No encuentra uno en la calle una sola persona que quiera, valore o defienda a Santos. Mentiroso, tramposo, indolente, distante, irresponsable, derrochón y arrodillado con los terroristas, son los calificativos que abundan en la calle. Definitivamente, para no utilizar el término parecido, ¡Santos es un malquerido!

alvaro ramirezPor: Alvaro Ramírez González 

Escuchando al fallecido y maravilloso cantante Mexicano Don Javier Solís interpretar una canción ranchera, recordé ese término de Malquerido que nunca existió en mi vocabulario y lo tenía embolatado en mi memoria muy lejana.

Y lo traje a colación porque es un término que le cae como traje a la medida al presidente Santos; es para mí imposible encontrar un término que defina con más claridad el sentimiento de un país frente a su actual gobernante.

Claro que el ejércicio del poder desgasta y deteriora la imagen del jefe de estado. Pero Andrés Pastrana a su retiro tenía una opinión favorable del 37%.

César Gaviria al salir del Palacio de Nariño marcaba una aceptación del 45%. Álvaro Uribe, por su cercanía con el pueblo y sus Consejos Comunitarios, registró una opinión favorable del 67% al fin de su mandato.

Pero a dos años de terminar su mandato, Juan Manuel Santos apenas aparece en las encuestas con un 17% de opinión a su favor y con un 85% de los encuestados que reprueban y desaprueban su mandato. Objetivamente hablando eso es lamentable para el país y muy peligroso para la estabilidad y fortaleza en las decisiones y actuaciones de un gobierno.

Pero más grave aún, con el talante, el estilo y la manera de hacer las cosas de Santos, esa precaria cifra. en vez de mejorar, sin duda alguna tiene una clara tendencia a deteriorarse mucho más. ¿Hasta dónde entonces puede crecer la impopularidad y desaprobación de un gobernante?

Santos es hoy el presidente más impopular de América Latina.Sus registros son más malos que los de Nicolás Maduro, el gorila que ejerce ese fallido y tiránico régimen en Venezuela. Todo empezó con un programa de Gobierno que Santos cambio una vez salió elegido presidente.

Además su programa “Buen gobierno”, se convirtió en todo lo contrario. Derrochó casi toda la bonanza petrolera estimada en 120 billones de pesos. Disparó la burocracia inútil que Uribe con un gran esfuerzo fiscal había disminuido en 44 mil funcionarios. Santos ha reingresado 40 mil de nuevo. La economía empezó un ciclo regresivo y altamente peligroso en la inflación. y los impuestos ya impagables. Hay un claro proceso de desinversion y salida de empresas.

La corrupcion, la compra de políticos, conciencias y mermelada ha llegado a límites insospechados. La vulgar y derrochona gestión del ex fiscal Montealegre es apenas una muestra.

Y finalmente un proceso de paz, impune, indigno e impagable, negociado a espaldas del país mientras sus nuevos socios las Farc, inundaron de nuevo de cultivos de coca a Colombia y han ingresado miles de toneladas de armamento, han copado los límites de la desconfianza de los colombianos y el desprecio por su presidente.

No encuentra uno en la calle una sola persona que quiera, valore o defienda a Santos. Mentiroso, tramposo, indolente, distante, irresponsable, derrochón y arrodillado con los terroristas, son los calificativos que abundan en la calle. Definitivamente, para no utilizar el término parecido, ¡Santos es un malquerido!

alragonz@yahoo.es