Quien se veía como todo un superhéroe de la vida real, se empezó a venir abajo, después que empezaran los rumores que utilizaba sustancias prohibidas, lo que comenzó como una supuesta andanada de difamaciones, a mediados del primer decenio de este siglo, resultaron ser ciertas este año.

 Por: Jonaz

 En la nación donde se originó Superman, Batman y otros superhéroes, en las entrañas de un país que se ufana de la libertad y la democracia, nació Lance Armstrong, un texano que desde joven se mostraba como toda una figura que antes de dedicarse al ciclismo, practicó el triatlón, en el que se destacó, para después entregarse definitivamente al deporte de los caballitos de acero, en el cual desde temprana edad mostró resultados positivos al ganar un mundial de ruta.

Pero por esas circunstancias de la vida, aquellas que se nos salen de las manos, resultó que a este promisorio hombre, le diagnosticaran cáncer testicular, duro golpe para alguien que no superaba los 30 años de edad. Pero debido a la ciencia, tecnología y sobre todo, a su disposición, lo llevaron a superarla. Este fue el primer paso para que Armstrong, se convirtiese en un ejemplo de vida. Un punto a su favor.

Posteriormente, después de foguearse en varias carreras empezó su participación en el giro más emblemático del ciclismo, el Tour de Francia, competencia que ganó en siete oportunidades, resultados que lo catapultaban como un histórico de esta disciplina junto a otros míticos como Miguel Induraín y Eddie Merckx. Punto a su favor. Otro aspecto  para destacar en la vida de Lance, es que su fama, poder y dinero, los colocó en pro de la lucha contra el cáncer, por medio de su fundación Livestrong. Otro punto a su favor.

Hay que reconocerlo que es un deportista consagrado, el entrenamiento y la preparación para un atleta de élite es riguroso. Por esto, muchos aún lo respetan. Otro punto a su favor.

Quien se veía como todo un superhéroe de la vida real, se empezó a venir abajo, después que empezaran los rumores que utilizaba sustancias prohibidas, lo que comenzó como una supuesta andanada de difamaciones, a mediados del primer decenio de este siglo, resultaron ser ciertas este año. No se puede pasar por alto que para muchos fue una sorpresa, pero para otros, ratificó que cuando el río suena… Y es que ya resulta mucha coincidencia que la entidad antidopaje de su país lo señalara por prácticas poco santas en el deporte y después la misma Unión Ciclística Internacional (UCI) aceptara que era una verdad absoluta, lo que generó que lo despojaran hace pocos días, de sus títulos en el Tour de Francia.

Pero más allá de esta debacle, primero que todo, desde el punto de vista humano, aunque Armstrong expresó que ha vivido cosas peores, su parte sicológica se puede afectar, va a ser señalado. Lo que le queda como apoyo, es su familia y los amigos, aunque más de uno le retirará sus “afectos” al verlo en esta negativa situación. Punto en contra.

De igual manera, en cuanto a lo humano, Armstrong fue un activista y compartió en conferencias y charlas, su experiencia victoriosa con miles de personas, sobre todo, niños y niñas. Ellos ahora en quién van a creer. Qué les van a decir sus padres, qué aquel que veían como a un ídolo, resultó que necesitaba de ayuditas extras para ganar. Varios de sus seguidores quedarán en el limbo. ¡Qué dilema!..

Sería que Lance se dejó llevar por el ego, por el afán de gloria y tomó una mala decisión. Otro punto en contra.

Los otros afectados son sus patrocinadores que en este momento deben sentir que su platica se perdió. Pero para qué llorar sobre la leche derramada.

En cuanto a temas más generales, esto es un golpe para el ego de los estadounidenses,  con una tendencia a la supremacía y a ganar. Pero es que obtener victorias a cualquier precio, si deja un mal sabor.

Por otro lado, para el ciclismo es una ratificación, que es uno de los deportes mundialmente conocidos con más casos de dopaje. Señores directivos, es fundamental que adelanten una reingeniería moral, ética y logística. Porque para los conocedores del tema, el calendario y las pruebas son prácticamente inhumanas. Lo que obliga a que algunos usen estimulantes para resistir la exigencia. El glorioso Tour de Francia no puede seguir siendo la olla podrida del ciclismo. Arduo trabajo para la UCI.

Pero el apellido Armstrong, no es el único que se ha visto envuelto en escándalos de esta clase, a él se le unen: “Perico” Delgado, Pantani, Virenque, Rumsas, Vinokourov y Contador, entre otros.

Otro hecho, en el caso de Lance, es que se llevó a cabo lo que acertadamente llamó Felipe Zuleta como todo un “cartel de los sapos” para que un grupo de sus ex compañeros de equipo, lo ratificaran en el uso de sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento. Pero acá queda una duda, ¿Será que quienes lo señalaron, tienen la conciencia limpia?

Sin duda alguna, Armstrong es un eslabón en esta cadena del doping, que más bien es una mafia, donde están involucrados los laboratorios, médicos, directivos y deportistas que ven en esta práctica ilícita una forma de obtener resultados positivos y mucha rentabilidad.

Para cerrar, el caso de los médicos, es un punto aparte. ¿Qué pasó con la ética? Se convirtieron en unos hábiles sujetos que buscan por medio de los “borradores” hacer escapar o no dejar evidencia del doping  en los ciclistas.