Marisol Cano Busquets: la mujer del Magazín quiere un bajo perfil (II)

… era clarísimo que cuando había intereses de los propietarios de los medios sobre esas temáticas: agroindustria, azúcar o construcción en Bogotá, o temas de banca en Colombia, estaban absolutamente sub-informados, no tocados en los medios, o tocados en bocadillos y no meterse en los temas…

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Por: Antonio Molina

Fotografías: Róber Aurelio Nieto

Los medios en este país callan mucho… ¿por qué esa afirmación?

Yo creo que hay muchas evidencias de lo que callan, de cómo lo callan, y hay muchas evidencias de conocer qué callan y por qué callan. Con IMS (International Media Support) hicimos un trabajo de recolección de información con los propios periodistas de este país nacionales y locales de cuáles eran las presiones y las amenazas más importantes en el ejercicio del periodismo en Colombia, y no veíamos las amenazas solo desde una perspectiva de que puedan asesinar a un periodista por el trabajo que se hace, sino dónde estaban esas presiones y por qué estaban, entonces uno empieza a encontrar presiones políticas, presiones de grupos armados, de grandes grupos económicos, las presiones internas que se dan en los mismos medios  y cuando uno va haciendo contraste de qué pasa en el territorio, qué se está moviendo  y qué está saliendo en los medios, uno se da cuenta de muchas cosas que se callan por miedo, también porque se está en complicidad con lo que se calla.

También callar es más cómodo y desafortunadamente en el país ha existido una tendencia muy fuerte de concentración de medios, de lazos de los medios con el poder económico o el poder político, y eso es algo que no se ha trabajado sistemáticamente y allí hay  muchas preguntas que debemos hacernos por lo que implican. Claro, paralelamente  hay procesos muy interesantes de generación de proyectos independientes de periodismo, o de periodistas que salen de los medios y empiezan hacer, con ayuda de las nuevas tecnologías, nuevos espacios de formación, espacios de ejercicio periodístico que son muy interesantes. A mí lo que me preocupa es que la mayor penetración de productos informativos en la sociedad viene de los grandes medios, y cuando uno hace los análisis de contenido, de situación de lo que pasa por esos medios y cómo pasa por esos medios, entonces uno se pregunta: ¿ese es el país que deberíamos estar contando? O hay otro país escasamente contado por un lado o contado con unos intereses que hay que revelar y en muchos casos no son los intereses de lo que en el periodismo es el tesoro, el mito, o lo que queramos: del interés común, del interés público.

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Veo muy acentuado el empresarismo, el cual se ha tomado los medios como una empresa cualquiera…

Ha incidido de manera considerable. En la Universidad Javeriana el año pasado hubo un trabajo muy importante de un joven que hizo una tesis  muy interesante. Él tomó 7 temas periodísticos, que previamente sabía que tenían o que podrían crear una dificultad a determinados medios en su cubrimiento por la propiedad de los medios, entonces empieza hacer el seguimiento de temáticas específicas; no recuerdo puntualmente los casos periodísticos que tomó. Y a ver cómo lo cubrían los distintos medios, y era clarísimo que cuando había intereses de los propietarios de los medios sobre esas temáticas: agroindustria, azúcar o construcción en Bogotá, o temas de banca en Colombia, estaban absolutamente sub-informados, no tocados en los medios, o tocados en bocadillos y no meterse en los temas, y ese es un trabajo pequeño de un estudiante muy bueno, muy crítico, que fue muy revelador y ahí es donde uno se pregunta: ¿en manos de quién estamos, qué tipo de información estamos dando?

O sea que tú dices que el empresarismo le ha hecho daño a los medios, sin duda sí lo ha hecho. Por qué, porque cuando uno ve cómo se valora lo que uno o cómo se pondera lo que uno va a trabajar periodísticamente en términos de temáticas, de formas, de fuentes, empiezan a entrar en las decisiones variables, que no son variables periodísticas.

