis se definen mediante un canon. El canon determina el número de palabras.  El canon, también denominado clave, es normativo. Cada oración debe obedecer el canon preestablecido. Mibonachis por Defecto aceptan rupturas del canon. Lograr un Mibonachi Sostenido en clave 20 lo precisa. Sin embargo, deben anunciarse en la Ficha Técnica. La Ficha Técnica es otra restricción oulipiana. Debe ser planteada previamente al ejercicio escritural. Y consignarse al finalizar el ritual creactivo.

 

Muestras de mibonachis

Mibonachi para la gratitud

Aguacate P.U. Fruta erótica.2  Los dedos presionàndola.3  Lamer su carne madura. 4.  Desflorar sus aromas vegetales, disfrutarlos.5  Recordar una mujer tendida entre cafetales.6  Oír susurrar un río protegido por gualandayes. 7  Atesorar el recuerdo, amonedarlo, para volver al Quindío.8  Y regresar, imaginando a la mujer frutecida en verde.8. Entender que sólo falta una Palabra Umbral, para avanzar.9 Porque no importa que se logre el cuento, el poema.10  Porque todo es literatura en este Mibonachi Progresivo en Clave Veinte.11  Ars Poética, Literatura Potencial, parábola, ficción, poema en prosa, minnificción, acaso.12  Todo lo posible detrás de la Palabra Umbral: aguacate y las nostalgias encarnadas.13  Excusa, sin duda, para decirle al escritor, al amigo: Gracias por traerme al Quindío.14  Gracias por dejarme aquel penacho de guadales a las orillas de Texas, en El Paso.15  Gracias por permitirme regresar a los baños de luna en El Campanario con mujeres de senos azules.16  Gracias por el retorno imaginario a los rituales de las lanzas aceradas, mientras bailo y Calarcá titila lejana. 17.  Otros serán ahora los bailes desde mi silla de ruedas, pero semejantes el amor a la tierra natal.18  E igual, el afecto, espero, de los amigos quienes quieren verme regresar para oírme contar historias no escuchadas aún.19.  Técnica escritural y tecnología que superan espacios y geografías para el abrazo  y para explorar emociones acunadas en un aguacate.20

Ficha técnica: Villegasuribe. MPC20 PU Puente EU PT 210. Autor. Mibonachi Progresivo en Clave20. Palabra Umbral: Puente. Entrada única. Palabras Totales 210.

 

Mibonachi del vacío

Puente. 1  De nuevo. 2  Puente, la obsesión.3  El anhelo de la caída.4  El sueño, la pesadilla,  casi. 5 Él surcando los aires como pájaro.6  El potente fragor de alas abriéndose depronto.7  La posibilidad de volar, de alejarse de todo. 8 Demetrio volvió a pensar en Faenza, y su psicólogo.9 Ella le explicó, leyéndolo el tabaco, el significado de volar.10   Líbido alta, afirmó, aspirando muy fuerte, deseos reprimidos, coincidió el freudiano. 11  Uno u otro, el puente continuaba allí y las ansias de saltar.12  En setecientos metros-sueño, calculó la distancia de la caída, un salto fatal. 13 Volvió a mirar el precipicio y contempló el diseño duotono, espléndido, de la mariposa monarca.14  De nuevo la obsesión, el puente y la caída y la recaída, caería, indefectiblemente.14  Comprendió que la mariposa no lo soportaría, pesaba demasiado para la fragilidad del insecto. 13 Le fracturaría las alas, le rompería su tersura de papel de seda.12  Sin embargo saltó con una idea peregrina en mente: el despetar.11  Quizás despertaría  en la fabulosa  historia del chino Wang Tsú.10 Ésta vez, lo supo, no podría desplegar las alas.9  Ésta vez se estrellaría contra el final de cuento.8 No era Demetrio, lo supo demasiado tarde. 7 Era Dominique, confundía planos de realidad.6  Nada lo salvaría; los electrochoques. 5  La recaída fue fatal.4  ¿Dónde la pesadilla? 3  ¿Puente abajo?2 ¿Despertaría? 1

