¿A qué le apuntamos?

No puede la izquierda en Colombia darse el lujo de estar inventando grupos o partidos políticos mientras la casta política se mantiene en el poder, no puede dejarse atrás el momento histórico que surgió hace poco y también en contiendas electorales pasadas, donde el nombre del ilustre Carlos Gaviria logró lo que nunca se había logrado: unir la izquierda.

 

Por: Humberto Gutiérrez

Poderosos obstáculos tendrán que ser superados: encontrar la salida acertada a los múltiples problemas surgidos en las distintas situaciones, especialmente desenmascarar y derrotar a la ola oportunista prevaleciente en el ámbito nacional, lo cual será la prioridad de la izquierda en Colombia.

Hoy día la aparición de dos nuevas fuerzas de izquierda, la Marcha Patriótica y la izquierda liberal, orientada esta última por la ex senadora Piedad Córdoba, dará para analizar si a Colombia le sirve el surgimiento de nuevas fuerzas, o por el contrario será una talanquera más para que la izquierda demuestre su madurez política y supere ese antagonismo cursi que ha impedido que amplios sectores de las masas tengan hoy día mejores niveles de vida.

No puede la izquierda en Colombia darse el lujo de estar inventando grupos o partidos políticos mientras la casta política se mantiene en el poder, no puede dejarse atrás el momento histórico que surgió hace poco y también en contiendas electorales pasadas, donde el nombre del ilustre Carlos Gaviria logró lo que nunca se había logrado: unir la izquierda.

Es hora de que sus dirigentes depongan sus intereses partidarios en beneficio de los interese generales, ya que esto permite el advenimiento de la única sociedad que cifra la razón de su existencia en el empeño de abolir todo tipo de explotación y por lo tanto tiende naturalmente a acabar las clases y la lucha de clases. Ello se debe a que por primera vez los artífices de las transformaciones sociales no son los explotadores, sino los esclavos modernos: el proletariado.

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“El material de los barcos y el alma de los partidos no se prueba en la calma sino en plena tempestad”. Francisco Mosquera.