Lamentable la desaparición de la marca La Tarde, tan metida en las entretelas de esta sociedad, pero en el mundo empresarial esas cosas suceden.

Por Álvaro Ramírez González

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Es completamente lógico que ante el cierre definitivo del periódico La Tarde se sacudan la sociedad pereirana y la gente de todo el departamento.

Este periódico nació en Pereira hace 40 años, al tiempo que dejaban de existir El Diario y El Imparcial. Don Gonzalo Vallejo lideró la creación de La Tarde bajo la razón social: Comunicadores del Risaralda, poniendo su patrimonio, su firma y su trabajo al servicio de esa nueva empresa. Los otros dos periódicos cerraron porque detrás de la publicación de papel no tuvieron una estructura empresarial que los financiara, los actualizara tecnológicamente y les trazara un camino ante un mundo en globalización.

Unos que nacen y otros que se van“, dice la canción, y nada más cierto. He leído comentarios sobre el cierre de la Tarde lamentando la pérdida de equilibrio en la opinión. Pero, ni La Tarde era tan liberal, ni El Diario del Otún tan conservador, esas cosas han pasado a la historia y ya no existe diferencia entre unos y otros.

Sin embargo, detrás de esa maravillosa tarea periodística y de opinión, tiene que haber una estructura administrativa que responda económicamente y haga sostenible sacar un periódico en papel todos los días. El Diario del Otún, por ejemplo, fue siempre un periódico con una estructura administrativa más liviana, más pequeña, pero agresiva y competidora; mientras La Tarde, con más páginas, tenía un aparato administrativo mucho más pesado, más grande. A mí, como empresario, me parece que La Tarde tenía socios y gerente, y El Diario del Otún tiene dueño y doliente. Suena parecido, pero para efectos prácticos y de resultados son cosas muy, pero muy distintas.

Lamentable la desaparición de la marca La Tarde, tan metida en las entretelas de esta sociedad, pero en el mundo empresarial esas cosas suceden. Y nos queda una editorial donde el gerente que estuvo los últimos años se despide y da las gracias sin hacer mención alguna a los motivos del cierre del periódico. Nos quedó debiendo la explicación, es bajo su gerencia que se  cierra el medio y resultaba lógico que la diera. De cualquier forma ya es un hecho y el tiempo sigue su camino.

En las actuales condiciones, de crisis de los periódicos de papel, estoy seguro que no habrá otro periódico que reemplace a La Tarde; sera El Diario del Otún el único periódico de papel que en adelante recibirán los suscriptores risaraldenses y pereiranos. Fui gerente de La Tarde y lamento su desaparición, pero es indudable que frente a las amenazas tecnológicas y  los nuevos tiempos cumplió su ciclo.