Ficha técnica: Villegasuribe. MPR PU Puente EU PT 210. Autor. Mibonachi Progresivo Regresivo. Palabra Umbral: Puente. Entrada única. Palabras Totales 210

 

Mibonachi para palabras a millares

Contar (  ). Recurso humano (  ). Posibilidad de control (  ). Roberto ya lo sabía (  ). No en vano era contador (  ). Contador de profesión, no de cuentos (  ). Roberto Guillén amaba los números con manía (  ). Por esa razón nunca almorzaba sopa de letras (  ). Y cuando un lexema cayó en su plato, tragedia (  ). El lexema mosco flotaba asquerosamente en la sopa de arracacha (   ).

–Mesero, hay una palabra en mi plato –gritó golpeando con fuerza (  ).

Las miradas de las mesas contiguas acudieron a él, los meseros también (   ). Nadie había imaginado ni diseñado todavía un aparato para atrapar o matar palabras (  ). Una tragedia para el restaurante, el descrédito, el cierre, la ruina, pensó el dueño (  ). De acuerdo con las leyes de Murphy, pensó de nuevo, angustiado, lo malo puede empeorar. (  ). Efectivamente, a cada grito de Roberto Guillén, una nueva palabra batía sus alas en el restaurante (  ). Palabras en los saleros, en las tazas de te, en los platos de ravioli, en los postres (  ). A Roberto Guillén le sucedió algo que nunca hubiera sospechado, estaba perdiendo el control de su mundo perfecto (  ). Cálmese, señor, sugirió el dueño del restaurante, no se angustie, imagina usted qué  pasaría si dejara de contar palabras (  ). Roberto comprendió: el problema no estaba en la historia si no en la forma de vivir y dejó de contar (  ).

Ficha técnica: Villegasuribe.  MPC20 E1. PU: Contar. PT:210.  Autor. Mibonachi Progresivo en Clave 20. Entrada única. Palabra Umbral: Contar. Palabras Totales 210

 

Mibonachi en sentido contrario

Vapor. Calor insoportable. El sauna lleno. Rodrigo ahora sudaba mares. Apenas podía adivinar los cuerpos. Pero unos ojos se le acercaron. Ojos espléndidos de un profundo azul aguamarina. Demasiado grandes, pensó Rodrigo, para unos ojos humanos. Algo estaba pasando, esto no podía ser real, soñaba. Mientras miraba los párpados profundos, recordó los planos de realidad. Aunque lo parezca, no todos habitamos el mismo plano de realidad. Entonces la historia de Michel Ende volvió a la memoria con claridad. Cada puerta de Fantasía ofrecía la posibilidad de hallar la salida del laberinto. Aunque también posibilitaba la forma de entrar en él, ¿dónde podría haber ocurrido? –reflexionó–. Entonces, reconstruyó mentalmente su viaje desde la oficina hasta la entrada en el baño sauna. Era una pesada tarde de fin de semana y necesitaba descanso, un vaporoso baño, nada mejor. Salió rumbo al hotel Estación y se detuvo en la barbería para un buen corte de pelo. La puerta giratoria de la barbería pudo haber propiciado el cambio de dimensión y quizás no lo notó. Estuvo cierto cuando  los ojos dejaron de parpadear y en la neblina se abrió una boca de dientes filosos. Lo entendió, Fantasía le abría otra puerta para regresar y entró sin miedo, confiado, feliz, en las fauces del monstruo.

