Botella al mar / Carta 3

Pero no se preocupe, entre la UTP y yo, podemos generar estrategias de nivelación y sacar para todos los próximos hijos de expresidentes la cartilla Simón Lee, con instrucciones precisas de cómo leer un proyecto de ley y comprenderlo…

 

MIGUEL ÁNGEL RUBIOPor Miguel Ángel Rubio Ospina

Doctor César Augusto Gaviria Trujillo

Expresidente de la República

Cordialmente, o como diría usted

“¡Bruscos no!

Le escribo señor, porque como licenciado en Español y Literatura, de la Alma Mater que hoy gerencia su hermano, me quiero poner al servicio de Simoncito para ver si al fin aprende a leer. Doctor Gaviria, yo al contrario de los periodistas desalmados de esta patria, me sentí orgulloso de la valiente confesión de su hijo ante los medios. Primero afirmar que no lee, y segundo que cuando lo hace no entiende, y dije, “pues el primer paso para superar el problema es reconocerlo”.

Tengo tres años consecutivos trabajando lectura inicial con primera infancia; en mi recorrido profesional tuve niños muy destacados y adelantados, otros no tanto, y a Pachito, con él no se pudo, ni siquiera teniéndolo en el programa de educación especial, todo fue una botadera de corriente, como la que él quería dar a los estudiantes revolucionarios. Sin embargo, Pacho  muestra avances, ya escribió Rebelde con causa, y Twitea cositas en la red. Pachito fue mi prueba de fuego, y véalo usted hasta RCN llegó y caminando solito.

Otro ejemplo de superación literaria, Doctor Gaviria, es el Senador Roy Barreras. Poeta consumado, que no consumido, cuyos versos son dignos de compararse con ese guatemalteco inspirador de malabares sacados de una piñata. Así pues, doctor Gaviria, me podría quedar todo el procesador de texto dándole ejemplos de superación, pero en aras de la brevedad debo parar.

Piense en mi oferta, nada mejor que el joven director de Planeación Nacional tuviera asesores de primera línea, que comprendieran bien los textos redactados en dicha dependencia. Doctor Gaviria, en Colombia, se leen 1.5 libros al año –y eso que no estamos contando los de Coelho, Riso, Gustavo Bolívar, Ingrid y otros, porque metiéndolos a la cuenta se dispararían los índices de lectura–, solo estoy contando los libros de escritores.

Doctor Gaviria, usted tiene por interpuesta persona la dependencia más importante en el gobierno de este país, Planeación Nacional, y en su tierrita, se quedó con ese suculento botín de la UTP. Eso implica, doctor, leer muy bien, comprender, analizar, inferir, referir, entre otras operaciones mentales complejas, que quizá a Simoncito le falta por alcanzar. Y es que no es culpa de sus padres, usted que leyó el país después de la muerte de Galán, y dio a este país una nueva Constitución (que casi nadie lee)  debe sufrir mucho con las falencias en lectura de su delfín.

Pero no se preocupe, entre la UTP y yo, podemos generar estrategias de nivelación y sacar para todos los próximos hijos de expresidentes la cartilla Simón Lee, con instrucciones precisas de cómo leer un proyecto de ley y comprenderlo, pregunta tipo ICFES, análisis textual, y hermenéutica obduliana, la nueva edición viene con con prólogo de Juan Manuel Santos sobre cómo superar la tartamudez. En el mismo, Juanma se va a los orígenes del primer gago ilustre, Demóstenes, llegando a James Rodríguez, to to to do un ejemplo de superación.

Doctor Gaviria, usted que de puentes sabe (el viaducto es prueba de ello) considere la propuesta, ayúdenos a tender puentes de comprensión lectora y  de lectura, en este país que crítica a un pobre muchacho como Simón porque no lee, y arma semejante lío por unas cartillas que ni la ministra sabe qué contienen…

¡Bruscos no!