De igual manera, el ego también está presente, sobre todo, por parte de los abogados Lombana y Granados que no van a querer perder su prestigio y están en un contrapunteo permanente.

Por: Jonaz

 Aunque muchos mencionan que el caso de la muerte de Luis Andrés Colmenares es como un novelón, me parece que cuando se pierde una vida, ya no se puede hablar de ficción.

 Pero como el dicho: “la justicia es para los de ruana”, en este caso, debajo de esta prenda de vestir hay mucho que esconder. Para iniciar, unas reflexiones:

  • Qué pasaría si la víctima no fuese un estudiante de la Universidad de los Andes, de una familia con posición económica solvente. Lo más seguro es que el caso se hubiese resuelto rápido con una declaratoria de accidente y de una u otra forma pasado desapercibido o por lo menos durado muy poco en los medios de comunicación.
  • Por el contrario, qué ocurriría si las implicadas Laura Moreno, Jessy Quintero y Carlos Cárdenas, fuesen de familias de escasos recursos económicos y con pocas influencias. Muy seguramente ya los hubiesen declarado culpables, para resolver el asunto; sumado a esto que de pronto no podían contratar a una figura rutilante del Derecho para que llevase el caso.
  • Para muchas personas que no son precisamente investigadores judiciales, deja muchas dudas que una caída desde el pequeño puente en el Parque El Virrey, generara semejantes hematomas en la víctima.
  • Otro asunto es que al principio del proceso, cuando Cárdenas fue requerido, se ventilaron conversaciones en donde una influyente dama, sugiere sutilmente que se dilate la incriminación del joven. Esto no le pasa a un típico ciudadano de a pie, que no tiene la posibilidad ni el poder de manipular situaciones en ciertos sectores de decisión.

 Al hablar de choque de poderes, hago referencia a que por un lado, la familia Colmenares no va a permitir que este caso quede impune. Por el otro, las familias de Jessy, Laura y Carlos, no van a dejar que sus hijos se ganen un carcelazo así como así. La coincidencia es que los bandos tienen los recursos para asumir los altos honorarios de Jaime Lombana, Jaime Granados y el exfiscal Mario Iguarán.

Acerca de los profesionales del Derecho en mención, no creo que estén trabajando gratis o por tener un proceso que los catapulte a la fama. O será que sí.

Choque de emociones

Este caso también trasciende a lo moral. Será que Laura Moreno,  Jessy Quintero y Carlos Cárdenas son conscientes de lo que están haciendo, será que muy en su interior saben que son responsables de alguna forma. O será que ellos están siguiendo al pie de la letra los planteamientos de sus defensores. O peor aún, que las  familias de estos jóvenes son realistas, saben la verdad y aún así, quieren ocultar la culpabilidad de ellos por no manchar el nombre de la familia. O puede ocurrir que sean de las personas que piensan que con plata se compra todo o se lava un pecado.

No hay que desconocer que se ha mencionado lo de “testigos falsos” para comprometer a los involucrados. No es descabellado pensar esto, porque muchas veces los estamentos judiciales en su afán por decidir un caso, han tomado medidas apresuradas o también las victimas en su desespero por encontrar un culpable recurren a estas prácticas malévolas.

Esta situación que ya completó dos años sin resolverse puede perjudicar jurídicamente al padre de Luis Andrés Colmenares, que en su dolor ha hecho declaraciones que para la defensa de Laura Moreno, son inapropiadas y que esto le puede acarrear una sanción. Pero en este proceso, se han presentado filtraciones de información de parte y parte. Entonces muchos deberían ser los castigados.

De igual manera, el ego también está presente, sobre todo, por parte de los abogados Lombana y Granados que no van a querer perder su prestigio y están en un contrapunteo permanente.

Decisión difícil

Retomando el asunto ético y moral, los funcionarios del poder judicial que intervienen en el caso y que debido a las presiones de los bandos, se verán en varias encrucijadas si inclinan la balanza hacia el lado que afirma, se cometió un crimen, lo que conlleva a que los del otro lado, los cuestionen y si favorecen la hipótesis que fue un accidente, los de la orilla Colmenares, no van a aceptar esto. En resumen, palo porque bogas y palo porque no bogas.

 Los medios de comunicación de una u otra forma se han dejado utilizar y han utilizado a los actores de este proceso para hacer noticia. En pocas palabras y como lo ha mencionado el exprocurador Jaime Bernal Cuéllar en varios espacios académicos, se ha presentado una “espectacularización” de la Justicia. Porque no hay que dudarlo, mucha de la información se filtra primero a los medios, antes que llegar a la mesa del juez.

Ahora bien, los implicados “vivos” aseguran que fue un accidente. Pero es que de por medio hay algo pasional, el tema de un ex novio que ve a su ex novia con otro, mezclado con la euforia del 31 de octubre, el licor, los celos, bajas pasiones, todo esto es una bomba de tiempo. Pudo ocurrir un hecho de violencia, de una exaltación temporal de las emociones y mal manejo de la ira, por parte de unas personas que agredieron a Colmenares y que pensaron que este hecho solamente era una pequeña levantada para que cogiera escarmiento. Lo que sucede es que no hubo un herido, sino un muerto. Pero retomo el tema, como hay plata de por medio se quiere lavar el pecado.

Bueno. A las “pobres” niñas Jessy y Laura al parecer, les van a dejar pasar un diciembre con los pastores de Belén. Pero por otro lado, este caso que ha movido a la sociedad, puede ser utilizado por algunos oportunistas del sector político y de opinión, para emitir juicios y capitalizar sus próximas campañas.

En fin, ojalá que en este caso se decida con Justicia y no por dar una respuesta rápida a los medios. Ahí les dejo.