 Ficha técnica: Villegasuribe. MPC20. PU:Vapor E1. PT:210. Autor. Mibonachi Progresivo en Clave 20. Palabra Umbral: Vapor. Entrada única. Palabras Totales:210

 

Mibonachi de la minificción. Ars poética

Perplejo. (1) Así quedó. (2) Dejó de teclear.(3) El silencio lo habitó. (4) La perplejidad colmó su laptop.(5) Nunca imaginó tantas definiciones de minificción. (6) Umberto Senegal recogía innumerables acepciones del término. (7) Minicuento, cuento atómico: brevicuento, cuento diminuto,eran algunas. (8) Microcuento, ficción súbita, nanocuento, cuento instantáneo, relato microscópico; algotras. (9) Además: texto ultrabrevísimo, cuento fractal, cuento bonsai, ficción de segundos. (10) Sin contar: mibonachi, haikuento, tankuento, o las microfantasías de Nelson Osorio. (11) De allí la perplejidad; ¿realmente no sabía qué escribir?, ¿cuál técnica emplear? (12) Se decidió por el mibonachi, cuento de doscientasdiez palabras, en sumatorias progresivas y regresivas (13) Así pudo volver a escribir y el murmullo constante de las teclas llenaron la habitación (14) Cuidó el conteo de las palabras en cada oración, y corrigió una y otra vez (15)  Creyó recordar que Aristóteles recomendaba, en La poética, la peripecia como la esencia de toda narración(16) Y que establecía, igualmente, para toda buena historia, un comienzo, un medio y un final. (17) Sin olvidar, claro está, los puntos de giro, la extensión, la gracia y la verosimilitud de lo narrado (18) El mibonachi progresivo en clave 20 -MPC20- lo ayudó a superar la insospechada perplejidad y a escribir una minificción. (19) El escritor sonrió; allí estaba su historia y volvió a releerla, le gustó el desenlace, a la vez esperado y sorprendente que, como los mejores vinos, dejaba en el lector, un buen sabor de boca:. FIN ( 20 )

Ficha técnica: Villegasuribe MPC20 PU:Perplejo E1. PT:210. Autor. Mibonachi Progresivo en Clave 20. Palabra Umbral: Perplejo. Entrada única. Palabras Totales 210.

 

El tankuento

El tankuento es una propuesta escritural de minificción que apoya su estructura narrativa en la estética del tanka japonés.

Referencias sobre el tanka Japonés.

Originalmente, en el tiempo del Man’yōshū (una de las antologías  más antiguas del la literatura japonesa -mitad del siglo octavo de nuestra era-) el término Tanka fue usado para distinguir los poemas cortos de los poemas largos en los siglos noveno y décimo, sin embargo, la poesía breve llegó a dominar la forma de la poesía japonesa. y la palabra  Waka, originalmente usada para denominarla, llego a ser el nombre estándar para la poesía japonesa breve. El poeta y crítico japonés Masaoka Shiki revivió el  término Tanka en los primeros años del siglo XX para su tratado y propuso que waka debería ser renovado y modernizado. El término haiku también es de su invención, usado para su revisión del particular Hokku con la misma idea de renovación. Un Tanka consta de cinco unidades (frecuentemente tratado como líneas separadas cuando se traduce al castellano) y, generalmente, usa el siguiente patrón de sílabas por unidad o línea:

5-7-5-7-7.

El 5-7-5 es llamado el kami-no-ku (上の句, “unidad rítmica superior”),

y el 7-7 es llamado el shimo-no-ku (下の句, “Unidad rítmica subordinada”).

Durante los periodos Kojiki y Nihon Shoki el tanka retuvo una muy bien definida forma, pero las mutaciones de las propias formas del tanka constituyen un importante capítulo en la historia del haiku. El moderno revivir del tanka comienza con muchos poetas quienes con sus amigos y discípulos publican en magazines literarios sus contribuciones.

El tanka se relaciona con el haikú, basta con observar que si a un haikú se le añaden dos versos más de siete onji o moras —tomémoslos como sílabas— tendremos un tanka. Las reglas para construirlo son sencillas, y el castellano no se enfrenta a los obstáculos de fondo y forma que tiene el inglés, idioma en el que, después del japonés, mayor cantidad de estos poemas se han escrito.

