Retrato involuntario de Luigi Pirandello. La Barracuda Carmela (Bogotá), en la V Muestra de Teatro Alternativo de Pereira, 19 de julio de 2013.

17

Por: Albeiro Montoya Guiral

Fotografías por: Daniel Arcila

En un parpadeo La Barracuda Carmela nos empezó a henchir de ese dolor necesario que causa la belleza cuando es irrepetible. Al volver sobre el recuerdo nos queda la sensación de haber estado en la primera mitad del siglo xx, inmersos en la mente de Antonieta, la esposa de Luigi Pirandello, quien, por su esquizofrenia, nos trasladaba rítmicamente desde la quietud a lo frenético y desde lo cómico hasta lo trágico, sin hacernos salir, en ningún momento, del sueño.

La obra, escrita y protagonizada por Verónica Ochoa, dirigida por Felipe Vergara e interpretada por un reparto de lujo, Nicolás Cancino, Martha Guerrero, Juan Manuel Combariza, Felipe Botero, Catalina Medina y Carlos Gutiérrez, era, de ese modo, la celebración de lo onírico, una mirada ficcional de la esposa del dramaturgo italiano a partir de los detalles menos relevantes de su vida y de la manera en que pudo haber asumido su entorno familiar y laboral, en contraste con los estragos del paso de la guerra, las vicisitudes de la escritura y el miedo a lo insignificante, hasta cuestionar, con base en un humor exquisito, las diferentes facetas de la sociedad y, con profundidad, los cambios que ha tenido el teatro y lo que encierra éste en nuestro tiempo.

37

También, podría decirse, asistimos a una representación donde tenían lugar otras dos. Ante nuestros ojos, Luis, dirige su obra, pero actúa bajo la dirección de Antonieta. Teatro en el teatro, lo llamaba Pirandello, y aquí es traído a colación para enfocar directamente el papel de la mujer, de manera que se resalte la responsabilidad que hay en sus manos, en su sensibilidad y perspicacia, en la fuerza de su imaginación. Aquí mismo, por ejemplo, en la misma V Muestra de Teatro Alternativo de Pereira convergieron tres dramaturgas altamente comprometidas con su oficio, Katalina Moskowictz, Victoria Valencia, y Verónica Ochoa, cuyo trabajo suscita esta reflexión que se argumenta sobre el escenario.

26

De esta manera se clausuraba el evento, con el más añejo de los vinos. El estremecimiento ocurrido en la ciudad tenía nombre propio: La Barracuda Carmela.

Vea la entrada original aquí