Desde que yo estaba en El Espectador se daba, y bueno, ese es otro tema que hay que saber qué le pasó a El Espectador en términos financieros. Pero cuando tú ves que los departamentos de  mercadeo se sientan en los consejos de redacción tú dices: “algo está pasando mal” y, desafortunadamente, con una cierta y paulatina aceptación del periodista de esa realidad. Cuando las fronteras deberían ser mucho más claras.

Yo digo que yo soy de los últimos “mohicanos” del periodismo independiente, que eso casi no tiene espacio. Pero los periodistas dejamos que las fronteras se volvieran porosas y difusas en relación con el tema del mercadeo y financiero. No digo que uno no tenga que pensar en la sostenibilidad, porque eso sería incoherente, pero el problema es que esas fronteras porosas han llevado a que se deje de hablar, se dejen de tocar determinados temas o se parta de unos preconceptos absurdos como decir que la cultura solo le interesa a una minoría, o que el tema es aburrido y no se puede tratar, o no se puede hacer documentales porque lo único que funciona son los realities y las novelas. ¡No! Eso quiere decir que este país algo tiene  mal en la cabeza, cuando no tiene una posibilidad de encontrar en la televisión sostenida, sistemática, en buenos horarios, una franja con buen periodismo televisivo.

MARIUsted hablaba ahora sobre los nuevos medios y las nuevas plataformas digitales, ¿cuáles son esos nuevos medios qué destacaría usted a nivel nacional?

Yo creo que hay  esfuerzos interesantes, creo que La Silla Vacía es un esfuerzo interesante, Razón Pública es un esfuerzo interesante, y así hay muchos que se están trabajando muy bien desde una perspectiva periodística.

Claro, nos toca empezar a pensar muy distinto cuando uno hace el análisis, creo que a personas que venimos de una cultura periodística de tradición impresa, del periodismo independiente, comprometido en términos de su responsabilidad social, del periodismo en medios masivos, nos cuesta mirar y decir qué impacto masivo puede tener todo este trabajo periodístico que es fragmentado y que llega a  públicos menores.

A mí me gusta mucho una frase que no recuerdo dónde leí, es que fuimos pasando de los mass media a los “my media” (mi medio). ¿Entonces yo cómo construyo a mi medio?  Pero para hacer eso hay que tener mucho tiempo, hay que tener una capacidad de curaduría, pero entonces yo construyo mi medio, construyo con lo mejor de estas columnas de opinión de estos tres periódicos de Colombia, o me gustan los reportajes de El País de España, entonces claro, yo construyo mi medio porque la tecnología me lo permite.

Pero cuando uno piensa en la mayoría de la población en Colombia y cómo el periodismo podría ayudar a pensarse, a construirse como país, uno ve que hay algo que no encaja, entonces creo que están pasando cosas muy interesantes, que son muy pequeñas, que van tocando determinados sectores, a diferentes tipos de poblaciones, que van generando cosas, pero que habría que hacer algo de múltiples pequeños cambios que generan y presionan para que eso llegue a más gente.

 

¿Desde su actual cargo qué nortes gruesos ha trazado?

La facultad ha tenido una tradición importante en la formación de periodistas con muy buenos maestros, también en el campo específico del periodismo. Con mi llegada ese campo se fortalece y se ahonda en esos componentes esenciales del periodismo ético, del periodismo bien hecho, de la capacidad de apostarle con coraje al periodismo que se mete al terreno.

Ahí se hacen cosas interesantes, también estamos trabajando en una maestría en periodismo, que hay varias en el país, pero digamos que desde la perspectiva de la tradición de la Javeriana, también profundizaría en esos elementos. Y lo otro es empezar a tejer redes y articular procesos que uno está viendo que son importantes en el país, que nosotros tengamos en nuestra casa a Consejo de Redacción (CdR), digamos que es un vínculo importante para ellos y nosotros porque nosotros podemos dar un soporte institucional para que fluyan procesos de CdR, y sin duda una red como la de CdR, con periodistas en todas las regiones del país, empieza a sentirse que hay algo que puede cambiar. Otro es ponernos en contacto con lo que está pasando en otros países, traer gente, propiciar diálogos, en cuestionamientos positivos a lo que surge en ellos.