Antes de pasar a la cuenta silábica y sus opciones, se debe mencionar el concepto de ‘pivote’, o eje del poema. Se trata de la idea de que en algún punto en la tercera línea va a existir una imagen que relaciona o liga las dos primeras líneas con las dos últimas. Para quienes han escrito un haikú, este concepto no es muy difícil de entender.

Ejemplos de tanka

Es grande el cielo

y arriba siembran mundos.

Imperturbable,

prosigue en tanta noche

el grillo berbiquí.

En éste, de Octavio Paz (lo recitó durante su discurso de aceptación del Premio Nobel el 10 de diciembre de 1990), es evidente que la palabra ‘imperturbable’ se refiere al grillo, así retratado a pesar de que el Universo sea inmenso y haya civilizaciones extraterrestres conquistando y colonizando planetas.

La ajena copa,

La espada que fue espada

En otra mano,

La luna de la calle,

¿Dime, acaso no bastan?

Jorge Luis Borges no deja duda, cuando dice ‘en otra mano’, que en las primeras dos líneas una mano sostiene una espada y en las dos últimas la luna de la calle. En este otro, la imagen central también se identifica con facilidad:

Alto en la cumbre

Todo el jardín es luna,

Luna de oro.

Más precioso es el roce

De tu boca en la sombra.

En efecto, la luna de oro es la luna que es todo el jardín, y el roce de la boca es más precioso que esa misma luna. Borges también escribió el que sigue, en donde la imagen pivotal es menos tangible:

La voz del ave

Que en la penumbra esconde

Ha enmudecido.

Andas por tu jardín.

Algo, lo sé, te falta.

 

Definición del tankuento

Así como el haikuento (relato hiperbreve de máximo diez palabras) apropia la estética del haikú japonés para aplicarlo a la minificción occidental, el tankuento apropia la estética del tanka japonés para aplicarla a la minificción occidental, por ello el tankuento se resuelve en una seguidilla de 5 relatos hiperbreves con sentido narrativo de totalidad.

 

Selección de tankuentos

Tankuento telaraña de farsas, fábulas y embustes

  1. Sagacidad

Entonces Constantino supo que la nueva religión predicaba la humildad.

  1. Inequidad

Soberbia comprendió tarde por qué fue perseguida y anatemizada, en sus vientre llevaba la misma sangre del soberano.

  1. Paradoja

Inteligencia no comprendía por qué habría de besarle el anillo de diamantes a quienes predicaban la humildad.

  1. Insuficiencia

Rebeldía lamentaría después que por la guillotina sólo pasara la cabeza de los monarcas.

  1. Crisis

Pobreza nunca llegó a entender que el dinero no existía y sólo era un juego de representaciones de los banqueros.

 

Tankuento de las quimeras

  1. Vocación de perdedor

En el café, el joven escritor eligió la mesa con las fotos de Borges, Cortázar y Nabokov.

  1. Pájaro en mano

Prefirió la comodidad a la Gloria. Chantajeó a los personajes del libro.

  1. Sicariato

Pudo haberse ganado el Pulitzer. Pero el libro nunca se publicó. Los involucrados se encargaron.

  1. Trascendencia

La Gloria y el escritor tiraron de lo lindo y fue el escritor más feliz del mundo.

  1. Pintao pa la mesa 4

Mientras le servía el café, Gloria lo miró con desconsuelo. Jamás se ganaría el Nóbel.

 

Tankuento d elos lectores sagrados 

  1. Por algo se empieza

Porque aborrecía la literatura de viajes, el erudito jamás leyó el Éxodo.

  1. Pornográfico

Porque aborrecía la literatura erótica, el erudito jamás leyó el Cantar de los cantares.

  1. Cansancio

Porque aborrecía la relación periodismo-literatura, el erudito jamás leyó Crónicas, ni el primero.

  1. Miedo

Porque aborrecía la literatura de terror, el erudito jamás leyó el Apocalipsis.

