Anacrónicas/ La rabia de Lhuquin

 

…Y de rabia, esa que es necesaria cuando la injusticia campea. Por eso Lhuquin, pluma en ristre, se convierte en la voz de los sin voz… 

MARTÍN RODAS IZQPor Martín Rodas*

Mi amigo Luis Hugo Quintero, ‘Lhuquin’, es el dueño del ‘micromuseo’, un concepto original que se mueve en diversos mundos del arte, desde el considerado “culto” hasta lo popular. Hace mucho tiempo, su amor por las antigüedades lo ha llevado a crear espacios únicos que han habitado zaguanes, rincones minúsculos y andenes, para exhibir las obras que ofrece a personas con sensibilidades semejantes a la suya. Desde hace un tiempo ha ‘parchado’ en varios lugares de la avenida Santander. Lo he visto en el sector de El Cable y cerca al Hospital Infantil y varias de estas veces me ha manifestado su descontento por la persecución a la que se ha visto sometido por parte de la policía, razón por la cual ha plasmado sus demandas en consignas que piensa publicar en un libro como testimonio de lo que es tratar de sobrevivir del arte, pero un arte que no tiene la posibilidad de exponerse en sitios exclusivos y que debe mostrarse en espacios marginales, en este caso la calle. Allí, Lhuquin ha enfrentado la dureza del ambiente y de las personas, de las instituciones y de la “autoridad”, que lo consideran un invasor de espacio público y por lo cual criminalizan su trabajo como intermediario cultural.

Algo que le admiro es su manera de afrontar las adversidades, porque desde que lo conozco siempre ha respondido a la violencia con su pluma e ingenio, creando breves piezas literarias cargadas de rebeldía, porque es una de esas personas que no tragan entero y “no se dejan”, pero con acciones envueltas en las banderas de la palabra, una palabra cargada de dignidad… y de rabia, esa que es necesaria cuando la injusticia campea. Por eso Lhuquin, pluma en ristre, se convierte en la voz de los sin voz.

Las que siguen a continuación son gotas de tinta que salpican, porque esa es su intención, desde la actitud valiente de un ser humano que se la juega día a día en medio de una sociedad indiferente, pero que requiere de manifestaciones como estas para al menos crear un poco de conciencia frente a la solidaridad, en este caso con los artistas y gestores populares.

Gracias Luquin, por compartirnos tu legítima rabia de esta manera:

 

“En Manizales, ‘ciudad universitaria’, persiguen el arte y la cultura.”

“Tinta, tinta, tinta… que corra esta antes que ver a la cultura extinta.”

“Sin pan no hay paz; impidiendo el trabajo, ¿dónde está?”

“Contra la persecución al arte y la cultura, organizarnos es premura.”

“Cuando se provoca la masa, esta actuará sin mordaza.”

“Mientras el conflicto en cualquier lugar suba, nada se habrá hecho en Cuba.”

“A defender y difundir el arte y la cultura.”

“Persigan al atracador, no al trabajador.”

“¿Se verán obligados nuestros hijos a crear nuevas pandillas?”

 

 

*        Poeta, anacronista, dibujante y pintor; editor de “ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)”.