Comentario no enviado a la editora de modas de El Colombiano

La dignidad humana debe estar por sobre los intereses y propósitos económicos, máxime si estos se utilizan para proponer modelos y modas que en última instancia perjudican la salud física y mental de las personas, tal y como puede suponerse cuando estos modelos y modas son interpretados como formas de vida.

 

Por: Iván Rodrigo García

Medellín, 10 de agosto 2012

Señora

Beatriz Arango

Macroeditora Tendencias

Con relación a sus opiniones sobre la prohibición de la Gobernación de Antioquia a la realización de desfiles de moda, concursos de belleza y eventos similares en las entidades educativas oficiales de los municipios no certificados, le expreso mi opinión sobre el asunto:

Los conceptos de dignidad humana no pueden ser equiparados ni confundidos ni utilizados para defender o justificar los intereses y propósitos de una actividad económica cuya única finalidad es el lucro, por más importantes que estos sean.

La dignidad humana debe estar por sobre los intereses y propósitos económicos, máxime si estos se utilizan para proponer modelos y modas que en última instancia perjudican la salud física y mental de las personas, tal y como puede suponerse cuando estos modelos y modas son interpretados como formas de vida.

El caso de la moda y de todas las actividades que la rodean, es equiparable, en sus consecuencias negativas, con el de otras actividades económicas igualmente perjudiciales, tales los casos de las comidas rápidas, las bebidas edulcoradas, las bebidas energéticas, las bebidas alcohólicas, la cirugía estética indiscriminada, entre otras, todas las cuales proponen y promocionan modelos y modas, formas de vida, que no sólo afectan a la dignidad humana, sino también a la salud.

Caso aparte, son los negocios de las industrias de la moda y de los cosméticos, cuyos campos de acción económica y publicitaria son, precisamente, los desfiles de moda, los reinados de belleza y eventos similares.

Todas esas actividades económicas proponen y promocionan modelos y modas, formas de vida, visiones del mundo, que no sólo afectan a la dignidad humana, sino también a la salud.

Los concursos de belleza, desfiles de moda y todo evento o actividad en la que se promueva el uso del cuerpo como objeto y a la persona como sujeto económico, son denigrantes de la dignidad humana y por lo mismo no pueden ser justificados bajo ningún pretexto en el ámbito educativo ni en la casa ni en la escuela.

Es más y como ya se ha hecho en otras ocasiones, esas actividades deben ser reguladas por el Estado y sus prácticas nocivas deben ser denunciadas por la sociedad, como lo han sido los casos de la anorexia, la obesidad, el alcoholismo, el uso irresponsable de las cirugías estéticas, por ejemplo.

La belleza física, lo que llaman la autoestima, las buenas causas, pueden ser importantes, pero nunca al costo de sacrificar los valores humanos que la misma sociedad propone y espera para las personas.

Con toda seguridad, existen muchas otras actividades educativas, lúdicas y productivas, mediante las cuales desarrollar y fomentar la formación de valores, de talentos, de creatividad, de autoestima, de salud física y bienestar. Sólo se necesita un poco de imaginación y mucho de buena voluntad.

Porque una cosa es el antiguo precepto griego: “mente sana en cuerpo sano”, y otra muy distinta, la belleza cosmética y artificial que se promueve con los desfiles de moda, los reinados de belleza y las actividades similares.

La felicidad es un estado al que se aspira, no un producto comercial que se compra y se exhibe en los centros comerciales.