  1. Burocracia

En cualquiera de los casos conocidos o por conocer, el erudito dictaminó.

 

Tankuento: tipología borgesiana de los cuentos de hadas

  1. Tiernos

Y Caperucita durmió feliz mientras el lobo le leía el cuento donde él se la comía.

  1. Perversos

Y Caperucita durmió feliz mientras el lobo le leía el cuento donde él se la comía.

  1. Eróticos

Y Caperucita durmió feliz mientras el lobo le leía el cuento donde él se la comía.

  1. Cuentos de nunca acabar

Y Caperucita durmió feliz mientras el lobo le leía el cuento donde él se la comía.

  1. ¿Me lo cuenta otra vez?

Y Caperucita durmió feliz mientras el lobo le leía el cuento donde él se la comía.

 

Tankuento del punto G

(Pecadores y Kundalinis)

  1. Búsqueda

-¿Ahí?

-¿Ahí?

-¿Ahí?

  1. Encuentro

—Aaaahhhhhiiiíííí.

  1. Orgasmo

AAAAAAAAhhhhhhhhhhhhhhhhiiiiiiiiiiiiiiiiiiïïïïïîîîîîììíìììììíííííííí.

  1. Múltiple

AAAAAAAAhhhhhhhhhhhhhhhhiiiiiiiiiiiiiiiiiiïïïïïîîîîîììíìììììíííííííí…AAAAAAAAhhhhhhhhhhhhhhhhiiiiiiiiiiiiiiiiiiïïïïïîîîîîììíìììììíííííííí…. AAAAAAAAhhhhhhhhhhhhhhhhiiiiiiiiiiiiiiiiiiïïïïïîîîîîììíìììììíííííííí…

  1. Por la gracia de Skene

AAAAAAAAAAAAAAEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!MMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM???????????????????????????????????????????!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!MMMMMMMMMMMMMM MMMMMMMMM………………………..

 

Tankuento apócrifo o el tankuento que Nodier jamás escribiría

  1. Anacoluto uno

—A Villegasuribe no lo invitamos como ponente al Encuentro Nacional de Escritores sobre Literatura de viajes porque traería La Biblia.

  1. Anacoluto dos

—A Villegasuribe no lo invitamos como ponente al Encuentro Nacional de Escritores sobre Literatura erótica porque traería La Biblia.

  1. Anacoluto tres

—A Villegasuribe no lo invitamos como ponente al Encuentro Nacional de Escritores sobre Literatura y periodismo porque traería La Biblia.

  1. Anacoluto cuatro

—A Villegasuribe no lo invitamos como ponente al Encuentro Nacional de Escritores sobre Literatura de Terror porque traería La Biblia.

  1. En conclusión

— (Con sorna) Lo reconozco, Villegasuribe es multiexpresivo, pero no es para tanto.

 

Tankuento preguntario

  1. Nueva especie

¿Qué sería del mañana

si el agricultor no plantara futuros?

  1.  Difícil taxonomía

¿Por qué le preocupa al botánico

las hojas aserredas de los futuros?

  1. Cuestión didáctica

¿En qué lugar del herbario

pondría el alumno las raíces de los  futuros?

  1. Mirada estética

¿En el otoño, seguirán verdes

las hojas de los futuros?

  1. Razón práctica

¿Qué sería del hoy

si los futuros no frutecieran pasados?

 

Tankuento del bandoneón

  1. Sombra

Sin acompañamiento en la noche, la saudade.

  1. Luz

Tristeza del farol, faltan cuerpos para estirar asombros.

  1. Mujer

Suena Piazzola, la niña bien sueña con el arrabal.

  1. Fueye

-Mentías Heráclito, nada cambia, canta Goyeneche.

  1. Tango

-Un 2 por 4, por favor, para acompañar la cuchilla.

 

Referencias

José M. Prieto (2009). Tanka a trancas y barrancas. Vitruvio, Madrid. p. 221. ISBN 978-84-96830-85-1.