Pareciera que esa famosa frase “o nos unimos o nos hundimos” solo aplica cuando el candidato es Petro; apoyar a Morris no es lo mismo que votar en blanco, pero en la práctica no deja de tener la misma función, entregarle el poder en bandeja a “el de Uribe”, en este caso Miguel Uribe.

 

Por: Eduardo Valencia Guevara

No quería escribir más sobre Gustavo Petro, le he dado muy duro en algunas de mis pocas columnas; pero más que a él, a su más ferviente hinchada, aquellos que por malos entendidos me amenazaron con palabras que poco o nada distaban de las usadas por personajes de corriente política del otro extremo.

Un par de hermanos gemelos, amigos a quienes aprecio muchísimo, me dieron a entender que cometí un error, metía a todos los petristas en el mismo saco; tildándolos de fanáticos violentos, de personajes incendiarios por redes sociales. Mi par de amigos idénticos entre sí me hicieron ver que esos no eran más que un sector de la Colombia Humana, que los demás eran personas del común, gente buena que no le interesa la discusión en redes. Que esos revoltosos eran unos pocos, solo que muy bullosos.

Es por eso que con cada salida en falso del Senador me reprimía las ganas de escribir sobre él, me tragaba cada decepción de aquel hombre por quién voté en segunda vuelta, a pesar de haberlo hecho por Fajardo en la primera. No voté por Fajardo ni por Petro por quiénes eran ellos, voté porque creí en sus ideas, y admito que estuve influenciado por Mockus y Claudia; es esta última la que me devolvió las ganas de escribir.

En plena campaña presidencial, Claudia López no quería a Petro, estaba con Sergio Fajardo, pero ante la derrota en primera vuelta de este último, dejó su ego para unirse a Gustavo Petro, primero estaba el país que sus diferencias. Ahora que ella estaba luchando por la Alcaldía de Bogotá, creí que pasaría lo mismo.

Muchos de esos “revoltosos” seguidores de Petro han atacado a la señora López con todo sin perdonar nada. “Es amiga de Peñalosa” (cuando apoyó su candidatura a la Presidencia ¡en 2014!), que es una camaleónica como Fajardo, y los más fanáticos la tildan de uribista (cuando hay evidencia de lo contrario). Pero una cosa eran ellos y otra la Colombia Humana, eso me habían dicho los gemelos.

Cuando vi que habría alianzas entre los sectores de izquierda, tuve esperanzas; sin embargo, estas cayeron muy rápido. Claudia López quería el Metro de Bogotá elevado y Gustavo Petro lo quería subterráneo, no hubo acuerdo ahí. La Colombia Humana quería a Claudia, pero Petro no. Aunque hay que entender que el senador eligió lo que consideraba mejor, y no cedió.

Hay más candidatos, uno de ellos Hollman Morris, un viejo conocido de Petro, era normal que se inclinara por este, aunque mucha gente no quería. La misma Ángela Robledo envío una carta al Senador, expresando que no querían que apoyara a Morris argumentando la cero tolerancia a agresores de mujeres, y este tenía problemas de violencia intrafamiliar y una periodista lo acusaba de haberla acosado; además de esto buscaban que llegara una mujer a la Alcaldía de Bogotá.
La respuesta de los fanáticos fue decir que era una campaña de desprestigio, involucrando al propio Álvaro Uribe en ella, atacando a todo quien criticara a Hollman. Pero lo que realmente importaba era la respuesta de Petro, ¿Y cuál fue? Decirle a Ángela Robledo que si tanto quería una mujer, se lanzara ella. Días después anunciaría su apoyo a la campaña de Morris.

Pareciera que esa famosa frase “o nos unimos o nos hundimos” solo aplica cuando el candidato es Petro; apoyar a Morris no es lo mismo que votar en blanco, pero dada su poca popularidad en intención de voto, en la práctica no deja de tener la misma función, entregarle el poder en bandeja a “el de Uribe”, en este caso Miguel Uribe, quien llega fortalecido por las alianzas de la derecha. Decir que Morris no tiene oportunidad de ganar la Alcaldía sería mentir; pero la división de Petro dividió a la Colombia Humana.

No sé qué tan legal sea eso, de apoyar un candidato cuando su partido se ha aliado con otro, ni sé hasta dónde aplique la doble militancia; pero tampoco me queda claro si la Colombia Humana tiene un aval como un partido político real, o es un simple movimiento. El caso es que Petro influencia a muchos votantes.

No soy bogotano, ni vivo en Bogotá, es más, ni conozco la capital, pero este panorama me preocupa muchísimo por lo que representa. Tal parece que volveremos a vivir el panorama de ver una derecha totalmente fortalecida, mientras que la izquierda no se pone de acuerdo para las alianzas por egos, o falta de pactos; donde alguien que pudo marcar la diferencia se dejó llevar por una tercera opción, dividió los votantes y la derecha volvió a triunfar.

A lo mejor ese sea el panorama en los próximos tres años, en las elecciones presidenciales donde ganará el sucesor de Iván Duque, tal vez algunos no estemos para esas fechas, pero me entristece por los que sí.

Y al Senador Petro me gustaría decirle que, en caso de ganar Miguel Uribe, haga el metro subterráneo. Tal vez a Claudia la podría convencer, pero a este delfín… lo dudo.